LO QUE PODEMOS ESPERAR
ME FUERON mostradas muchas personas que pretenderían
ser especialmente enseñadas por Dios, y que intentarían guiar a otros, y que
debido a un concepto equivocado de lo que es el deber emprenderían una obra que
Dios nunca les había encomendado. Como resultado de esto habría confusión. Que
cada uno busque a Dios fervorosamente por su propia cuenta, a fin de comprender
cuál es su voluntad para él (Carta 54, 1893).
Habrá quienes pretenderán recibir visiones. Cuando
Dios os dé evidencia clara de que la visión procede de él, podéis aceptarla,
pero no la aceptéis basándoos en ninguna otra evidencia, porque la gente será
descarriada cada vez más en los países extranjeros y en los Estados Unidos (The
Review and Herald, 25 de mayo de 1905).
LAS VISIONES DE UN HIJO DESCARRIADO*
Me siento compelida a declarar que no he tenido la
menor fe en el Sr. [J. M.] Garmire o en su obra. El folleto que se publicó
durante el otoño pasado, cuando celebramos nuestras reuniones de reavivamiento
en Jackson, no tuvo la menor aprobación de nuestro pueblo. Fue distribuido con
ayuda de la lista robada de suscriptores de la Review and Herald.
La hija del Sr. Garmire pretende, o él pretende por
ella, tener visiones; pero éstas no llevan el sello de Dios. Son de la misma
índole que muchas otras semejantes que hemos enfrentado en nuestra experiencia:
un engaño de Satanás.
Declaré definidamente a estas personas fanáticas, en
las reuniones espirituales celebradas en Jackson, que estaban haciendo la obra
del adversario de las almas; que se hallaban en tinieblas. Pretendían poseer
una gran luz según la cual el tiempo de gracia terminaría en octubre de 1884.
Entonces declaré en público que al Señor le había
placido mostrarme que no habría una fecha definida para el mensaje dado por
Dios desde 1844; y dije también que este mensaje, que es defendido con gran
celo por cuatro o cinco personas, era una herejía. Las visiones de este pobre
hijo no procedían de Dios. Esta luz no venía del cielo. Había poco tiempo, pero
el fin no debía sobrevenir todavía. Había que terminar una gran obra para
preparar un pueblo que fuera sellado con el sello del Dios viviente (An
Exposure of Fanaticism and Wickedness [Desenmascaramiento de un caso de
fanatismo e impiedad], folleto, págs. 9, 10 [1885]).
UN MENSAJE PARA J. M. GARMIRE
Satanás ha dispuesto las cosas de tal modo que Ud.
sea entrampado. El fanatismo, el engaño y el error lo mantienen cautivo. Ud. ha
hablado de sus ideas a su familia, ha interpretado mal la Escritura y
distorsionado la Palabra de Dios, y así ha hecho creer a los suyos que los
conceptos sostenidos y defendidos por nuestro pueblo no son correctos. Sus
interpretaciones de la Escritura no están en armonía con la posición adoptada
por los adventistas del séptimo día.. .
El molde que Ud. ha impreso en las mentes de sus
hijos es un reflejo de los errores que han corrompido su propia mente. Ud. los
ha educado para que vean manchas y arrugas en otras personas, y que las
critiquen. Mediante sus palabras y su ejemplo establecido al hablar contra sus
hermanos y buscar sus errores, Ud. ha puesto en movimiento una cadena de
circunstancias, la cual, por su propio poder, combinado con los instrumentos satánicos,
ha dado como resultado las visiones de su hija. Toda esta crítica y esta
acusación de sus hermanos es satánica...
Las credenciales divinas
La mucha fe que Ud. manifiesta en los testimonios, y
el lugar prominente donde los coloca, no es de ayuda para mí ni para mi obra,
porque Ud. coloca las visiones falsas de su hija en el mismo nivel que las que
el Señor me ha dado, y así rebaja la santidad y el carácter exaltado de la obra
que Dios me ha encomendado.
El Señor me ha mostrado claramente que lo que Ud.
considera comunicaciones de Dios dadas a Ud. y a otros mediante su hija Ana, no
procede de él. No lleva las credenciales divinas. Es otro espíritu el que
controla a la niña. Es el enemigo el que trabaja en ella. Tales manifestaciones
serán más y más comunes en estos últimos días. No conducen a la unidad, a toda
la verdad, sino que alejan de la verdad.
Una evidencia definida que poseemos, que indica que
esas manifestaciones no son de Dios, consiste en que están de acuerdo con sus
propios conceptos, los que sabemos que son erróneos. Las cosas que ella ve en
visión no están respaldadas por la Palabra de Dios, sino que son contrarias a
ella. Satanás está trabajando constantemente para infundirle su propio
espíritu, a fin de que mediante ella, bajo un manto de justicia, él pueda
introducir vulgaridad, herejías y contaminación. Como Ud. considera que sus
pronunciamientos son de Dios, su fe en los testimonios verdaderos carece de
valor, y así Satanás espera alejarlo a Ud. y a todos los que tengan confianza
en sus ideas, de los instrumentos que Dios ha establecido, para que quede
indefenso y crea la mentira. La Escritura habla de aquellos que están engañando
y siendo engañados. Este es su caso. Ud. engaña a su hija; ella lo engaña a
Ud.: el ciego guía al ciego. El enemigo trata de cumplir sus propósitos
utilizando diversos medios, según convenga mejor a las circunstancias y las
situaciones de aquellos que él considera que puede seducir mediante la
tentación.
Le digo claramente que los mensajes de su hija Ana no
proceden de Dios. El Señor me ha mostrado esto, y él no miente. Ella puede
decir muchas cosas buenas, y gran parte de lo que diga puede ser verdad, pero
así también hace el enemigo de las almas. La impostura puede parecerse a la
verdad en muchos aspectos. El fruto que se lleva es lo que da evidencia del
carácter...
La historia se repite
En la obra a la que mi esposo y yo fuimos llamados
por disposición de Dios, aun desde el mismo comienzo en 1843 y 1844, el Señor
ha dispuesto las cosas y hecho planes para nosotros, y ha llevado a cabo sus
planes mediante sus instrumentos vivientes. Las sendas falsas nos han sido
señaladas con tanta frecuencia, y los caminos verdaderos y seguros han sido
definidos tan claramente en todas las empresas relacionadas con la obra que se
nos ha confiado, que puedo decir con certeza que no ignoro los artificios de
Satanás, ni tampoco los caminos y las obras de Dios. Hemos tenido que imponer
intenso ejercicio a las facultades de la mente, y hemos debido confiar en la
sabiduría procedente de Dios en la dirección de nuestras investigaciones,
cuando hemos tenido que repasar las diferentes teorías que se nos han
presentado, y hemos tenido que justipreciar sus méritos y sus defectos a la luz
brillante de la Palabra de Dios y de las cosas que Dios me ha revelado por
medio de su Palabra y de los testimonios, para no ser engañados ni engañar a
otros. Sometimos nuestra voluntad y métodos a Dios, e imploramos fervorosamente
pidiendo su ayuda; y nunca buscamos en vano. Muchos años de laboriosa experiencia
en relación con la obra de Dios me han familiarizado con toda clase de
movimientos espurios. Muchas veces el siguiente mensaje me ha enviado a
diferentes lugares: "Tengo una obra que tú debes hacer en ese lugar; yo
estaré contigo". Cuando llegó el momento debido, el Señor me dio un
mensaje para quienes tenían sueños y visiones falsos, y yo, mediante la
fortaleza de Cristo, di mi testimonio como el Señor me había indicado. Lanzaron
contra mí las más terribles acusaciones, afirmando que venían de Dios, porque
yo me estaba oponiendo a su obra. Dijeron que me sobrevendrían tremendas
calamidades, tal, como ha profetizado su hija Ana; pero yo he seguido adelante
perfectamente consciente de la protección de los ángeles celestiales. Durante
los 45 años pasados, he tenido que hacer frente a las pretensiones de quienes
afirmaban haber recibido de parte de Dios mensajes de reproche destinados a
otros. Esta fase del fanatismo religioso ha surgido una vez tras otra desde
1844. Satanás ha trabajado en muchas formas para afirmar el error. Algunas de
las cosas anticipadas en esas visiones se cumplieron; pero muchas otras concernientes
al tiempo de la venida de Cristo, al fin del tiempo de gracia y a los
acontecimientos que debían ocurrir resultaron completamente falsas, tal como
ha ocurrido con sus profecías y con las de Ana. Sin embargo han procurado
excusar los errores deformando sus declaraciones y dándoles otro significado, y
así han seguido engañando y siendo engañados.
Cuando el Espíritu del Señor obró sobre mí por
primera vez, se me indicó que se me relacionaría con aquellos que pretendían
ver visiones, pero que el Señor no permitiría que yo fuese engañada. Mi obra
consistiría en poner al descubierto esa falsedad, y en reprobarla en nombre del
Señor. A medida que se aproximara el fin, vería más de estas manifestaciones.
"No los he enviado"
Diferentes personas me han escrito refiriéndome sus
visiones y diciendo que Dios se las había enviado; pero el Señor Jesús me ha
dicho: "No les creas porque yo no los he enviado". Algunos me
escriben para decirme que Dios les ha revelado que la Hna. White está
equivocada, que está influida por los dirigentes para que crea algunas cosas
que no son verdaderas, y para que rechace otras cosas que son verdaderas. Pero
nuevamente he recibido esta instrucción: "No les prestes atención; yo no
he hablado por ellos, ni les he dado ninguna instrucción ni mensaje. Han urdido
palabras mentirosas por sugestión de Satanás".
Algunos han acudido a mí pretendiendo ser Cristo, y
aparentemente han realizado milagros. Han dicho que el Señor me ha guiado en
muchas cosas, pero que el sábado no constituía una piedra de toque; que la ley
de Dios no era obligatoria para los hombres; que todo lo que debíamos hacer era
aceptar a Cristo, y que ellos mismos eran Cristo. He tenido experiencia con
todas estas pretensiones jactanciosas, y no tengo fe en ellas. "¡A la ley
y al testimonio! Si no dijeren conforme a esto, es porque no les ha
amanecido" (Isa. 8: 20).
En cierto lugar, cuatro miembros de una misma familia
pretendían tener revelaciones del Señor, reprobaban el mal y predecían cosas
que realmente ocurrieron. Esto inspiró confianza en ellos. Pero las cosas que
no se cumplieron eran mantenidas en la oscuridad, o bien eran tratadas como
algo misterioso que se comprendería posteriormente. ¿De dónde recibían éstos su
inspiración? De los instrumentos satánicos, que son muchos. El Señor me indicó
que hiciese frente a estas cosas, y que diera un testimonio definido contra
ellas.. .
He visto caer en visión a muchas personas; pero
cuando reproché al espíritu que las controlaba, inmediatamente salieron del
trance, y experimentaron gran angustia mental.
Asuntos vulgares, comunes y terrenos
Experiencias como éstas llegaron a ser muy
frecuentes. Varios miembros de una misma familia eran afectados por esta clase
de engaño... Daban mensajes a diferentes miembros de la iglesia, y decían a una
pobre alma temblorosa: "Eres orgulloso". Decían a otro: "Eres
incrédulo, y te perderás". En estos casos, el Señor me instruyó para que pronunciara
palabras de consuelo y ánimo. Di mi testimonio a los que eran engañados,
independientemente de si lo aceptaban o lo rechazaban. Sus visiones constituían
la obra de Satanás. Las cosas reveladas con frecuencia eran asuntos vulgares y
comunes; tales como, quién prepararía el desayuno a la mañana siguiente, quién
prepararía el almuerzo, quién lavaría los platos. Mezcladas con estas cosas
intrascendentes había verdades sagradas que habían encontrado en la Biblia y en
los testimonios. La mano de Satanás estaba en todo esto a fin de inspirar
repugnancia en la gente, y de hacer que rechazase todo lo que se relacionara
con las visiones. Así rechazarían lo falso juntamente con lo verdadero. Y aun
los que estuvieran atrapados en el engaño, cuando se cansaran de ello, estarían
inclinados a dudar de todas las visiones.
Después de tener una reunión muy solemne con estas
personas engañadas, confesaron que habían procurado imitar lo más perfectamente
posible las actitudes de la Hna. White. Todo constituía una farsa y un engaño.
Sin embargo, muchas cosas que habían anunciado se cumplieron como lo habían
predicho.
Me preguntaron cómo podía ser esto si todas las
visiones eran falsas. Les dije que Satanás tenía el propósito de mezclar la
verdad con el error, a fin de tornar ineficaz por este método la obra genuina
de Dios. A partir de entonces cesaron sus muchas visiones. ¿Qué ocurrió con
quienes tenían las visiones, y con quienes las estimulaban? Varios que viven
aún son escépticos, no tienen fe en los dones de la iglesia, ni fe en la
verdad, ni ninguna religión. Se me mostró que tal era el resultado seguro de
las visiones espurias.
Las manifestaciones de su hija constituyen un engaño
similar. Y el aliento que Ud. le da para que persista en esas cosas, provocará
su ruina y la ruina de otros, a menos que algo destruya el engaño. Ud. llamó
una maravillosa luz de Dios a estas visiones falsas y sueños sin significado,
pero son como la paja del trigo. Este es un asunto serio. Ejercerá una
influencia definida sobre su familia. Mientras Ud. considere que las palabras
de su hija son pronunciadas bajo la influencia del Espíritu de Dios, para Ud.
valdrán tanto como si fueran verdaderas. Ud. está sometido a un poderoso engaño
de Satanás. Ud. pretenderá darles crédito, y de ese modo será desarraigada su
confianza en el mensaje verdadero y genuino de Dios. Y así acontecerá con todos
los que crean tal como Ud. Esta es la razón por la que Satanás está procurando
tan decididamente introducir lo espurio: para apartar de la verdad.
El último engaño de Satanás consistirá en convertir
el testimonio del Espíritu de Dios en algo ineficaz. "Sin profecía el
pueblo se desenfrena" (Prov. 29: 18). Satanás trabajará ingeniosamente,
con métodos distintos e instrumentos diferentes, para desarraigar la confianza
del pueblo remanente de Dios en el testimonio verdadero. Introducirá visiones
engañosas para descarriar, mezclará lo falso con lo verdadero, y con esto
fastidiará de tal modo a la gente que ésta tildará de fanático todo aquello que
tenga que ver con las visiones; pero las almas sinceras, al establecer un
contraste entre lo falso y lo verdadero, estarán capacitadas para distinguir
entre estos términos...
Cuidado con lo que oís
¡Oh, cuán engañoso es el corazón humano! ¡Con cuánta
facilidad armoniza con aquello que es malo! No hay nada más perjudicial para
los intereses del alma, para su pureza, para su verdadera y santa concepción de
Dios y de las cosas eternas y sagradas, que escuchar y exaltar constantemente
aquello que no es de Dios. Esto envenena el corazón y degrada el entendimiento.
La verdad pura puede seguirse hasta su Fuente Divina, al prestar atención a su
influencia elevadora, refinadora y santificadora sobre el carácter del que la
recibe. El Autor de toda verdad oró a su Padre: "Mas no ruego solamente
por éstos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos,
para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mi, y yo en ti, que también
ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste"
(Juan 17: 20, 21). Constantemente surgirán situaciones que tenderán a provocar
desunión y alejamiento de la verdad. Esta actitud de cuestionar, criticar,
denunciar y juzgar a otros, no es una evidencia de que la gracia de Cristo mora
en el corazón. No produce unidad. Tal obra ha sido llevada a cabo en el pasado
por personas que pretendían poseer una luz maravillosa, cuando en realidad
estaban profundamente hundidas en el pecado. La herejía, la falta de honradez y
la falsedad estaban unidas en ellas.
El tiempo presente es sumamente peligroso para el
pueblo de Dios. Dios está guiando a un pueblo, y no a un individuo aquí y otro
allí. Tiene en el mundo una iglesia que permanece en la verdad; y cuando vemos,
no solamente hombres, sino también jovencitas que profieren exclamaciones
contra la iglesia, sentimos temor de ellos. Sabemos que Dios no los ha enviado,
y sin embargo corren, y a todos los que no aceptan sus ideas excéntricas los
denuncian como opositores al Espíritu de Dios. Todas estas cosas están de
acuerdo con los métodos de Satanás, pero la obra de Dios avanzará a pesar de
que de vez en cuando surjan quienes trabajen directamente contra la oración de
Cristo. La obra avanzará y los dejará muy atrás con sus invenciones
Satánicas...
"Mirad, pues, cómo oís" (Luc. 8: 18), es la amonestación de Cristo. Debemos escuchar si queremos aprender la verdad a fin de poder andar en ella. Y de nuevo se nos dice: "Mirad lo que oís" (Mar. 4: 24). "Examinadlo todo" (1 Tes. 5: 21); "no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios; porque muchos falsos profetas han salido por el mundo" (1 Juan 4:1). Este es el consejo de Dios; ¿le prestaremos atención? (Carta 12, 1890).