Instrucciones dadas a Elena de White.-
Al revelarme el Espíritu de Dios las grandes verdades
de su Palabra y las escenas del pasado y de lo por venir, se me mandó que diese
a conocer a otros lo que se me había mostrado (El conflicto de los siglos, p.
13, Introducción).
Desde el comienzo de mi obra... fui llamada a presentar un testimonio sencillo y directo para reprobar errores, y a no dejar de hacerlo (Testimonies, t. 5, p. 678).
Dando testimonio: ayudada por el Espíritu de Dios.-
Después de salir de una visión no recuerdo de
inmediato todo lo que he visto, y el asunto no me es tan claro hasta que
empiezo a escribir. Entonces la escena aparece delante de mí como me fue
presentada en la visión y puedo describirla con libertad. A veces las cosas que
he visto me están ocultas cuando salgo de la visión, y no puedo recordarlas
hasta que estoy delante de un grupo al cual se aplica la visión. Entonces las
cosas que he visto me vienen a la mente con fuerza.
Dependo tanto del Espíritu del Señor para relatar o
escribir la visión como para tenerla. Es imposible para mí recordar cosas que
me han sido mostradas por el Señor, a menos que él las traiga delante de mí en
la ocasión que él quiere que las relate
o las escriba (Spiritual Gifts, t. 2, pp. 292-293).
Debe ser impresionada por el Espíritu Santo.-
No puedo por impulso propio asumir una tarea e
iniciarla. Tengo que ser impresionada por el Espíritu de Dios. No puedo
escribir a menos que el Espíritu Santo me ayude. A veces no puedo escribir
todo. Luego me despierto a las once, a las doce o a la una, y entonces puedo
escribir tan rápidamente como mi mano se mueve sobre el papel (Carta 11, 1903).
Cuando tomo la pluma en la mano.-
Tan pronto como tomo la pluma en la mano dejo de
estar en tinieblas con respecto a lo que debo escribir. Ello resulta tan
sencillo y claro como una voz que me hablara: "Te instruiré y enseñaré en
los caminos en que debes andar". "Reconócelo en todos tus caminos, y
él enderezará [hará sencillos] tus senderos" (Manuscrito 89, 1900).
Estoy muy ocupada en mis escritos. Temprano y tarde,
estoy redactando los asuntos que el Señor abre delante de mí. La preocupación
de mi obra es preparar a un pueblo que esté en pie en el día del Señor (Carta
371, 1907. Publicada en Writing and Sending Out of the Testimonies to the
Church [Escribiendo y enviando los testimonios para la iglesia], p. 15).
La integridad en su mensaje.-
Hablo de lo que he visto y de lo que sé que es verdad
(Carta 4, 1896).
En el desempeño de mi obra hablo las cosas que Dios
me muestra. Y en las palabras que os dirijo... [yo no] me atrevería a decir que
el Señor no me indujo a hacer las observaciones que he hecho en esa
presentación desde el principio hasta el fin (Carta 18d, 1890).
Escribo todas las cosas que el Señor me da para
escribir (Carta 52, 1906).
Un testimonio expresado en sus propias palabras.-
Aunque dependo tanto del Espíritu de Dios para
escribir mis visiones como para recibirlas, sin embargo las palabras que empleo
para describir lo que he visto son mis propias palabras, a menos que ellas me
hayan sido dictadas por un ángel, las cuales siempre pongo entre comillas*
(Review and Herald, octubre 8, 1867).
Debo escribir estas cosas una y otra vez.-
He presentado fielmente por escrito las advertencias
que el Señor me ha dado. Ellas han sido impresas en libros, y sin embargo no
puedo dejar de repetirlas. Debo escribir estas mismas cosas una y otra vez. No
pido ser exonerada de esta obligación. Mientras el Señor me prolongue la vida,
debo continuar presentando estos fervientes mensajes (Manuscrito 21,
1910).
La comprensión que Elena de White tenía de sus
propios escritos.-
a. Los Testimonios: Los que cuidadosamente leen los
testimonios así como aparecieron desde los primeros días, no necesitan estar
perplejos en cuanto a su origen. Los muchos libros escritos con la ayuda del
Espíritu de Dios dan un testimonio vivo del carácter de los testimonios (Carta
225, 1906 [1MS 56]).
b. Los libros de la serie Conflicto de los siglos: La
Hna. White no es la originadora de estos libros. Ellos contienen la instrucción
que durante el período de su vida Dios le ha estado dando. Contienen la luz
preciosa y consoladora que Dios ha concedido generosamente a su sierva para ser
dada al mundo (El colportor evangélico, p. 173).
c. Los artículos: No escribo un solo artículo en los
periódicos, un solo artículo que exprese simplemente mis propias ideas. Son los
que Dios me ha revelado en visión; los rayos preciosos de la luz que
resplandece del trono (Joyas de los testimonios, t. 2, p. 26).
d. Las cartas (testimonios): Débil y temblorosa, me
levantaba a las tres de la mañana para escribiros. Dios os hablaba por medio de
la arcilla. Diréis tal vez que esta comunicación era solamente una carta. Sí,
era una carta, pero motivada por el Espíritu de Dios, para presentar a vuestras
mentes lo que se me había mostrado (Testimonies, t. 5, p. 67 [2JT 26]).
e. Las entrevistas: El (el pastor G. A. Irwin) tiene
consigo un pequeño anotador en el cual ha escrito preguntas angustiosas que él
traía, y me preguntaba si tenía alguna luz sobre ellas. Lo escribo para
beneficio de nuestro pueblo, no solamente en los Estados Unidos sino también en
este país [Australia] (Carta 96, 1899).
f. Cuando no tenía luz: Yo no tengo luz sobre el tema
[en cuanto a quienes constituirán los 144 mil]... Dígale por favor a mis
hermanos que nada me fue presentado con respecto a las circunstancias sobre las
cuales ellos escriben, y yo puedo presentar delante de ellos solamente lo que
me ha sido revelado (Citado en una carta por C. C. Crisler a E. E. Andross,
diciembre 8, 1914 [Archivo de documentos de la Corporación White, N.° 164]).
No me siento con libertad para escribir a nuestros
hermanos con respecto a su obra futura... No he recibido instrucción relativa
al lugar donde Ud. debe establecerse... Si el Señor me da instrucción definida
concerniente a Ud., se la entregaré; pero no puedo arrogarme responsabilidades
que el Señor no me ha pedido que asuma (Carta 96, 1909).
Presentaciones dadas por Dios reproducidas tan
vívidamente como es posible.-
Yo quiero que cada ápice y cada pizca de mi fuerza
reproduzca las presentaciones que el Señor me ha dado, y quiero hacerlas tan
vívidas como me sea posible hacerlo (Carta 325, 1905).
El Espíritu Santo da palabras apropiadas.-
La bondad que el Señor me ha manifestado es muy
grande. Alabo su nombre porque mi mente está clara en cuanto a los temas
bíblicos. El Espíritu de Dios obra sobre mi mente y me da palabras apropiadas
con las cuales expresar la verdad. También me siento muy fortalecida cuando
estoy delante de grandes congregaciones (Carta 90, 1907).
El Espíritu de Dios ayuda a escoger las palabras
adecuadas.-
Trato de captar las mismas palabras y expresiones
presentadas con referencia a este asunto, y mientras mi pluma vacila un
momento, las palabras adecuadas vienen a mi mente (Carta 123, 1904).
Cuando escribía estos libros preciosos, si yo
titubeaba, me era dada la palabra que precisamente necesitaba para expresar la
idea (Carta 265, 1907).
Escogiendo cuidadosamente las palabras.-
Siento un intenso anhelo de usar palabras que no le
den a nadie la oportunidad de sostener sentimientos erróneos. Debo usar
palabras que no sean mal entendidas y signifiquen lo opuesto de lo que me
propongo que signifiquen (Manuscrito 126, 1905).
Ni una sola frase herética.-
Estoy ahora revisando mis diarios* y algunas copias
de cartas escritas durante varios años en lo pasado... Tengo el más precioso
tema para reproducir y colocar delante del pueblo en forma de testimonio.
Aunque puedo hacer esta obra, la gente debe tener cosas para reproducir la
historia pasada, a fin de que pueda ver que hay una cadena recta de verdad sin
una sola sentencia herética en lo que he escrito. He sido instruida en el
sentido de que ésta ha de ser una carta viva dirigida a todos con respecto a mi
fe (Carta 329a, 1905).
Primero una presentación general, luego una
aplicación específica.-
Yo era llevada de la pieza de un enfermo a otra, en
el lugar donde el doctor B era el médico. En algunos casos me entristecía mucho
al notar una gran deficiencia. Él no tenía suficiente conocimiento para
entender lo que el caso demandaba y lo que era esencial que se hiciera para
luchar contra la enfermedad.
La Persona con autoridad que a menudo me ha
instruido, dijo: "Joven, Ud. no es un estudiante atento. Apenas toca la
superficie. Ud. debe hacer un estudio profundo, aprovechar sus oportunidades y
aprender más; y las lecciones que aprenda, debe aprenderlas bien. Ud. es
superficial. Es algo solemne tener a su cargo vidas humanas, pues cualquier
error que haga, cualquier descuido que revele en ejercer un discernimiento
profundo de su parte puede acortar la existencia de los que podrían vivir. Este
peligro podría disminuir si el médico tuviera más comprensión de cómo tratar a
los enfermos".
Nunca le he escrito de esto a Ud., pero lo he
presentado todo de una manera general, sin aplicarlo a su caso. Ahora siento
que Ud. debe saber estas cosas, y que las instrucciones que han sido dadas a
los obreros del sanatorio en algunos casos se referían a Ud. Le digo con
espíritu de amor por su alma y con un interés en su éxito como médico, que
deberá beber más profundamente en la fuente del conocimiento, antes de estar
preparado para ser el primero o el único en una institución para tratar a los
enfermos (Carta 7 1887).
Un caso no mitigado.-
En la última visión que me fue dada su caso fue
presentado delante de mí... Según me ha sido mostrado, Ud. es un transgresor
del séptimo mandamiento. ¿Cómo puede entonces su mente estar en armonía con la
preciosa Palabra de Dios, [con las] verdades que lo condenan a cada momento? Si
hubiera sido seducido sin pensarlo, hacia este desatino, habría sido más
excusable; pero este no es el caso. Ud. fue advertido. Ud. recibió
reprobaciones y consejos...
Mi alma se conmueve dentro de mí... No mitigaré su
caso. Ud. se encuentra en un estado terrible y debe ser enteramente
transformado (Carta 52, 1876).
No siempre había una visión especial.-
Escribo esto porque no me atrevo a dejar de hacerlo.
Ud. está lejos de hacer la voluntad de Dios, lejos de Jesús, lejos del cielo.
No me admiro de que Dios no haya bendecido sus tareas. Ud. puede decir:
"Dios no le ha dado a la Hna. White una visión sobre mi caso. ¿Por qué,
entonces, ella me escribe?"
He visto los casos de otros que, como Ud., están
descuidando sus deberes. He visto muchas cosas en su caso y en su experiencia
pasada. Y cuando entro en el hogar de una familia y veo que se sigue una
conducta que Dios ha reprobado y condenado, me angustio, sea que me hayan sido
mostrados pecados especiales o sea que haya visto los pecados de otro que ha
descuidado deberes similares. Sé de qué hablo. Siento profundamente el asunto.
Digo, entonces, por causa de Cristo: apresúrese a venir al terreno adecuado, y
prepárese para la batalla (Carta 52, 1886).
Testimonios y consejos basados en muchas visiones.-
Dios me ha dado un testimonio de reprobación para los
padres que tratan a sus hijos como Ud. lo hace con el suyo (Carta 1, 1877).
Pero este asunto me ha sido presentado en otros
casos, cuando algunos individuos han pretendido tener mensajes de un carácter
similar para la Iglesia Adventista del Séptimo Día, y se me ha dicho: "No
les creas" (Carta 16, 1893 [2MS 72-73]).
Presentando un testimonio inesperado.-
El sábado, temprano por la mañana, asistí a una
reunión, y el Señor me dio un testimonio directo para ellos, algo completamente
inesperado para mí. Lo presenté a ellos, mostrándoles que el Señor enviaba a
sus ministros con un mensaje, y que el mensaje que les trajeron era justamente
el medio que Dios había ordenado para alcanzarlos; pero que ellos se habían
sentido en libertad para reducirlo a pedazos y anular la Palabra de Dios...
Puedo deciros que resultó sorprendente y maravilloso que yo me atreviera a
hablarles como lo hice (Carta 19, 1884).
El presentar reproches era una tarea desagradable
para Elena de White.-
Si yo fuera a asistir al Congreso de la Asociación
[General], me vería obligada a tomar posiciones que llegarían a cortar en
algunos casos hasta la médula. Me duele grandemente hacerlo, y pasa mucho
tiempo antes de que me recobre de la tensión que tal experiencia me produce
(Carta 17, 1903).
Asegurar la obra tanto por la palabra oral como por
los mensajes escritos.-
Los mensajes que Dios me ha dado les han sido
comunicados al pueblo tanto en forma oral como impresa. De esta manera mi obra
se ha hecho doblemente segura.
He recibido la instrucción de que el Señor, por su
infinito poder, ha preservado la mano derecha de su mensajera por más de medio
siglo, a fin de que la verdad pudiera ser escrita como él me pide que la
escriba para su publicación en periódicos y libros (Carta 136, 1906).
Ella no podía decir si era pasado o futuro.-
He sido instada por el Espíritu del Señor a amonestar
plenamente a nuestro pueblo con respecto a la familiaridad indebida de hombres
casados con mujeres y de mujeres con hombres. Este sentimentalismo de amor
enfermizo existía en la misión de la ciudad de ________, antes que Ud.
estuviera relacionado con ella. Se me mostró que Ud. y otras personas
manifestaron el mismo sentimiento; si esto ocurrió en lo pasado u ocurrirá en
lo futuro, no lo sé; pero a menudo las cosas me son presentadas mucho tiempo
antes que las circunstancias ocurran (Carta 17, 1891).
Se le mostró la obra como si hubiera sido hecha.-
He estado pensando acerca de cómo, después que
empezamos a trabajar en la obra del sanatorio de Battle Creek, me fueron
mostrados en visión edificios listos para ser ocupados. El Señor me instruyó en
cuanto a la forma en 61 que la obra debía hacerse en estos edificios para que
ejercieran una influencia salvadora sobre los pacientes.
Todo esto me parecía muy real, pero cuando desperté
descubrí que la obra debía aún ser hecha en lo futuro, pues no había ningún
edificio levantado.
En otra ocasión se me mostraron grandes edificios que
se levantaban en el lugar en que más tarde se construyó el sanatorio de Battle
Creek. Los hermanos estaban en gran perplejidad en cuanto a quién debía hacerse
cargo del trabajo. Yo lloré amargamente. Uno que tenía autoridad estaba en pie
entre nosotros, y dijo: "Todavía no. Uds. no están listos para invertir
medios en ese edificio, o para hacer planes para su futuro
funcionamiento".
En ese tiempo los fundamentos del sanatorio habían
sido colocados. Pero necesitábamos aprender la lección de esperar (Carta 135,
1903).
A Pablo se le mostraron por anticipado peligros que
surgirían.-
Pablo era un apóstol inspirado, y sin embargo el
Señor no le mostró en todas las ocasiones las condiciones precisas de su
pueblo. Los que estaban interesados en la prosperidad de la iglesia y veían los
males que aparecían, le presentaban a él el asunto, y debido a la luz que él
había recibido anteriormente estaba preparado para juzgar el verdadero carácter
de esas manifestaciones. Porque el Señor no le hubiera dado una nueva
revelación para esa ocasión especial, los que verdaderamente buscaban luz no
echaban a un lado su mensaje como si fuera una comunicación común. No, de
ninguna manera. El Señor le había mostrado las dificultades y los peligros que
se levantarían en las iglesias, para que cuando se desarrollaran él supiera
cómo tratarlos (Testimonies, t. 5, p. 65).
Elena de White podía hablar ahora.-
Esta mañana asistí a una reunión a la cual fueron
citadas unas pocas personas seleccionadas para considerar ciertas preguntas 62
hechas a ellos en una carta, solicitándoles su consideración y consejo sobre
estos temas. Acerca de algunos de estos puntos yo podía hablar, porque en
diversas oportunidades y en distintos lugares muchas cosas me fueron
presentadas... Cuando mis hermanos leyeron los extractos de algunas cartas yo
sabía qué decirles, porque este asunto me había sido presentado una y otra vez
con respecto al campo del sur. No me había sentido en libertad para escribir
estos asuntos hasta ahora... La luz que el Señor me ha dado en diferentes
ocasiones ha sido que el campo del sur, adonde se encuentra la mayor cantidad
de la población de color, no puede ser trabajado empleando los mismos métodos
que en otros campos (Carta 73, 1895 [publicado en el Southern Work, p. 72]).
Cuando llegue el tiempo.-
No debo escribir más por ahora, aunque hay mucho más
que decir que lo pondré por escrito cuando sepa que ha llegado el tiempo de
hacerlo (Carta 124, 1902).
Postergado por un año.-
El Señor me ha ayudado y bendecido de una manera evidente
durante la reunión en Melbourne [Australia]. Trabajé muy duramente antes de
iniciarse ésta [reunión], dando testimonios personales que yo había escrito un
año atrás; pero que no me sentía libre de enviar. Pensé en las palabras de
Cristo: "Aún tengo muchas cosas que deciros, pero ahora no las podéis
sobrellevar" (Juan 16:12). Cuando estaba lista para enviar la
comunicación, parecía que una voz me hablaba y me decía: "Todavía no,
ellos no recibirán mi testimonio" (Carta 39, 1893).
Las visiones no siempre se entendían al principio.-
En una ocasión cuando estábamos hablando juntos
acerca de la experiencia de Ud. en su obra, me preguntó: "¿Me ha dicho Ud.
todo?" No podía decir más en aquel tiempo. A menudo me son dadas
presentaciones que al principio yo no entiendo; pero después de un tiempo me son
aclaradas con una repetición de las cosas que al principio no comprendí, y de
una manera que me aclara su significado inconfundiblemente (Carta 329, 1904).
Lo que yo escribí parecía nuevo.-
Durante la noche me despierto y escribo en mi diario
muchas cosas que me parecen como nuevas cuando se leen, tanto a mi como a
cualquiera que las escucha. Si no hubiera visto el asunto escrito con mi propia
letra no habría pensado que mi pluma lo había escrito (Carta 118, 1898).
Escritos anteriores que son oportunos.-
Tengo una gran cantidad de asuntos preciosos,
escritos en Cooranbong [Australia], y fechados el 20 de diciembre de 1896, que
es precisamente lo que se necesita en este tiempo. Lo haré copiar hoy, y si es
posible lo despacharé esta tarde. Había perdido completamente de vista estos
manuscritos, pero esta mañana un mazo de ellos atrajo mi atención, y al
mirarlos me di cuenta, para mi sorpresa, que era precisamente lo que necesitaba
(Carta 262, 1907).
Las mentes deben ser preparadas espiritualmente.-
He tratado de no rehuir de dar a nuestro pueblo todo
el consejo del Señor; pero a veces he postergado algunos asuntos con la idea de
que "ellos no lo pueden soportar ahora". Aun la verdad no puede ser
presentada en su totalidad a las mentes que no tienen la preparación espiritual
para recibirla. Tengo muchas cosas que decir, pero algunas personas a las
cuales se aplican los mensajes no pueden soportarlas en su estado actual de
falta de consagración (Carta 55, 1894).
Por qué Pablo no podía decirlo todo.-
El gran apóstol tuvo muchas visiones. El Señor le
mostró muchas cosas que no le es dado al hombre expresar. ¿Por qué no podía él
decirles a los oyentes lo que había visto? Porque habrían aplicado mal las
grandes verdades presentadas. No habrían podido comprender esas verdades. Y sin
embargo, todo lo que le fue mostrado a Pablo dio forma a 64 los mensajes que
Dios le encomendó para presentar a las iglesias (Carta 161, 1903).
No pretendía luz especial para escritos biográficos.-
Al preparar las siguientes páginas [Spiritual Gifts,
t. 2, un relato autobiográfico] he trabajado bajo grandes desventajas, porque
he tenido que depender en muchos casos de la memoria, pues no había llevado
ningún diario hasta hace pocos años. En varios casos he enviado los manuscritos
a amigos que estaban presentes cuando las circunstancias relatadas ocurrieron,
para que los examinaran antes de publicarse. He tenido gran cuidado y empleado
mucho tiempo tratando de establecer los hechos sencillos tan correctamente como
fuera posible.
He sido ayudada, sin embargo, para determinar muchas
fechas por medio de las numerosas cartas que escribí (Spiritual Gifts,
Prefacio, t. 2).
Se hace un pedido especial para que si alguno
encuentra declaraciones equivocadas en este libro me informe inmediatamente. La
edición será completada cerca del primero de octubre; por lo tanto envíenme las
observaciones antes de ese tiempo (Ibid., Apéndice que apareció en los primeros
400 ejemplares).
Distinción entre temas comunes y religiosos.-
Sin embargo, hay oportunidades cuando deben
declararse cosas comunes, pensamientos comunes deben ocupar la mente, deben
escribirse cartas comunes y se debe dar información que ha pasado de un obrero
a otro. Tales palabras, tal información, no son dadas bajo la inspiración
especial del Espíritu de Dios. Se hacen preguntas a veces que no tienen nada
que ver con temas religiosos, y esas preguntas deben ser contestadas.
Conversamos acerca de casas y tierras, transacciones comerciales y ubicación
para nuestras instituciones, sus ventajas y desventajas (Manuscrito 107, 1909
[1MS 44]).
Se ilustra el punto.-
No he recibido el mensaje de 65 que el Hno. C debe
venir a Australia. No; por lo tanto no digo que sé que éste es el lugar para
Ud.; pero tengo el privilegio de expresar mis deseos, aun cuando repito que no
hablo por mandamiento.
Pero no quiero que venga debido a cualquier
persuasión de mi parte. Deseo que Ud. busque al Señor muy fervientemente, y
entonces siga donde su llamado lo dirija. Quiero que Ud. venga cuando Dios
diga: "ven", y ni un solo momento antes.
Sin embargo, es mi privilegio presentar los deseos de
la obra en Australia. Australia no es mi país; es la jurisdicción del Señor. El
país es del Señor; el pueblo es de él. Ha de hacerse una obra aquí, y si Ud. no
es la persona que tiene que hacerla, me sentiría perfectamente resignada al
saber que Ud. ha ido a alguna otra localidad (Carta 129, 1897. [De una carta
concerniente a la necesidad de un sanatorio en Australia y la posibilidad que
este hombre fuera a Australia a iniciar esa empresa.])
Información obtenida de quienes deben saberlo.-
La información dada en cuanto al número de
habitaciones del Sanatorio de Paradise Valley, no fue dada como una revelación
del Señor sino simplemente como una opinión humana. Nunca me ha sido revelado
el número exacto de habitaciones de ninguno de nuestros sanatorios, y el
conocimiento que tengo en cuanto a tales cosas lo he obtenido preguntando a los
que suponía que estaban informados. En mis palabras, cuando hablo acerca de
estos temas comunes, no hay nada para inducir a la mente a creer que recibo mi
conocimiento en una visión del Señor y que presento eso como tal... (Manuscrito
107, 1909 [1MS 43]).
Dos clases de cartas.-
Queridos hijos [Edson y Emma]: He tenido muchos
asuntos que poner por escrito, y he estado trabajando duramente. Mi corazón
está firme, confiando en el Señor. En ningún caso debemos 66 tener dudas, sino estar llenos de esperanza.
Esta mañana encontré la carta de Uds. debajo de mi
puerta. Estaba contenta de tener noticias suyas. Ayer les escribí una carta
sobre asuntos comunes, de todos los días [véase la próxima cita]. Esta carta
será enviada hoy. He escrito una larga carta sobre el asunto mencionado en la
carta de Uds., y la he entregado para que sea copiada. Esta les será enviada
pronto...
Por la instrucción que el Señor me ha dado una y otra
vez, sé que debe haber obreros que hagan giras médico-evangelísticas por las
ciudades y aldeas. Los que hagan este trabajo reunirán una rica cosecha de almas,
tanto de las clases más encumbradas como de las más humildes (Carta 202, 1903).
La carta que trataba de asuntos comunes.-
Queridos hijos Edson y Emma: Ha pasado mucho tiempo
desde que les escribí. Me gustaría mucho visitarlos en su propio hogar. Willie
me escribe que está muy contento con su situación. No he tenido noticias de
Uds. por mucho tiempo. Me gustaría recibir una carta de Uds., aunque sea de
unas pocas líneas. Y recuerden que si alguna vez quieren hacernos una visita
para pedir consejo sobre su obra y sobre los libros que estamos tratando de
publicar, estaré más que contenta de verlos.
Pareciera que ha pasado un largo tiempo desde que
Willie nos dejó. El salió a fines de junio, y estamos ahora a 10 de septiembre.
Todavía pasará una semana antes que esté en casa... (Carta 201, 1903).
El juicio de la Hna. White.-
Ud. ha expresado la opinión que tiene de su propio
juicio, es a saber, que es más digno de confianza que el de la Hna. White.
¿Consideró Ud. que, durante su vida de servicio para el Maestro, la Hna. White
ha tratado precisamente con casos como éste? ¿Y que ella ha visto muchos casos,
inclusive similares al suyo, lo que debe permitirle a ella saber lo correcto y
lo incorrecto en estos casos? ¿No sería mejor darle preferencia a la opinión de
quien ha estado bajo la dirección de Dios por más de cincuenta años, que
manifestarla a quien no ha tenido esta disciplina y educación? Tenga la bondad
de considerar estas cosas (Carta 115, 1895).
No se atrevía a hablar cuando no había luz especial.-
A menudo me hallo en la posición en que no me atrevo a asentir ni a disentir con una proposición que me sea sometida, pues existe peligro de que cualquier palabra que hable pueda ser conceptuada como algo que el Señor me ha dado. No es siempre seguro que yo exprese mi propio juicio, porque a veces, cuando alguien desea llevar a cabo su propio plan, considerará cualquier palabra favorable que yo diga como una luz especial del Señor. Seré cautelosa en todos mis movimientos (Carta 162, 1907, p. 2).