La Iglesia Adventista aparece en la profecía en un
escenario de conflicto, porque Satanás, el dragón, lleva a cabo una guerra sin
cuartel contra los que "guardan los mandamientos de Dios, y tienen el
testimonio de Jesús". El gran adversario sabe que si logra descarriar y
confundir a los adventistas, frustrará el propósito de Dios. Sus ataques son
generalmente de carácter insidioso, y a menudo de tal naturaleza que tienden a
conducir a hombres y mujeres sinceros al extremo de creer en una mentira.
El movimiento adventista, aun cuando ha estado
notablemente libre de fanatismo y extremismo, desde sus primeros días ha
enfrentado la amenaza del fanatismo. Una de las primeras tareas de la Sra. de
White consistió en hacer frente al fanatismo con la Palabra de Dios. A lo largo
de sus setenta años de ministerio fue llamada repetidamente a enfrentarse con
enseñanzas fanáticas o engañosas manifestadas en una forma o en otra. Las
numerosas advertencias que indican que el fanatismo volvería a aparecer, sirven
para alertar a la iglesia contra sus peligros; y los consejos que la mensajera
del Señor ha dado con referencia a diversas clases de manifestaciones fanáticas
y de religión emocional, prestan ahora un señalado servicio para salvaguardar
la grey.
Las instrucciones incluidas en esta sección, que
refuerzan las exhortaciones semejantes aparecidas en libros anteriores de E. G.
de White, fueron compiladas en su mayor parte en 1933 con el fin de hacer
frente a una situación crítica que surgió en cierta asociación. Este material,
disponible en forma mimeografiada, ha sido muy apreciado y ha prestado un servicio
a la iglesia. Los Fideicomisarios de las Publicaciones de Elena G. de White
aprovechan esta oportunidad para presentar en forma impresa estos importantes
consejos.
Esta sección termina con varias declaraciones que tratan de la manifestación de la facultad de realizar milagros espurios, y la importancia relativa de los milagros en lo que atañe a la presentación de las verdades fundamentales y decisivas. Estos consejos tienen valor particular ahora, y serán más esenciales a medida que nos aproximemos a los días finales de la historia terrena, cuando Satanás, mediante una estratagema tras otra, intentará engañar hasta a los mismos escogidos. Los fideicomisarios.