Acusaciones de Plagio

 

¿Fue Elena de White una plagiaria?

 

Elena de White hizo a menudo uso de fuentes literarias para comunicar sus mensajes. En la introducción a uno de sus más populares libros ella escribió:

 

“En algunos casos cuando he encontrado que un historiador había reunido los hechos y presentado en pocas líneas un claro conjunto del asunto, o agrupado los detalles en forma conveniente, he reproducido sus palabras, no tanto para citar a esos escritores como autoridades, sino porque sus palabras resumían adecuadamente el asunto.  Y al referir los casos y puntos de vista de quienes siguen adelante con la obra de reforma en nuestro tiempo, me he valido en forma similar de las obras que han publicado” (El conflicto de los siglos, p. 14).

 

El uso de Elena de White de otros autores no estaba limitado al material histórico o geográfico, sino que incluyó también otros temas. La investigación ha encontrado que ella enriqueció sus escritos con expresiones selectas de sus lecturas más extensamente de lo que se sabía, aunque la cantidad que ha sido documentada hasta ahora es un pequeño porcentaje (menos de 2 por ciento) de su producción literaria total.

 

En 1980 el Dr. Fred Veltman, en aquel tiempo Director del Departamento de Religión del Colegio de la Unión Pacífico, emprendió un detallado análisis del uso de las fuentes literarias del libro El Deseado de todas las gentes, estudio que le llevó ocho años completarlo. Copias del informe completo, de 2.561 páginas, fueron distribuidas a las bibliotecas de los colegios y universidades Adventistas del Séptimo día por todo el mundo.  El informe completo, incluyendo el sumario de 100 páginas, está también disponible online en la página web de la Asociación General. Buscar “Life of Christ Research Project” bajo “Categories” en http://archives.gc.adventist.org/ast/archives/

 

En virtud de que ella incluye tales selecciones de otros autores en sus escritos, los críticos han acusado a Elena de White de plagio. Sin embargo, el mero uso de otros autores no constituye hurto literario, como observa el abogado Vincent L. Ramik, un especialista en patentes, marca registrada, y casos de copyright.  Después de investigar cerca de 1.000 casos de copyright en la historia legal de Estados Unidos, Ramik emitió una opinión legal de 27 páginas en que concluye: “Elena G. de White no era una plagiaria y sus obras no constituyeron una violación del copyright/ o piratería”.  Ramik destacó varios factores que los críticos de Elena de White han errado en tomar en cuenta cuando la acusan de hurto literario y engaño.

 

1. Sus selecciones “permanecieron bien dentro de los límites legales del ‘uso correcto’.” 

 

2. “Elena de White usó los escritos de otros; pero en la manera en que los usó, los convirtió singularmente en suyos”, adaptando las selecciones dentro de su propio marco literario.

 

3. Elena de White motivó a sus lectores a adquirir copias de algunos de los muchos libros que ella usaba, demostrando que no intentó ocultar el hecho de su uso de las fuentes literarias, y que no tuvo intención de defraudar o reemplazar las obras de cualquier otro autor.

 

Elena de White “no copió en masa o sin discriminación. Lo que seleccionó o no seleccionó, y la manera como alteró lo que seleccionó” revela que ella usó fuentes literarias “para ampliar sus temas trascendentes o para expresarlos más vigorosamente; ella era la dueña, no la esclava, de sus fuentes” (Herbert Douglass, Mensajera del Señor, p. 462).