Elena de White y “
¿Creen los Adventistas
que los escritos de Elena de White son igual, o una
adición, a las Escrituras? Si
Los Adventistas del Séptimo Día no colocan los escritos de Elena de White en el mismo nivel de las Escrituras. “Las Santas
Escrituras están colocadas en un nivel que les pertenece sólo a ellas, la única
regla por la cual sus escritos, y todos los demás deben ser juzgados, y a los
cual deben hallarse sujetos” (Creencias de los Adventistas del Séptimo Día, p. 262). Otra manera de formular esta pregunta, es preguntar por qué la iglesia llegaría
a necesitar cualquiera de los dones prometidos del Espíritu Santo. Elena de White
respondió ésta pregunta en la introducción de su libro El Gran Conflicto
Entre Cristo y Satanás:
“En su Palabra, Dios comunicó a los hombres
el conocimiento necesario para la salvación.
Las Santas Escrituras deben ser aceptadas como dotadas de autoridad
absoluta y como revelación infalible de su voluntad. Constituyen la regla del carácter; nos
revelan doctrinas, y son la piedra de toque de la experiencia religiosa. "Toda
“La circunstancia de haber revelado Dios su
voluntad a los hombres por su Palabra, no anuló la necesidad que tienen ellos
de la continua presencia y dirección del Espíritu Santo. Por el contrario, el Salvador prometió que el
Espíritu facilitaría a sus siervos la inteligencia de
“El Espíritu no fue dado -ni puede jamás ser
otorgado- para invalidar
“Según
También habla de profetas que vivieron en
diferentes épocas, pero sin hacer mención alguna de sus declaraciones. Asimismo, una vez cerrado el canon de las
Escrituras, el Espíritu Santo debía llevar adelante su obra de esclarecimiento,
de amonestación y consuelo en bien de los hijos de
Dios.” (El conflicto de los siglos,
pp. 9 – 11.)