CONTENIDO

 

 

 

 

 

1.  Himno de apertura:

                 Eterno Dios, mi Creador, HA # 72

 

 

2.  Lectura antifonal:

                 Nuestro Guía, HA Pág. 533

 

 

3.  Historia para los niños

                 Lo que pasó en un funeral

                 Por: Ella M. Robinson.

 

 

4.  Sermón:

                 Sobreviviendo en la era de la credulidad

                 Por: Dr. Reuel Almocera

 

 

5.  Himno de clausura:

                 Jesús me guía, HA # 423

 

 


CONTENIDO

 

 

 

[Programa sugerente para el Sábado del Espíritu de Profecía]

 

 

1.                  Himno de apertura: 

 

“Jesús me guía” – HA # 423 ....................................................................   3

 

2.... Lectura antifonal:

 

“Las Sagradas Escrituras – HA pág. 516-517 ....................................... 4

 

3.    Historia para los Niños

 

“El testimonio no leído de Stephen Smith”  .......................................... 5

 

4.    Sermón:

 

“Los medios de comunicación de Dios” – Por: Teófilo Ferreira ...... 8

 

Resumen del sermón ................................................................................ 16

 

5.    Himno de clausura:

 

“Peregrinos en el desierto” – HA # 386 ................................................ 19

 

 

 


 

 

 

 

 

 

Jesús me Guía

HA # 423

 

 

En la primavera de 1862, Joseph Henry Gilmore, un pastor bautista, visitó la ciudad de Filadelfia.  Allí fue invitado para dirigir la reunión de oración de mitad de semana en la Primera Iglesia Bautista. En su sermón habló sobre la dirección de Dios, usando como base una parte del Salmo del Pastor (Salmo 23).  Le impresionó tanto las simples palabras de “me guiará” que continuó discutiendo este tema en el hogar de quien lo había invitado, el diácono Wattson de la calle el Arco de Filadelfia.  Su mente estaba tan llena de pensamientos sobre la dirección de Dios en cada etapa de su vida, que desde entonces escribió las cuatro estrofas con lápiz y se las pasó a su esposa sin comentarios.  Sin decir nada a su esposo, envió este poema a un periódico religioso The Watchman and Reflector (El vigilante y reflector) en Boston.  Esto apareció impreso el 4 de diciembre de 1862 pero él nunca lo supo.  Tres años después Gilmore fue a predicar a la iglesia bautista de Rochester en Nueva York, tomó un himnario, lo abrió al azar y quedó asombrado al encontrar su propio poema con  música.  No reconoció ni admitió la autoría del poema hasta la muerte de su esposa años más tarde, cuando descubrió el manuscrito original entre sus papeles, completado con un estribillo de dos líneas solamente.

 

Gilmore nació en Boston el 29 de abril de 1834, fue educado en la Universidad de Brown y en el Seminario Teológico Newton.  Fue ordenado al ministerio bautista en 1862 y sirvió en Fisherville, New Hampshire por un año.  Luego fue secretario privado de su padre, el gobernador de New Hampshire, pero después de un año comenzó a pastorear la iglesia Bautista en Rochester, Nueva York.  En 1868 fue nombrado profesor de lógica y literatura inglesa en la Universidad de Rochester; se mantuvo en esa posición hasta que se jubiló en 1911.  Murió en Rochester el 23 de julio de 1918.

 

La melodía llamada algunas veces ÉL ME GUÍA fue compuesta por William Batchelder Bradbury (1816-1868) y publicada en “El Incensario de Oro” en 1864.  Él vio el himno de Gilmore en  “El Vigilante y Reflector” aumentado con el estribillo y le escribió una melodía ajustando las palabras. – Adaptado de Companion to the Seventh day Adventist Hymnal, por Wayne Hooper and Edward E. White, 1988.

 

 

 

 


LAS SAGRADAS ESCRITURAS

[LECTURA ANTIFONAL]

H.A. pág. 516-517

 

Las cosas secretas pertenecen a Jehová nuestro Dios;

mas las reveladas son para nosotros

y para nuestros hijos para siempre,

para que cumplamos todas las palabras de esta ley.

 

Tenemos también la palabra profética más segura,

a la cual hacéis bien en estar atentos como a una

antorcha que alumbra en lugar oscuro,

hasta que el día esclarezca y el lucero de la mañana

salga en vuestros corazones.

 

Entendiendo primero esto, que ninguna profecía de la Escritura

es de interpretación privada,

 

Porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana,

sino que los santos hombres de Dios hablaron

siendo inspirados por el Espíritu Santo.

 

Y que desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras,

las cuales te pueden hacer sabio para la salvación

por la fe que es en Cristo Jesús.

 

Toda la Escritura; es inspirada por Dios,

Y útil para enseñar, para redargüir, para corregir,

para instruir en justicia,

 

A fin de que el hombre de Dios sea perfecto,

enteramente preparado para toda buena obra.

 

Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros

os parece que en ellas tenéis la vida eterna;

y ellas son las que dan testimonio de mí.

 

Porque la palabra de Dios es viva y eficaz,

y más cortante que toda espada de dos filos;

y penetra hasta partir el alma y el espíritu,

las coyunturas y los tuétanos, y discierne los

pensamientos y las intenciones del corazón.

 

Y no hay cosa creada que no sea manifiesta en su presencia;

antes bien todas las cosas están desnudas y abiertas

a los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuenta.

 

Fueron halladas tus palabras, y yo las comí;

y tu palabra me fue por gozo y por alegría de mi corazón;

porque tu nombre se invocó sobre mí,

Oh Jehová Dios de los ejércitos.

 

(Deuteronomio 29:29; 2Pedro 1:19-21; 2Timoteo 3:15-17; Juan 5:39; Hebreos 4:12, 13; Jeremías 15:16)


“El testimonio no leído de Stephen Smith”

- Historia para los Niños -

 

En el pasado octubre de 1851, 75 creyentes adventistas, algunos de otros estados, se reunieron en la iglesia de Washington en New Hampshire.  Eran apenas 7 años después del gran chasco de 1844 y aquellos que no habían perdido la fe en la venida de Jesús se reunieron ahora para comenzar a establecer la iglesia firmemente. Algunos que se habían contrariado profundamente por el chasco criticaron a los líderes, especialmente a Jaime y Elena White.  Entre ellos estaba el hermano Stephen Smith.  Habló con una lengua venenosa y no vaciló en herir a los líderes con críticas salvajes.

 

Durante esta reunión de 1851, Elena de White que estaba allí con su esposo recibió una visión donde se le mostraba el estado espiritual de los miembros de la iglesia de Washington.  Ella habló de su visión durante la siguiente reunión y todos los presentes lo recibieron como un mensaje del cielo y resolvieron escuchar a su consejera. Es así como todos, excepto dos personas, aceptaron el mensaje.  Uno de ellos fue Stephen Smith. Se opuso al testimonio tan amargamente que el grupo de la iglesia finalmente lo echó de su membresía.

 

Pero Stephen Smith realmente quería pertenecer a la iglesia, entonces el siguiente año fue recibido nuevamente en la membresía después que tuvo un cambio de corazón aparente e hizo una profunda confesión.  Fatalmente, esto no duró mucho tiempo.  Se unió a otros movimientos opuestos que venían y estaban de acuerdo en intentar de nuevo establecer una fecha para la venida de Cristo.  Todo su esfuerzo lo usó para ayudar a los enemigos de la pequeña iglesia adventista.

 

Pero Dios amaba a Stephen Smith y le envió su amor a través de Elena de White para animarlo a arrepentirse de su obstinación.  Con oración y paciencia esmerada, Elena de White escribió la visión en su hogar en Battle Creek, Michigan y la envió en una carta al hermano Smith.

 

A la siguiente semana el Sr. Smith fue al correo para recoger su carta.  Era una carta bastante gruesa con el nombre y dirección de Sra. White en la esquina superior izquierda del sobre. Su rostro se enrojeció al tomar la carta.

 

“O sea que ella me ha escrito un mensaje ahora” murmuró, observando con cólera la carta inoportuna.  “¡No la leeré!”  Guardó con fuerza el sobre en un bolsillo de su saco y se apresuró a volver a su casa.  Una vez en casa reparó en un viejo baúl pesado en una esquina.  Enseguida pensó qué hacer con la carta.        Levantando la tapa y todo lo que estaba dentro hasta sentir el fondo, colocó la carta allí y cerró de golpe el baúl.  Esa era la forma de Stephen Smith de finalizar las cosas.

 

Las personas que lo conocían dijeron que tenía la lengua más dañina y mordaz que cualquier hombre en la vecindad.  Los White no fueron los únicos que recibían sus críticas.  Su esposa y sus hijos fueron a menudo objeto de sus comentarios incisivos y cortantes.  Los años siguientes, que pudieron haber sido los mejores y más felices de su vida, estuvieron llenos de enojo e infelicidad.  Pasaron veintisiete años. 

 

Fue en 1884, estando ya con cabello blanco, con líneas de amargura dibujadas en su rostro y su espalda encorvada por los años, cuando un día Stephen Smith tomó de una de sus mesitas de sala un ejemplar de la Review and Herald.  Su esposa continuaba siendo adventista y había enseñado a sus hijos a ser fieles, por eso ella continuaba suscribiéndose a la Review.  Cuando Stephen abrió la revista sus ojos cayeron exactamente en un artículo de Elena White.  Precipitadamente lo leyó y muy pensativo lo puso a un lado y admitió: “esto es verdad”.      

 

La siguiente Review de la semana trajo otro artículo de Elena de White.  Otra vez lo leyó y otra vez tuvo que admitir, “esta es la verdad de Dios”.  Desde entonces miraba todos los artículos semanales de la Sra. White.  Su esposa y sus hijos comenzaron a notar que estaba cambiando.  Sus palabras eran más suaves y sus comentarios menos sarcásticos.  Entonces comenzó a anhelar ver a Jaime y Elena White otra vez, pero Jaime ya había muerto hacía cuatro años y Elena ahora vivía en Michigan.

 

El verano siguiente, en 1885, Eugene Farnsworth volvió a su hogar de Washington en New Hampshire, para realizar reuniones de reavivamiento.  La noticia de un reavivamiento llegó a oídos de Stephen Smith que entonces vivía en Unity, a 19 kilómetros al norte.  Él recordaba a Eugene y quería oírlo hablar.  Entonces el anciano viajó al sur en la mañana del sábado para oír predicar al pastor Farnsworth.  El tema del sermón de esa mañana fue el movimiento Adventista del Séptimo Día.  Justo cuando el Pastor Farnsworth terminó de hablar, el anciano Stephen Smith trató de ponerse en pie e indicó que quería hablar.  Eugene hizo una pausa, no estaba seguro si permitir que este hombre crítico y amargo estropeara el servicio de la iglesia.

 

Stephen habló.  “No tengan miedo mis hermanos”, dijo, “no he venido a criticar, ya no hago más eso.  He estado con muchos grupos de oposición a través de los años y no me han llevado a nada.  Nadie puede derribarlo, puesto que Dios está con el movimiento adventista y contra quienes nos hemos opuesto.  Quiero de corazón estar en comunión con ustedes y con la iglesia”.

 

Cuando Stephen Smith volvió a su hogar comenzó a pensar en su vida pasada.  El jueves de esa semana se acordó de la carta que había enterrado en el fondo del viejo baúl.  Por primera vez, después de 28 años,  quería saber lo que contenía esa carta.

 

Le llevó un tiempo encontrar la llave, pero una vez que consiguió abrirlo fue directamente al fondo para encontrarla.  Allí estaba el sobre ya amarillento, aún cerrado, justo como lo había dejado. Abriéndolo, sacó con cuidado las hojas dobladas y se sentó a leer.

 

En la carta encontró un retrato exacto y preciso de lo que había sido su vida, cómo no había cambiado sus caminos ni había retornado a Dios.  Con terrible pesar se dio cuenta cuán diferente  podía haber sido su vida si hubiera leído y aceptado ese antiguo testimonio.

 

El siguiente sábado Stephen Smith de nuevo volvió a la iglesia de Washington.  Tan pronto como el sermón terminó, se levantó y contó al Pastor Farnsworth y a la congregación sobre la carta cerrada.

 

“Cada palabra de este testimonio es verdad”, dijo.  “Yo sé ahora que todos los testimonios de Elena de White son verdaderos.  Si hubiera seguido el testimonio que ella me envió, toda mi vida hubiera sido diferente, me hubiera librado de un mundo de problemas.  En lugar de eso, descarté sus escritos como ‘visiones de viejas’.  Yo también ahora soy un viejo y quiero descartar todo lo que he hecho y estoy tan achacoso que ya no puedo permanecer en grandes reuniones, pero quiero decir a nuestra gente de todo lugar que otro rebelde se ha rendido”.

Stephen Smith no vivió muchas años después de esto, pero hasta que él murió, creyó en el mensaje del advenimiento.

 

Aunque muchos de nosotros no tenemos ningún testimonio personal de Elena de White escondido en una carta cerrada en casa, tenemos los preciosos libros que ella ha escrito para ayudarnos.  Las bendiciones y los beneficios de sus escritos vendrán solamente a aquellos quienes leen y siguen esos testimonios – Adaptado de The Spirit of Prophecy Emphasis Stories, vol. 2 pp 168-170.


LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN DE DIOS”

Por: Teófilo Ferreira

 

Introducción:

 

Nuestro amoroso Dios es un Dios de comunicación.  Desde el mismo comienzo, Él se ha comunicado con su creación.  De hecho, no solo se comunica con nosotros, también desea que nosotros nos comuniquemos con Él.  Además, invita a su pueblo a comunicarse entre sí de la misma manera amorosa.

 

I.  LOS TÉRMINOS DE COMUNICACIÓN DEL ANTIGUO TESTAMENTO HEBREO

 

    La Biblia hebrea usa varios términos para describir los medios de comunicación de Dios.

 

1)      “Decir” (Hebreo: amar)

 

Las Escrituras se abren con las palabras hebreas famosas que son traducidas: “En el principio Dios creó los cielos y la tierra” (Génesis 1:1).  Note que inmediatamente después del verbo “crear” que identifica a Dios como el supremo Creador del universo, el verbo siguiente que se refiere a Dios lo describe como un comunicador.  Este es el verbo “decir”.  Por cierto, el registro inspirado afirma que en el primer día de la semana de la creación “Dios dijo, sea la luz” (Génesis 1:3).  Él pudo haber creado nuestro mundo sin hacer uso de las palabras, pero Él eligió hablar y comunicarse oralmente.    

2)   “Llamar” (Hebreo: qara)

 

      El segundo verbo de comunicación usado en referencia a Dios en la Biblia es “llamar” (Génesis 1:5; 3:9).  Este casi siempre lleva la connotación de “gritar”.  Es interesante que cuando Adán y Eva pecaron y se escondieron de Dios, dos verbos de comunicación son usados en la misma oración para describir las acciones de Dios:  Y llamó Jehová Dios al hombre y le dijo: ¿Dónde estás tú?” (Génesis 3:9)  Dios no solamente habló a Adán cuando estaba escondido y no respondía, Él también lo llamó en voz alta.  Sin ser irreverente, podemos describir este encuentro entre Dios, Adán y Eva como el primer juego de “las escondidas”.

 

      Parece que Dios jugó con ellos este juego que muchas veces jugamos con nuestros hijos pequeños.  Los niños gozan escondiéndose e imaginan que los adultos no saben donde están.  Si sabemos jugar bien, tomaremos nuestro tiempo para “encontrarlos”.  Adán y Eva, así como niños, se escondieron. Aparentemente no se dieron cuenta que era imposible esconderse de Dios, detrás de los árboles en un exuberante jardín (Génesis 3:8).  Entonces, Dios amorosamente hizo el “juego” y preguntó,  “¿Dónde estás?” como si Él no supiera.

 

      Hoy, Dios aún llama a sus hijos descarriados.  Él nos llama una y otra vez, aún cuando nosotros intentamos escondernos y no queremos comunicarnos con Él.  De hecho, porque aceptamos su llamado es que estamos aquí hoy adorando en su presencia.


3)   “Hablar” (Hebreo: dabar)

 

      El tercer verbo de comunicación usado en conexión con Dios es “hablar”.  En hebreo, el término generalmente conlleva un significado de forastero.  Por ejemplo, se usa la expresión “Diez Palabras” que generalmente es traducida como los “Diez Mandamientos” (Deuteronomio 4:13; 10:4).  Las “Diez Palabras” fueron la base del pacto de Dios con la humanidad.  Por esta razón las dos tablas que las contienen se conservaban en el arca del pacto que estaba localizado en el lugar santísimo del santuario.  La expresión, “Diez Palabras”, distingue este conjunto de diez principios de todas las otras leyes y mandamientos hebreos.  Tal distinción llega a ser lo más relevante si la conectamos a las “Diez Palabras” del Antiguo Testamento con su autor, la Palabra (dabar en hebreo; logos en griego) en el Nuevo Testamento. Por lo tanto no es sorprendente que Jesús afirme que sus “palabras” (mandamientos) nunca perderían su validez.  Las “Diez Palabras” expresan el código de amor del pacto de Dios con nosotros, lo que fue confirmado en la cruz del Calvario, renovado y sellado, de una vez y para siempre por la sangre preciosa de Jesús.    

4)   “Revelar” (Hebreo: galah)

 

      El cuarto verbo usado en la Biblia para expresar los medios de comunicación de Dios es “revelar”.  Leemos en Deuteronomio 29:29: “Las cosas secretas pertenecen a Jehová nuestro Dios; mas las reveladas son para nosotros y nuestros hijos por siempre, para que cumplamos todas las palabras de esta ley”.  Notamos con gran asombro que aún cuando el pecado ensanchó la brecha entre Dios y la humanidad, Dios nunca dejó de comunicarse.  De hecho, de manera contraria a las enseñanzas de otras religiones del mundo donde los seres humanos sienten que a través de sacrificios y ofrendas deben apaciguar el enojo de sus dioses, nuestro amoroso Dios siempre ha tomado la iniciativa para reconciliarnos con Él.  Continuamente, invita a sus hijos para reestablecer la comunicación perdida con Él.

 

II.  LOS AGENTES DE COMUNICACIÓN DE DIOS – CÓMO SE COMUNICA.

 

1)  A través de sus profetas (Hebreo: nabi).

 

    Originalmente, el término hebreo para “profeta” fue usado en el contexto de un portavoz general.  De esa manera, Aarón fue llamado el profeta de su hermano Moisés (Éxodo 7:1).  Sin embargo, en el mismo contexto el término también fue usado para referirse a Moisés como el portavoz de Dios.  En el Antiguo Testamento, los profetas fueron elegidos por Dios hasta el tiempo de Malaquías.  Después Dios decidió poner a la vista a su más grande profeta, Juan el bautista, para preparar el camino del Señor Jesucristo.  Entonces vemos que al elegir a alguien para ser su portavoz o profeta, Dios ha estado revelando sus mensajes vía agentes humanos a través de toda la historia de la tierra.

 

    En Amós 3:7 leemos, “Porque no hará nada el Señor Jehová, sin que revele su secreto a sus siervos los profetas”.  Dios ha cumplido fielmente sus promesas, sin dejar que su pueblo viva ansioso con respecto a lo que pasará mañana.  Esto es una parte del mensaje que el llamado profético de Dios, la gente de los últimos tiempos estará dando.  Él también suplica que su pueblo nunca desprecie su Palabra como fue revelada a través de sus profetas.  De esta manera, en su ambiente original, la siguiente amonestación llega a ser aún más relevante cuando recordamos lo que se encuentra en el último libro de la Biblia hebrea: “Creed a Jehová vuestro Dios, y seréis seguros; creed a sus profetas, y seréis prosperados.”  (2 Crónicas 20:20)         

2) A través de sus sacerdotes (pastores)

 

      Los sacerdotes del Antiguo Testamento fueron agentes humanos nombrados por Dios para proveer comunicación entre las personas y Él.  De esta manera, mientras los profetas se comunicaban entre Dios y sus hijos, los sacerdotes se comunicaban entre Israel y Dios.  Aunque los sacerdotes pertenecían a la familia de Aarón y sus descendientes, los profetas fueron siempre elegidos individualmente por Dios mismo.

 

      Respecto a los sacrificios ofrecidos por los sacerdotes, vale la pena recordar que estos nunca acallaron a Dios. Los sacrificios eran puentes simbólicos que prefiguraban nuestro Puente supremo, Cristo Jesús.  Ellos no tenían valor por sí mismos. Ningún sacrifico podría haber tenido ningún significado, si Jesús no hubiera logrado el éxito en su supremo sacrificio en la cruz; debido al Calvario, Él ha llegado a ser nuestro Puente, nuestro Sumo Sacerdote, nuestro Abogado y como tal, nuestro único medio para reestablecer la comunicación con Dios el Padre.

 

3)  A través del Urim y el Tumim.

 

      Por un tiempo limitado en el Antiguo Testamento, Dios se comunicó con el pueblo de Israel a través del Urim y Tumin, dos piedras incrustadas en la pechera del sumo sacerdote (compare Éxodo 28:30)  Dios revelaba su voluntad a través de un “si” o un “no” de acuerdo a la manera que las piedras brillaban extra naturalmente.

 

4)  A través de los animales.

 

      Tan increíble como puede parecer, cuando los seres humanos rehusaban oír los mensajes de Dios, no vacilaba en hablar a través de los animales.  ¿No llamó Dios a los animales a entrar al arca de Noé después que muchos seres humanos rehusaron obedecer? ¿No corrigió Dios a Balaan a través de un burro cuando el profeta obstinadamente persistió en seguir su propio camino (Números 22:28-30)? ¿No habló Dios al pez que tragara a Jonás cuando el profeta se negó ir a Nínive (Jonás 2:10)? Si aún los animales escuchan a Dios, ¿no deberían nosotros también escucharlo? 

5)  En “varios caminos”

 

      Hebreos 1:1 nos dice que “Dios, habiendo hablado muchas veces y en muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas”.  Elena G. White escribió:  El sistema de educación instituido al principio del mundo, debía ser un modelo para el hombre en todos los tiempos.  Como una ilustración de sus principios se estableció una escuela modelo en el Edén, el hogar de nuestros primeros padres.  El jardín del Edén era el aula, la naturaleza el libro de texto, el Creador mismo era el Maestro, y los padres de la familia humana los alumnos” (La Educación, pág. 20)

 

      Mas tarde, muchos años después de la caída de la humanidad, David cantaba, “Los cielos cuentan la gloria de Dios, y la expansión denuncia la obra de sus manos” (Salmos 19:1; compare con Job 9:7).  Ciertamente, Dios siempre ha usado la creación como uno de sus “varios caminos” para comunicarse con nosotros.

6)  A través de su Hijo.

 

      Cuando parecía que la comunicación entre Dios y los seres humanos no podía continuar, Dios nos habló a través de su Hijo (compare con Hebreos 2). Como un resultado, por los méritos de Cristo nosotros ahora tenemos acceso permanente al trono de Dios.  Así, las líneas de comunicación permanecerán abiertas para siempre, mientras mantengamos una relación y un diálogo con Él.  Y aún más, si nos escondemos como lo hizo Adán y Eva, el Espíritu Santo está presente para invitarnos cariñosamente a arrepentirnos y restaurar nuestra comunicación con Dios.  Mis amigos, en la primera venida de Jesús, el pueblo de Dios entró en la carrera final decisiva para alcanzar la eternidad.  Cuando Jesús venció la muerte después de ser crucificado en la cruz del Calvario, la humanidad fue capacitada para entrar en comunicación directa con Dios a través de Cristo Jesús.         

7)  En los tiempos del Nuevo Testamento.

 

      ¿Dios detuvo su comunicación a través de sus profetas?  El pueblo judío pensaba que ellos eran los que quedaban después de la muerte de Malaquías en los tiempos del Antiguo Testamento.  Pero Dios decidió llamar a otro profeta, en este tiempo el más grande de todos ellos, Juan el Bautista. En un tiempo cuando casi nadie seguía a Dios, Juan fue llamado a preparar el camino para el unigénito Hijo de Dios, nuestro Salvador, Jesús el Mesías.  No es por accidente que las primeras palabras registradas por Mateo concernientes al mensaje de Juan fueron las mismas palabras usadas por Jesús cuando Él comenzó su ministerio: “Arrepentíos, que el reino de los cielos se ha acercado” (Mateo 3:2; 4:17).

 

      Aún hoy, aquellos quienes aceptan a Jesús como su Salvador son elegidos y escogidos para llegar a ser sacerdotes y discípulos/mensajeros para anunciar las buenas nuevas de su reino.  Desde los días cuando Cristo vivió aquí en la tierra, estas buenas nuevas han sido predicadas en todo lugar.  El evangelista, Mateo cita las palabras de Jesús proclamadas, “Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, por testimonio a todos los gentiles; y entonces vendrá el fin” (Mateo 24:14).  Hoy estamos viendo lo que está pasando.  El evangelio del reino está siendo predicado en todos los rincones de la tierra. ¡Alabado sea Dios! Pero aún más, el mensaje del reino no es solamente para ser proclamado, es también para ser vivido por cada uno de nosotros (compare Romanos 14:17).

 

III.  LOS MEDIOS ESPECIALES DE COMUNICACIÓN DE DIOS EN LOS TIEMPOS MODERNOS.

 

       1)  Los verdaderos profetas de Dios.

 

Algunos mensajes difíciles comunicados al profeta Daniel en el Antiguo Testamento fueron dramáticamente aclarados por Juan el Revelador en el Nuevo Testamento.  El libro de Apocalipsis nos aclara que el gran conflicto entre Dios y Satanás se acerca al fin.  Este es el secreto primordial no revelado explícitamente en el libro de Daniel.

 

La Iglesia Adventista del Séptimo Día fue llamada a la existencia para confirmar que Jesús retornaría muy pronto a la tierra.  Los mensajes especiales contenidos en Daniel 8, así como en Apocalipsis 12-14 deben ser proclamados con énfasis particular.  A pesar que la Iglesia Adventista reconoce y enseña que habrá un pueblo redimido de todas las iglesias y culturas, esto sostiene la firme creencia expresada por Juan el Revelador:  “Aquí esta la paciencia de los santos, aquí están los que guardan los mandamientos de Dios y la fe de Jesús” (Apocalipsis 14:12)  Además, la Iglesia Adventista cree que Dios le ha dado un don especial, especificado por el apóstol Pablo, denominado, el don de profecía (1 Corintios 12:10; 14:1-6).  Este don también puede encontrarse entre muchos otros dones dados al pueblo de Dios (compare 1 Corintios 12 y 14).  Tal don fue predicho en el Antiguo Testamento por el profeta Joel, “Y será que después de esto, derramaré mi Espíritu sobre toda carne, y profetizarán vuestros hijos y vuestras hijas; vuestros viejos soñarán sueños y vuestros mancebos verán visiones” (Joel 2:28). La Iglesia Adventista cree que tal don fue otorgado de manera especial a Elena G. de White, quien se refirió a sí misma simplemente como la “mensajera” del Señor.         

2)  Los mensajes de Dios a través de Elena de White.

 

     ¿Cuál fue el mensaje de Dios dado a través de Elena de White?  La respuesta a esta pregunta es más importante que preguntar si uno necesita los escritos de Elena de White para salvarse.  La Sra. White nunca se ensalzó a sí misma. No introdujo una nueva doctrina. Junto con los pioneros adventistas siguieron el movimiento Milerita de reavivamiento en los años de 1840 en los Estados Unidos.  Ella enfatizó la necesidad de predicar el Evangelio del Reino, dio énfasis a Jesús como nuestro Salvador, así como también su misión presente de ser nuestro Sumo Sacerdote en el santuario celestial.  Enfatizó también el llamado de Juan el Bautista de retornar a Dios porque el Reino estaba a nuestro alcance.  Hizo un llamado al reavivamiento y la reforma a fin de recibir el derramamiento final del Espíritu Santo.  Enfatizó la necesidad absoluta de amar a Jesús y sus Diez Mandamientos.  Enfatizó también la necesidad de cumplir el mensaje que proclamamos, porque nuestro estilo de vida tiene que coincidir con nuestro supremo llamado.  También enfatizó la gran controversia entre el bien y el mal, algo no enseñado generalmente por los teólogos u otras iglesias cristianas.  Está en armonía absoluta con las enseñanzas de las Escrituras.  No nos dio una nueva Biblia, sino que la fuente de sus mensajes son las mismas que la de los profetas de Dios y los apóstoles a través de todo el tiempo.  Estimado hermano, la pregunta clave es: ¿Dios eligió a Elena de White como su mensajera?  Y si es así, ¿Qué vamos a hacer nosotros con los mensajes que Dios nos ha dado a través de ella?

 

3) Mensajes divinos/mensajes humanos

 

     ¿Fue Elena de White infalible? No.  Ni lo fueron los profetas de Dios del pasado, pero sus enseñanzas básicas siempre reflejan las enseñanzas de Dios.  La Palabra de Dios no es producida por la voluntad del hombre, sino por la voluntad de Dios.  Se nos ha dicho que “Toda Escritura es inspirada divinamente [en el original dice todas las Escrituras vinieron de Dios] y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instituir en justicia” (2 Timoteo 3:16).

 

     En otras palabras, lo que sale de la boca de Dios es infalible, aunque lo que los profetas entienden algunas veces puede ser inexacto.  Cuando Natán concordó con David que el rey era quien tenía que construir el templo en Jerusalén, este no era el plan de Dios.  Tanto David como Natán fueron verdaderos profetas, pero ambos entendieron mal la voluntad de Dios. Sin embargo, cuando tales errores serios ocurren acerca de lo que debe ser hecho, Dios siempre corrige a sus siervos los profetas.  Al final, el templo no fue construido por David, sino por su hijo Salomón.  Podemos conocer con certeza que Dios nunca deja a los profetas en el error cuando su doctrina básica no es exacta. (Ver 1 Crónicas 17).

 

     ¿Son los escritos de Elena de White una segunda Biblia?  No lo son.  De hecho ella se consideró una luz menor que ayuda a entender la luz encontrada en la Santa Biblia (2 Pedro 1:19,21).  A través de toda su vida,  se mantuvo mostrando la Biblia.  (Ver: El Colportor Evangélico, pág. 129; Primeros Escritos, pág. 78; Ministerio de Curación, pág. 370; Conflicto de los Siglos, pág. 651).

 

4) Cuidado con los falsos profetas.

 

     ¿Y los falsos profetas?  A través de la historia ha habido incontables profetas falsos.  Satanás siempre ha tenido sus propios portavoces a quienes la Biblia denuncia como falsos profetas.  Ellos también se comunicaron con lo sobrenatural y proclamaron ser de Dios, pero su propósito real fue sembrar confusión al predicar mensajes que no venían de Dios.  Hoy nosotros aún tenemos falsos profetas.  ¿Cómo podemos discernir lo verdadero de lo falso? ¡Esto es un asunto importante!

 

     Hace algunos años, durante un seminario sobre Apocalipsis, un joven que estaba presente afirmó ser un profeta de Dios.  Cada vez que se daba al público una oportunidad para hacer preguntas o hacer comentarios, el joven levantaba su mano, solamente para discutir en contra de lo que había sido presentado en el seminario.  Después de un día y medio de lucha, se decidió que las cosas no podían continuar como estaban, pero ¿qué hacer?  El grupo se arrodilló y pidió la ayuda de Dios.  Después de orar cerca de 50 minutos, se escuchó un ruido, alguien estaba saliendo del salón.  Cuando el momento de oración terminó, el joven ya se había ido.  No pudo soportar el poder de Dios.

 

     En vez de discutir, criticar o entrar en un diálogo infructuoso cuando tratamos con aquellos que claman ser profetas, debemos invitar a la iglesia a orar por la dirección de Dios.  Cuando hagamos esto con persistencia, recibiremos una respuesta, el Señor nunca abandona a su pueblo.

 

     Aunque siempre hay que estar atentos a los falsos profetas, debemos también asegurarnos de nunca silenciar a alguien que puede realmente estar siendo llamado por Dios.  Tenemos que aprender a examinar los espíritus.  Mucha gente con frecuencia proclama hablar en favor de Dios y dicen que se les han dado mensajes en contra de ciertos miembros de la iglesia o contra la iglesia en general.  Con frecuencia claman que tienen el deber de limpiar la iglesia.

 

     Apreciado hermano, Dios no envía mensajeros para acusar a los miembros con respecto a las cosas ya conocidas por muchos, ni de rumores que no son aún verdaderos.  Dios quiere limpiarnos con amor y construir la unidad por el Espíritu.  Jesús no vino a esta tierra para condenar; Él vino a salvar.  Aquellos que pasan su tiempo criticando y censurando en el nombre de Dios, pasarían mucho mejor su tiempo orando, intercediendo por aquellos quienes han cometido errores, o pidiendo sabiduría a fin de encontrar las almas perdidas que están listas para aproximarse a Jesús.

 

     Como cristianos adventistas del séptimo día debemos buscar el discernimiento necesario para reconocer tanto las “falsas enseñanzas” como las ”falsas profecías” y aferrarse a la verdad de Dios.  Recordemos que Dios nunca ha cesado de comunicarse.  Su Espíritu está presente entre nosotros, para confortar, corregir, enseñar y fortalecer.  Jesús ha prometido estar con nosotros y comunicarnos su voluntad hasta el fin de las edades.

 

5)  El llamado a un estudio serio.

 

     El estudio correcto de los medios de comunicación de Dios como están descritos en la Biblia, nos muestra que Dios nunca se contradijo a sí mismo.  Somos invitados a volver a la Palabra de Dios (la Ley) y a su testimonio (los profetas).  Si ellos no hablan de acuerdo a las palabras de Dios, no hay verdad en ellos (Isaías 8:20).  Por eso es importante que nosotros estudiemos en oración y perseverancia, lo que las Escrituras y los escritos de Elena de White tienen para decirnos hoy.  Tal estudio sincero confirmará el mensaje unificado de Dios.  Sí, apreciados hermanos, Dios es un Dios de comunicación y siempre se comunicará con sus hijos.  Él está aún hablándonos hoy, a ti y a mi a través de su Palabra y su Santo Espíritu.

 

     Llegó la hora de buscar a Dios seriamente.  Es tiempo de pedir sabiduría para discernir su Espíritu de los otros espíritus.  Es tiempo para humillarnos a nosotros mismos.  La Iglesia Adventista no está compuesta de gente orgullosa, sino más bien de aquellos que están hambrientos y sedientos por rectitud y candor a través de la sangre de Jesús. Todos reconocemos que hay una tremenda necesidad de reavivamiento y reforma en esta iglesia que amamos.  Tal reavivamiento y reforma requiere una unidad incondicional de todos nosotros en el mismo Espíritu.  Satanás nuestro acusador se siente con una satisfacción increíble cuando tiene éxito en dividir al pueblo de Dios.  Dios nunca divide, Él siempre une.  Cuando oramos por unidad, aquellos que no están con Dios saldrán por sí mismos.  ¿No fue esto el método usado por Jesús, quien aceptó a Judas hasta que él mismo decidió salir?

 

     A través de sus mensajeros, los profetas bíblicos y los escritos de Elena de White en estos últimos tiempos, la Iglesia Adventista tiene suficiente luz para ir adelante sin miedo.  No tenemos nada que temer del futuro, a menos que olvidemos la manera en que el Señor nos ha conducido, y lo que nos ha enseñado en nuestra historia pasada” (Notas Biográficas de Elena G. de White, pág. 216).  No estamos para permanecer como vividores de la Iglesia siempre pensando en nosotros mismos y nunca compartiendo con los demás.  En lugar de eso, somos llamados a ayudar a construir el reino de Dios.  Todos tenemos varios dones del Espíritu como se describen en 1 Corintios 12 y 14.  Es nuestra responsabilidad sagrada percibir esos dones y usarlos para la gloria de Dios. No somos llamados a ser consumidores, sino más bien productores.

 

CONCLUSIÓN:

 

A través de Elena de White se nos recuerda que el precio de la cruz no fue barato.  Somos llamados a amar a Jesús con el mismo amor de Dios que amó tanto al mundo que dio a su unigénito Hijo.  Esta Iglesia debe responder al llamado de Dios al permanecer unida en el mismo Espíritu.  Solamente así, seremos capaces de crecer en el mismo Espíritu.  Todo es realizado por la gracia.  Nosotros solo tenemos que responder a su llamado maravilloso con consagración total.

 

Sí, así como Dios se comunica continuamente con nosotros, también nosotros estamos llamados a comunicar el amor de Dios a los demás, a fin de ayudar a preparar a su Iglesia para encontrarse con Jesús.  Oremos por sabiduría para cumplir la voluntad de Dios.  Oremos por humildad para que seamos totalmente usados por Él, de tal manera que los otros puedan ver a Jesús en nosotros.  Oremos para que nuestra fe pueda ser aumentada, una fe que esté basada en la cruz del Calvario.  “Y si Cristo no resucitó, vuestra fe es vana; aún estáis en vuestros pecados”  (1 Corintios 15:17).  Oremos por ánimo, para permanecer firmes y fieles, porque los días que están por delante no serán fáciles.  Oremos por el aceite precioso del Espíritu Santo, necesario para prevalecer hasta el fin.

 

 

 

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Teófilo Ferreira,  es un director asociado de Ellen G. White Estate en la Asociación General.  Anteriormente trabajó como pastor, presidente de Misión y profesor de Colegio Superior.

 


LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN DE DIOS

Resumen

 

INTRODUCCIÓN

 

Nuestro amoroso Dios es un Dios de comunicación.  Desde el mismo comienzo, Él se ha comunicado con su creación.  De hecho, Él no solo se comunica con nosotros, también desea que nos comuniquemos con Él.  Además, invita a su pueblo a comunicarse entre sí de la misma manera amorosa.

 

I.     TÉRMINOS DE COMUNICACIÓN BÍBLICA.

      

1)      “Decir” (Hebreo: amar) -  génesis 1:3.  Inmediatamente después del verbo “crear” que identifica a Dios como el supremo Creador del universo, el verbo siguiente que se refiere a Dios lo describe como un comunicador.  Este es el verbo “decir”.  Por cierto, el registro inspirado afirma que en el primer día de la semana de la creación “Dios dijo, sea la luz” (Génesis 1:3).    

2)       “Llamar” (Hebreo: qara). Este casi siempre lleva la connotación de “gritar”.  “Y llamó Jehová Dios al hombre y le dijo: ¿Dónde estás? (Génesis 3:9).      

3)      “Hablar” (Hebreo: dabar). Esta palabra es usada en la expresión “Diez Palabras” traducida generalmente como los “Diez Mandamientos” (comparar con Deuteronomio 4:13; 10:4).                     

4)      “Revelar” (Hebreo: galah).  Deuteronomio 29:29  “Las cosas secretas pertenecen a Jehová nuestro Dios; mas las reveladas son para nosotros y nuestros hijos por siempre, para que cumplamos todas las palabras de esta ley”.   

 

II.