NO LLEVA LA RUBRICA DEL CIELO
SE QUE estamos viviendo cerca del fin de la historia terrena; se están preparando acontecimientos pavorosos. Armonizo plenamente con su obra cuando Ud. presenta la Biblia, y la Biblia solamente, como el fundamento de nuestra fe. Satanás es un enemigo astuto que realizará su obra donde menos se lo espera. Tengo un mensaje para Ud. ¿Supuso Ud. que Dios lo había comisionado para que presentara las visiones de Ana Phillips, las leyera en público y las equiparara con los testimonios que al Señor le ha complacido darme? No, el Señor no le ha confiado este cometido. No le ha encargado realizar esta obra. . . No rebaje la obra mezclándola con producciones de las cuales no posee una evidencia positiva de que proceden del Señor de la vida y la gloria...
Estimado hermano, quisiera presentarle algunas cosas
relacionadas con los peligros que amenazan a la obra en este tiempo. La obra de
Ana Phillips no lleva la rúbrica del cielo. Sé de qué estoy hablando. En
nuestra experiencia en los comienzos de esta causa tuvimos que enfrentar
manifestaciones similares. Se dieron muchas revelaciones tales, y tuvimos que
realizar una obra muy desagradable para hacer frente a esta situación y para no
darle lugar. Algunas cosas declaradas en estas revelaciones se cumplieron, y
esto indujo a algunos a aceptarlas como genuinas...
Dios no ha llamado a Ana Phillips para que siga en la
misma dirección de los testimonios que él ha dado a su pueblo, y que repita su
contenido. Pero tal es y ha sido su obra. Hubo quienes hicieron exactamente la
misma cosa en la primera etapa de esta causa. Tuvimos que enfrentar todas las
fases de estas falsas revelaciones.
¿Cómo ha ocurrido, hermano mío, que Ud. ha tomado
estas comunicaciones para presentarlas al pueblo, uniéndolas con los
testimonios que Dios ha dado a la Hna. White? ¿Dónde tiene Ud. la evidencia de
que proceden de Dios? Ud. no puede ser demasiado cuidadoso en la forma como
escucha, como recibe y como cree. Ud. no puede ser demasiado cuidadoso en la
forma como habla acerca del don de profecía, y en sus declaraciones según las
cuales yo he dicho esto y aquello con referencia a este asunto. Tales
declaraciones, bien lo sé, estimulan a hombres, mujeres y niños a pensar que
poseen una luz especial en términos de revelaciones de Dios, cuando en realidad
no han recibido tal luz. Se me ha mostrado que esto constituiría una de las
obras maestras del engaño de Satanás. Ud. está dando a la obra un molde que
requerirá un tiempo precioso y una labor fatigadora del alma para corregir,
para salvar la causa de Dios de otro brote de fanatismo...
Mucho bien y sólo una semillita de error
¿No piensa Ud. que yo sé algo acerca de estos
asuntos? A lo largo de todo el camino que conduce a la Canaán celestial vemos a
muchas almas cuya fe ha naufragado, y en sus movimientos falsos han hecho
descarriar a otros mediante la suposición de que estaban guiados por Dios por
medio de revelaciones especiales. He tenido que escribir muchísimas páginas
para corregir esos errores. Me he sentido preocupada y oprimida noche tras
noche, e incapaz de dormir, debido a la angustia que mi alma experimentaba por
la heredad de Dios, su pueblo, que corre el peligro de ser descarriado. Muchas
cosas en esas visiones y sueños parecen ser correctas, y constituyen una
repetición de lo que ha estado en el campo durante muchos años; pero pronto
introducen un poquito de error aquí y otro poquito allá, solamente una
semillita que arraiga y florece, pero que finalmente contamina a muchos.
¡Oh, cómo quisiera que tuviéramos mayor sabiduría de
la que ahora tenemos en todas las cosas! Algo que debe aprender todo obrero de
la viña del Señor es practicar la oración de Cristo y avanzar como un solo
hombre en Cristo Jesús. Jesús oró que sus discípulos fueran uno, así como él es
uno con el Padre. El enemigo está obrando para dividir y esparcir. Ahora más
que nunca antes realizará esfuerzos decididos para desbaratar nuestras fuerzas.
Ahora como nunca antes no es seguro que avancemos siguiendo puntos de vista
individuales. La verdad para este tiempo es amplia y abarcante, y comprende
muchas doctrinas; pero estas doctrinas no constituyen renglones separados y de
poco significado, sino que están unidas por hilos de oro que conforman una totalidad
que tiene a Cristo como su centro viviente. Las verdades que presentamos de la
Biblia son tan firmes e inconmovibles como el trono de Dios.
Hermano mío, ¿ por qué el Hno. R y Ud. mismo han
seguido esa conducta con respecto a Ana Phillips, sin tener una mayor seguridad
de que el Señor la ha escogido como su portavoz para el pueblo, como su canal
mediante el cual había de comunicar luz? Si Ud. acepta cualquier cosa de esta
clase que se haga pasar por revelación de Dios, si Ud. sigue estimulando a esos
supuestos profetas tal como lo ha hecho y si da la influencia de su testimonio
para sostener su obra, no será un guardián fiel de la heredad de Dios. Las
advertencias que Cristo ha dado significan algo para nosotros. Vea Mateo 24:
21-23.
Satanás trabajará con todo su poder engañoso e inicuo
para personificar a Jesucristo; si fuese posible, hasta engañaría a los mismos
escogidos. Ahora bien, si lo falso se asemeja tanto a lo genuino, ¿no es
indispensable que Ud. esté en guardia para que nadie lo engañe? Cristo refuerza
sus advertencias con las siguientes palabras: "Ya os lo he dicho
antes" (Mat. 24: 25). Hermanos, predicad la Palabra y no invitéis al
pueblo a que ponga su fe en cosas inciertas, o a que afirme su confianza en el
instrumento humano. Tengo instrucciones del Señor. Me fue mostrado el pastor R
delante de una cantidad de personas en el momento en que leía las supuestas
revelaciones de Ana Phillips. Estaba presente una persona noble y digna, quien
le retiró el documento con una expresión de pesar en el rostro, y colocó la
Biblia en las manos del Hno. R mientras le decía: "Adopta la Palabra de
Dios como tu libro de texto. 'Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil
para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin
de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena
obra' " (2 Tim. 3: 16, 17).
Quienes investiguen las Escrituras encontrarán
instrucciones explícitas acerca de lo que Dios requiere de ellos con referencia
a la vida religiosa práctica. Ud. está cometiendo un error al distraer la
atención del pueblo de Dios de la Palabra, de la infalible palabra profética.
Tenga cuidado con lo que oye, y sea cauto con lo que recibe. Se necesita andar
con precaución para que las mentes de la manada pequeña no den crédito a lo que
no es la obra genuina del Espíritu Santo. Hay un peligro muy grande en esto.
Satanás está siempre procurando introducir material espurio en la obra, a fin
de echar a perder el testimonio y acarrear descrédito sobre la verdad. Quiere
mezclar con ella un elemento que constituya una piedra de tropiezo en el camino
del pueblo de Dios.
Los mandamientos de Dios y el testimonio de Jesús
constituyen el mensaje que debemos proclamar ante el mundo. La Palabra de Dios
no es unilateral, sino que es la verdad que debe practicarse. Es una luz que se
extiende hacia todos lados como la luz del sol. Es una luz que alumbrará a cada
persona que quiera leer, comprender y practicar sus enseñanzas. "Y si
alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos
abundantemente y sin reproche, y le será dada" (Sant. 1: 5) (Carta 103,
1894).
"NO LES CREÁIS"
Tengo para Ud. un mensaje del Señor. El Hno. R no
está empeñado en la obra que el Señor quiere que realice. Dios ha dado a cada
uno su obra, y el Hno. R se está saliendo de los cauces que el Señor le ha
señalado. No puede ver el resultado final de la obra que ha emprendido. Ana
Phillips está siendo perjudicada; se la está guiando y animando a realizar una
obra que no podrá soportar la prueba de Dios.
Ana Garmire también fue perjudicada. Sus padres le
hicieron creer que sus sueños infantiles eran revelaciones de Dios. El padre se
dirigía a la niña como si se tratara de una elegida de Dios; todas sus
fantasías y sus sueños fueron escritos como visiones de Ana. Le fueron
presentados números y símbolos, y ella expresó reproches para su madre y su
padre. Después de un severísimo reproche seguía una muy halagadora declaración
de las cosas maravillosas que el Señor haría por ellos. Se me indicó que estas
cosas eran espurias, un engaño. Eran vulgares hasta el punto de ocuparse de
asuntos nimios y fútiles, y mezclaban las cosas comunes y sin valor con temas
importantes. La fantasía se había desarrollado mucho y había mezclado lo
sagrado con lo profano. La verdad de Dios había sido rebajada, y sin embargo,
algunas personas recibían esas pretendidas revelaciones y ponían en práctica
sus enseñanzas. Se formó un grupito que aparentemente estaba inspirado por
ellas, y se declaró que esas visiones eran más espirituales que las de la Hna.
White...
Mezcla de lo sublime con lo ridículo
He recibido de Dios la advertencia que ahora le
envío. Ana Phillips no debería haber tenido el estímulo que ha recibido; ha
sido de gran perjuicio para ella y la ha afirmado en su engaño. Me apena que
algunos de nuestros hermanos y hermanas estén listos para creer estas supuestas
revelaciones y fantasías, y que piensen que ven en ellas las credenciales
divinas. Estas cosas no tienen el carácter debido para llevar a cabo la obra
que es esencial para este tiempo. Emplean imágenes e ilustraciones infantiles
para describir las cosas sagradas y celestiales, y hay en ellas una mezcla de
lo sublime con lo ridículo. Mientras la obra tiene una apariencia de gran
santidad, ha sido calculada para entrampar y descarriar a las almas...
Aparecerán muchas cosas que pretenderán ser
revelaciones de Dios, pero que son producto de la imaginación de mentes fatuas
y engañadas. Tuvimos que hacer frente a estas situaciones en nuestras primeras experiencias.
Había jóvenes, niños y adultos que pretendían ser guiados y enseñados por Dios,
y aseguraban que tenían mensajes especiales para presentar. Surgían por todas
partes, y algunos puntos que sostenían eran verdaderos y otros eran falsos.
Durante años recibí este mensaje de Dios: "No les creáis, porque conducen
a sendas falsas. Dios no los ha enviado" (Carta 4, 1893).
PROBAD TODAS LAS ASÍ LLAMADAS VISIONES
Puesto que se ha difundido ampliamente el rumor según
el cual la Hna. White ha respaldado lo que se ha escrito, y se lo ha hecho
circular como revelaciones de Dios dadas a la Srta. Ana Phillips, creo que es
mi deber hablar. Yo no he respaldado esas producciones. Se me ha advertido que
éstas ciertamente descarriarán. Llevarán entretejidas declaraciones que
conducirán a extremos y a acciones equivocadas por parte de quienes las
acepten. Nuestros hermanos harían bien en avanzar con cautela, de acuerdo con
la luz que se les ha dado. Deberían probar las así llamadas visiones antes de
aceptarlas y presentarlas en relación con la luz que Dios me ha dado. Vi que
nuestro pueblo corre el riesgo de cometer graves errores y de realizar
movimientos prematuros. Dios dice acerca de estos profetas que están surgiendo:
"Yo no los he enviado, y sin embargo corren. No les creáis".
Pero lo que me aflige es que algunos de nuestros
hermanos han relacionado las manifestaciones de Ana Phillips con los
testimonios de la Hna. White, y han presentado ambos al pueblo como una misma
cosa. Muchos han aceptado la totalidad como si procediera de mí. Y cuando el
resultado de esas manifestaciones se vea en su verdadero carácter, cuando las
falsedades se presenten como verdades de Dios, y las personas obren de acuerdo
con esas cosas y crean que constituyen un mensaje del Señor, se producirán
movimientos que no llevarán las credenciales divinas y se pondrá en duda la
verdadera obra del espíritu de profecía. Y los testimonios que Dios envía al
pueblo llevarán el estigma de esas falsas declaraciones. Esas revelaciones
constituyen mayormente una repetición de lo que ha estado al alcance del pueblo
durante años en forma impresa; y sin embargo, mezcladas con ellas hay algunas
cosas que extraviarán...
Tengo una advertencia para nuestros hermanos, y es
que deben seguir a su Guía y no adelantarse a Cristo. No se realice ninguna
obra apresurada en estos tiempos. Cuidado con realizar fuertes declaraciones
que induzcan a las mentes desequilibradas a pensar que tienen una luz
maravillosa procedente de Dios. El que lleva un mensaje al pueblo de Dios debe
ejercer un perfecto control. Siempre debería recordar que la senda de la
presunción está muy cerca de la senda de la fe. En ningún caso debería utilizar
expresiones extravagantes, porque esto afectará con toda seguridad a una clase
determinada, y pondrá en juego influencias que no podrán ser mejor controladas
que un caballo impetuoso. Permítase por una sola vez que el impulso y la
emoción dominen el juicio sereno, y se tendrá exceso de velocidad, aun cuando
se viaje en un camino correcto. El que viaje con demasiada velocidad descubrirá
que ello es peligroso en más de un sentido. Puede ser que no transcurra mucho
tiempo antes de que se salga del camino correcto y se interne por un sendero
equivocado.
No debe permitirse ni una sola vez que los
sentimientos dominen el juicio. Existe el peligro de que se cometan excesos en
aquello que es lícito, y lo que no es lícito ciertamente conducirá por sendas
falsas. Si no se realiza una obra cuidadosa, ferviente, razonable y sólida como
una roca en relación con la promoción de cada idea y principio, y en cada
afirmación hecha, se arruinará a las almas... Debería ejercerse el mayor
cuidado con relación a aquellos que pretenden recibir revelaciones de Dios.
Debe haber una estrecha vigilancia y mucha oración. Los que desempeñan una
parte en la gran obra para estos días finales necesitan aconsejarse mutuamente
con respecto a todo concepto nuevo que ha de introducirse, porque no debe
permitirse que ninguna mente individual juzgue o presente en público los
asuntos importantes que se relacionan con la causa de Dios (Carta 6a, 1894).
SIN EVIDENCIA SUFICIENTE
Quiero decir tan poco como sea posible acerca de Ana
Phillips. Cuanto menos se hable de este asunto y se lo agite, tanto mejor será.
Hay una "mosca muerta en el perfume". Antes de que esto llegue hasta
Ud., habrá recibido una carta con una exposición más completa concerniente a lo
que podemos esperar en este caso. Estoy más triste de lo que puedo expresar
debido a que este asunto ha sido tratado desacertadamente. Se presentarán
veintenas de situaciones como éstas, y si nuestros hermanos dirigentes se
apoderan de estas cosas y las respaldan como han hecho en este caso, tendremos
una de las olas de fanatismo más desvastadoras que se hayan visto en nuestra
historia. Se producirán las manifestaciones más descabelladas. Satanás ya ha
comenzado esta obra. Una de las tretas de Satanás consiste en hacer creer
rápidamente estas cosas, y en hacer que se pronuncien declaraciones
irresponsables apoyándolas sin tener evidencias suficientes de su carácter
genuino. Por cierto que el Señor Jesús ha hecho suficientes recomendaciones
concernientes a este asunto, para que nadie necesite ser engañado.
En casos como éstos es indispensable que manifestemos
moderación. El Señor está cerca. No podemos permitirnos obrar como lo han hecho
quienes han presentado las declaraciones de Ana Phillips a nuestras iglesias
sin tener una evidencia clara y certera de que Dios habla a su pueblo mediante
ella. Si nuestros ministros presentan apresuradamente del pueblo alguna cosa
pretendiendo que tienen las credenciales divinas -a menos que sepan con toda
certidumbre que procede de Dios-, estarán llevando a cabo una obra que Dios no
les ha encomendado. Sobrevendrán muchas cosas que tendrán algunas de las marcas
de la verdad, pero cuya intención será engañar. Tan pronto como se las
promulgue como el gran poder de Dios, Satanás estará listo para entretejer en
ellas aquello que ha preparado para descarriar a las almas de la verdad.
El error lleva la inscripción de la verdad.
Están surgiendo todos los mensajes concebibles para
desfigurar la obra de Dios, y siempre llevan la inscripción de la verdad sobre
su estandarte...
No es asunto de poca importancia sustituir la
voluntad revelada de Dios con opiniones y declaraciones, sueños, símbolos y
figuras procedentes de seres humanos finitos. Nuestras acciones y palabras,
nuestro espíritu y nuestra influencia son vigilados y criticados. Aquellos a
quienes Dios ha elegido para que sean ministros suyos deben afirmarse
sólidamente en su Palabra, y dejar que su Palabra sea su autoridad...
En este tiempo, por encima de todo otro tiempo, el
juicio apresurado, las opiniones formadas descuidadamente, sin evidencia
suficiente, pueden conducir a los resultados más desastrosos. Cuando buscamos las
causas a partir de los efectos, encontramos que en esa forma se han producido
daños que en algunos casos son irremediables. Cuánta sabiduría y discernimiento
espiritual se necesitan para proporcionar alimento al rebaño de Dios, que sea
forraje puro, cabalmente zarandeado. Los rasgos de carácter naturales y
hereditarios necesitan ser sometidos a un firme control, porque de lo contrario
el celo encendido y los buenos propósitos se desviarán hacia el mal, y el
exceso en los sentimientos producirá tales presiones en los corazones que éstos
serán arrebatados por el impulso y permitirán que las impresiones sean su guía.
Hay que controlar el impulso espiritual para impedir
que se pronuncien palabras imprudentes y que se expresen palabras exaltadas que
harán que personas impulsivas pierdan su rumbo. Los sentimientos de algunos son
prontamente agitados por declaraciones fuertes, y su imaginación agranda la
declaración hasta darle enormes dimensiones; todo les parece real y se hacen
fanáticos. La experiencia espiritual se vuelve afiebrada y enferma. Cuando las
personas someten completamente su voluntad a la voluntad de Dios y el espíritu
es humilde y permite ser enseñado, el Señor las corrige mediante su Espíritu
Santo, y las guía por caminos seguros (Carta 66, 1894) .
"NO TIENE NADA DE OBJETABLE" ES UNA BASE
INSEGURA PARA ACEPTAR ALGO
Ud. ha de estar confundido y deseará saber cuál es la
mejor conducta a seguir con referencia a los escritos de Ana Phillips. Quisiera
sugerir que no se haga nada apresuradamente. Siento mucha simpatía hacia esa
hermana. No quiero decir ni hacer nada que pudiera causarle daño. Y a pesar de
que los escritos han sido aceptados con entusiasmo y difundidos ampliamente con
tan poco examen y prueba, no se efectúen movimientos abruptos para recuperarlos
y destruirlos como si fueran veneno. Déjeselos donde hayan llegado con la
aprobación de nuestros hombres responsables. Realizar movimientos precipitados
ahora produciría perjuicio.
Lo que más me admira es que nuestros hermanos hayan
aceptado esos escritos basándose únicamente en el hecho de que no veían nada
objetable en ellos. ¿Por qué no consideraron lo que hay en ellos que es de tal
carácter que puede respaldarse y enviarse con el poder de la influencia que les
da su fuerza?
Hay muchas cosas que no diré ahora, pero que será
necesario decir más tarde. Aunque no haré nada que pueda herir a esta hermana,
no me atrevo a guardar silencio... Me encuentro en una posición peculiar, y
este asunto nunca debería haberse tratado de un modo tal que me obligara a
hablar acerca de ese tema. Me produce dolor al corazón tener que hacerlo, y si
no fuera porque veo peligros futuros, no pronunciaría ni una palabra
concerniente a este asunto, sino que dejaría que se desarrollara y permitiría
que mis hermanas y hermanos siguieran su propia conducta con respecto a estas
manifestaciones, que no tienen nada de peculiar... No veo en los escritos de la
Hna. Phillips ninguna cosa que podría crear los movimientos que se han
iniciado. Y si cosas de esta naturaleza son captadas tan ansiosamente, tendréis
abundancia de ellas, variadas en algunos sentidos, y sin embargo de tal
naturaleza que podréis tratarlas con una confianza semejante a la que habéis
manifestado en este caso. Me siento tristísima por ello.
Parece que Ud. piensa que yo debería ser capaz de
señalar justamente dónde están los sentimientos particularmente objetables. No
hay ninguna cosa tan evidente en aquello que se ha escrito; Ud. no ha
descubierto nada objetable; pero esto no constituye razón alguna para utilizar
esos escritos en la forma como Ud. lo ha hecho. Su conducta en relación con
esto es decididamente objetable. ¿Es necesario que Ud. discierna de inmediato
alguna cosa que podría perjudicar al pueblo de Dios, para tornarse cauteloso?
Si no aparece ninguna cosa de esta índole, ¿constituye esto una razón
suficiente para que Ud. conceda su apoyo a esos escritos?...
No haga circular los escritos de este carácter sin
prestar mayor consideración y profunda comprensión de las consecuencias
posteriores de su conducta...
El fanatismo surgirá entre nosotros. Vendrán engaños,
y serán de una índole tal que si fuera posible engañarían a los mismos
escogidos. Si en esas manifestaciones se advirtieran en forma evidente notables
inconsecuencias y declaraciones inexactas, no serían necesarias las palabras
pronunciadas por los labios del gran Maestro. Esta advertencia ha sido dada
debido a los numerosos y variados peligros. La razón por la cual hago sonar la
señal de alarma es que mediante la instrucción del Espíritu de Dios puedo ver
aquello que mis hermanos no disciernen. No es necesario que señale en toda su
extensión estas fases peculiares del engaño de las que hay que precaverse Me
basta decirles: Estad en guardia, y como fieles centinelas proteged al pueblo
de Dios para que no acepte indiscriminadamente todo lo que en apariencia sea
una comunicación del Señor.
Si trabajamos para crear una excitación de los
sentimientos, tendremos toda la que deseemos, y posiblemente más de lo que
seremos capaces de controlar. Predicad "la Palabra" (2 Tim. 4: 2) con
calma y claridad. No debemos pensar que nuestra obra consiste en crear
excitación. El Espíritu Santo de Dios es el único que puede crear un entusiasmo
saludable. Dejad que trabaje Dios, y que el instrumento humano ande humildemente
delante de él, velando, esperando, orando, contemplando a Jesús a cada
instante, siendo guiado y controlado por el precioso Espíritu que es luz y
vida.
La gente quiere una señal, tal como en los días de Cristo. El Señor dijo que no recibirían ninguna señal. La señal que debería ser evidente ahora y siempre, es la operación del Espíritu Santo sobre la mente del que enseña, para lograr que la Palabra impresione tanto como sea posible. La Palabra de Dios no es una teoría muerta y seca, sino espíritu y vida. A Satanás nada le gustaría tanto como apartar las mentes de la Palabra, para inducirlas a esperar que algo que esté fuera de la Palabra agite sus sentimientos. No debería dirigirse su atención hacia sueños y visiones. Si quieren tener vida eterna, deben comer la carne y beber la sangre del Hijo de Dios (Carta 68, 1894).