Primera visión.-
Mientras estaba orando ante el altar de la familia,
el Espíritu Santo descendió sobre mí (Primeros escritos, p. 14).
Cinco de nosotras estábamos arrodilladas en silencio
ante el altar de la familia. Mientras estábamos orando, el poder de Dios
descendió sobre mí como nunca lo había sentido antes. Me parecía estar rodeada
de luz y que me elevaba más y más sobre la tierra. En esa ocasión tuve una
visión de lo que sucedería a los creyentes adventistas, de la venida de Cristo
y la recompensa que habría de ser dada a los fieles (Joyas de los testimonios,
t. 2, p. 270).
La experiencia relatada.-
Cuando las vislumbres de la gloria de Dios vinieron
al principio sobre mí, pensaban que yo estaba muerta, y me observaron, y
lloraron y oraron por mucho tiempo; pero para mí era el cielo, era la vida, y
entonces el mundo se me extendió delante de mí y vi tinieblas similares a un
paño mortuorio.
¿Qué significaba aquello? No podía ver ninguna luz.
Entonces vi un pequeño destello de luz, y luego otro; y esas luces iban
aumentando y haciéndose más brillantes, y se multiplicaban y se hacían más y
más fuertes hasta que se convirtieron en la luz del mundo. Estos eran los
creyentes en Cristo Jesús...
Pensé que nunca más debía volver al mundo. Cuando la
respiración fue devuelta a mi cuerpo, no podía escuchar nada. Todo era oscuro.
El resplandor y la gloria sobre las cuales mis ojos habían descansado habían
eclipsado la luz, y eso continuó por varias horas. Entonces gradualmente empecé
a reconocer la luz, y pregunté dónde estaba.
Dijo el dueño de casa:
Ud. está aquí, en mi casa.
¿Qué?, ¿aquí? ¿Yo aquí? ¿No sabe Ud. cómo?
Entonces todo volvió a mi mente. ¿Ha de ser ésta mi
residencia? ¿He venido acá de nuevo? ¡Oh, qué peso y qué carga vinieron sobre
mi alma! (Manuscrito 16, 1894).
Totalmente perdida para las cosas terrenales.-
Cuando el Señor ve adecuado darme una visión, soy
arrebatada a la presencia de Jesús y los ángeles, y pierdo totalmente de vista
las cosas terrenales.* No puedo ver más nada que al ángel que me dirige. Mi
atención a menudo es dirigida a escenas que suceden sobre la tierra.
A veces me conduce muy adelante, al futuro, y se me
muestra lo que ha de ocurrir. Entonces de nuevo se me muestran las cosas que
han acontecido en el pasado (Spiritual Gifts, t. 2, p. 292, 1860).
A veces recibo visiones mientras estoy consciente.-
El viernes 20 de marzo me levanté temprano, alrededor
de las tres y media de la mañana. Mientras escribía acerca del capítulo 15 de
Juan, de repente una paz maravillosa vino sobre mí. Toda la habitación parecía
estar llena de la atmósfera del cielo. Una santa presencia parecía estar en mi
habitación. Abandoné mi pluma y estaba en una actitud de espera para ver lo que
el Espíritu me decía. No vi a ninguna persona. No oía ninguna voz audible, pero
un vigilante celestial parecía que estaba cerca a mi lado. Sentí que estaba en
la presencia de Jesús.
La dulce paz y la luz que parecían llenar mi pieza me
resultaba imposible explicarlas o describirlas. Una atmósfera sagrada y santa
me rodeaba, y se presentaron a mi mente y a mi comprensión asuntos de intenso
interés e importancia. Se estableció una línea de acción delante de mí como si
la presencia invisible hablara conmigo. El asunto del cual estaba escribiendo
parecía perderse en mi mente, y otro asunto se abrió distintamente delante de
mí. Un gran pavor parecía estar sobre mí mientras algunos asuntos eran
impresionados en mi mente (Manuscrito 12c, 1896).
Otra visión mientras escribía.-
Me levanté temprano el jueves por la mañana,
alrededor de las dos, y estaba escribiendo activamente sobre la vid verdadera,
cuando sentí una presencia en mi habitación, como en muchas otras ocasiones
anteriores, y perdí todo recuerdo de lo que me rodeaba. Parecía estar en la
presencia de Jesús. El estaba comunicándome aquello en que debía ser instruida.
Todo era tan claro que no podía entenderlo mal.
Yo debía de ayudar a alguien de quien pensaba que
nunca más debía preocuparme. No podía entender lo que significaba, pero de
inmediato traté de no razonar acerca de ello, sino seguir las instrucciones. No
se pronunció ninguna palabra audible a mis oídos, pero sí a mi mente. Dije: "Señor,
haré lo que tú has ordenado" (Carta 36, 1896).
Una maravillosa presentación mientras escribía y
hablaba.-
No solamente cuando estoy de pie ante grandes
congregaciones me es concedida una ayuda especial, sino también cuando estoy
usando mi pluma; me son dadas del pasado maravillosas presentaciones del
presente y del futuro (Carta 86, 1906).
Elena de White no podía controlar las visiones.-
Es totalmente falso que yo alguna vez haya insinuado
que podía tener una visión cuando lo quería. No hay sombra de verdad en esto.
Nunca he dicho que podía producir visiones cuando lo deseaba, porque esto
sencillamente es imposible. Durante años he sentido que si yo hubiera podido
escoger lo que me gustaba y al mismo tiempo agradar a Dios, habría preferido morir
antes que tener una visión, porque cada visión coloca sobre mí la gran
responsabilidad de presentar testimonios de reprobación y de amonestación, que
siempre han estado en contra de mis sentimientos, causándome en el alma una
aflicción inexpresable. Nunca he codiciado mi posición, y sin embargo no me
atrevo a resistir al Espíritu de Dios para buscar otra más fácil.
El Espíritu de Dios ha venido sobre mí en diferentes
oportunidades, en distintos lugares y en variadas circunstancias.* Mi esposo no
ha tenido ningún control sobre estas manifestaciones del Espíritu de Dios. En
muchas ocasiones él ha estado muy lejos cuando he tenido visiones (Carta 2,
1874).
No me atrevo a dudar.-
En la confusión me veía a veces tentada a dudar de mi
propia experiencia. Mientras orábamos en la familia una mañana, el poder de
Dios comenzó a descansar sobre mí, y cruzó por mi mente el pensamiento de que
[lo que experimentaba] era mesmerismo, y lo resistí. Inmediatamente fui herida
de mudez... Después de esto ya no me atreví a dudar ni a resistir por un
momento al poder de Dios, pensaran los demás lo que pensaran (Primeros
escritos, pp. 22-23).
Elena de White relata evidencias de su llamado y de
su obra.-
Existe en nuestro mundo un espíritu de creer y
también un espíritu de incredulidad. En los días finales algunos se apartarán
de la fe, prestando oídos a espíritus seductores y a doctrinas de demonios.
Esperamos que los que rehusen estar en armonía con Cristo se desarrollarán como
elementos de lucha; pero no debemos pensar que esto nos hará daño alguno.
Debemos recordar que los que están con nosotros son más que los que están
contra nosotros. Esta es mi esperanza, mi fortaleza y mi poder. Creo en Dios.
Sé en quién he creído. Creo en los mensajes que Dios ha dado a su iglesia remanente.
Desde la niñez he tenido muchísimas experiencias que han fortalecido mi fe en
la obra que Dios me ha dado para hacer.
Capacitada para escribir.-
En los primeros tiempos de mis labores públicas el
Señor me pidió: "Escribe, escribe las cosas que te son reveladas". En
el tiempo en que recibí ese mensaje no podía sostener mi mano con firmeza. Mi
condición física hacía imposible que escribiera. Pero de nuevo vino la palabra:
"Escribe las cosas que te son reveladas". Obedecí y, como resultado,
antes de que pasara mucho tiempo podía escribir página tras página con relativa
facilidad. ¿Quién me decía qué debía escribir? ¿Quién fortalecía mi mano
derecha y hacía posible que usara la pluma? Era el Señor.
Cuando llegamos a estar en la debida relación con él,
y cuando nos entregamos completamente a él, vemos el poder milagroso de Dios en
palabra y obra.
Las visiones confirmaban conclusiones extraídas del
estudio de la Biblia.-
En los primeros días del mensaje, cuando nuestro
número era pequeño, estudiábamos diligentemente para entender el significado de
muchos textos. A veces parecía que no podía darse ninguna explicación. Mi mente
parecía cerrarse a la comprensión de la Palabra; pero cuando los hermanos que
se habían reunido para estudiar llegaban a un punto después del cual ya no
podían avanzar más, y recurrían a la oración ferviente, el Espíritu de Dios
descansaba sobre mí, y era arrebatada en visión e instruida con respecto a la
relación de un pasaje con otro de las Escrituras. Estas experiencias se repetían una y otra vez en muchas oportunidades. De esta manera
muchas verdades del mensaje del tercer ángel eran establecidas punto por
punto.
¿Pensáis vosotros que mi fe en este mensaje será
removida alguna vez? ¿Pensáis que puedo permanecer en silencio cuando veo que
se hace un esfuerzo para barrer los pilares fundamentales de nuestra fe? Estoy
tan completamente establecida en estas verdades como lo es posible para una
persona estarlo. Nunca podré olvidar la experiencia por la cual pasé. Dios ha
confirmado mi creencia con muchas evidencias de su poder.
La luz que he recibido la he escrito, y gran parte de
ella está ahora brillando desde las páginas impresas. Existe, a través de las
páginas que he escrito, una armonía con mi actual enseñanza.
Mientras
estaba en visión no respiraba.-
Algunas de las instrucciones que se hallan en estas
páginas fueron dadas en circunstancias tan notables que evidenciaban el poder
maravilloso de Dios en favor de su verdad. A veces, mientras he estado en
visión, mis amigos se acercaban a mí, y exclamaban: "¡Ella no
respira!" Colocaban un espejo delante de mis labios, y se daban cuenta de
que no se humedecía el vidrio. Mientras no existía ninguna señal de que hubiera
alguna clase de respiración, continuaba hablando de las cosas que me eran
presentadas. Estos mensajes fueron dados en esta forma para sostener la fe de
todos, para que en estos últimos días tuviéramos confianza en el espíritu de
profecía.
La voz milagrosamente preservada.-
Agradezco a Dios porque él me ha preservado la voz,
cuando en los años de mi temprana juventud los médicos y otros amigos
declararon que esa voz quedaría silenciosa después de tres meses. El Dios del
cielo vio que necesitaba pasar por una experiencia de prueba que me preparara
para la obra que él quería que yo hiciera.
Durante los últimos cincuenta años mi fe en el
triunfo final del mensaje del tercer ángel y de todo lo que está relacionado
con él, ha sido sustentada por las maravillosas experiencias a través de las
cuales he pasado. Por esto estoy anhelando que mis libros sean publicados y
circulen en muchos idiomas. Yo sé que la luz contenida en estos libros es la
luz del cielo.
Estudiad la instrucción.-
Os pido que estudiéis la instrucción que está
contenida en estos libros. A Juan, el anciano apóstol, se le dio el mensaje:
"Escribe las cosas que has visto, y las cosas que hay ahora, y las cosas
que vendrán después". El Señor me ha pedido que escriba lo que me ha sido
revelado. Esto es lo que he hecho, y es lo que está ahora en forma impresa...
En medio de los errores que se están esparciendo por toda la tierra, luchemos para mantenernos firmes sobre la plataforma de la verdad eterna. Pongámonos toda la armadura de Dios, porque se nos dice que en este tiempo Satanás mismo obrará milagros delante del pueblo; y al ver estas manifestaciones debemos estar preparados para resistir su influencia engañosa. Cualquier cosa que el enemigo presente como verdad no debe influir en nosotros, porque debemos estar amparados por la instrucción del gran Autor de la verdad (Review and Herald, junio 14, 1906).