ALGUNOS PRINCIPIOS PARA INTERPRETAR CORRECTAMENTE
LOS ESCRITOS DE ELENA DE WHITE
Condensado y Adaptado de George
R. Knight, “Reading Ellen White”
Comience con una mentalidad sana
Tenga
en cuenta los problemas en la comunicación
Estudie
toda la información disponible sobre un tema
Evite
las interpretaciones extremas
Estudie
cada declaración en su contexto literario
Reconozca la comprensión de Elena de White de
lo ideal y lo real
Descubra
los principios básicos
Considere
que los profetas no son inspirados verbalmente, no son ni infalibles ni
inerrantes
Evite
hacer que los consejos “prueben” cosas que ellos nunca intentaron probar
Cerciórese
de que Elena de White lo dijo
En primer lugar, comience su estudio con una oración para recibir consejos y comprensión. El Espíritu Santo, quien inspiró el trabajo de los profetas a lo largo del tiempo, es el único que tiene la capacidad de revelar el sentido de sus escritos.
En segundo lugar,
necesitamos que nuestro acercamiento sea con una mentalidad abierta. La
mayoría de nosotros nos damos cuenta que nadie está libre del prejuicio, nadie
es completamente abierto de mente.
También reconocemos que el prejuicio controla cada aspecto de nuestras
vidas. Pero esta realidad no significa
que necesitamos dejar que el prejuicio nos controle.
En tercer
lugar, la mentalidad para leer los escritos de Elena de White es de fe en vez
de duda. Como lo escribió
Si esperamos
que toda posibilidad de duda sea removida, nunca creeremos. Esta es una verdad
tanto para
Una persona
puede leer materiales inspirados por lo menos de dos formas. Una es buscar el
tema central de un autor; la otra, es buscar aquellas cosas que son nuevas y
diferentes. La primera forma nos conduce a, lo que puede ser llamada, una
teología del centro, mientras la segunda produce una teología de los
bordes. La teología de los bordes puede
ayudar a una persona a descubrir “nueva luz”, pero al final tal luz puede
parecer como oscuridad cuando examinamos el contexto central y consistente de
las enseñanzas de
Lo que hace
que las enseñanzas, la “nueva luz” de muchos apóstoles sea impresionante, es su
obvia sinceridad y el hecho de que lo que dicen es una verdad necesaria. ¿Cómo
podemos distinguir cuando estamos en el centro o alejados de lo que realmente
es importante? En su libro La educación,
Elena de White escribió, “
Un pasaje
similar, sobre el “gran tema central” de
En tales
pasajes, encontramos un marcado orden para la lectura de
Es nuestra
tarea como cristianos enfocarnos en el gran tema central de
El proceso de la comunicación no es tan simple. Este tema estaba ciertamente presente en el pensamiento de Jaime White, mientras observaba la lucha de su esposa para liderar a los primeros adventistas por el camino de la reforma. En 1868 él escribió “Lo que ella pueda decir para motivar a los lentos, es tomado por los más activos para ir más allá de los límites. Y lo que ella pueda decir para aconsejar a los activos para que sean más cuidadosos, es tomado por los lentos como excusa para permanecer atrás”.[6]
Mientras leemos los escritos de Elena de White necesitamos tener presente la dificultad que ella enfrentó en la comunicación básica. Más allá de tener que tratar con la dificultad de enfrentar variadas personalidades, y en relación con esto, está el problema de la imprecisión del significado de palabras y del hecho de que diferentes personas con diferentes experiencias interpretan las mismas palabras de forma distinta.
“Las mentes
humanas varían”, escribió Elena de White con relación a la lectura de
Lo que Elena de White dijo
acerca de los problemas de significado y palabras con relación a
Necesitamos mantener en
mente los problemas básicos de comunicación mientras leemos los escritos de
Elena de White. Por lo menos, estos
hechos deben hacer cautelosa nuestra lectura para que no enfaticemos con
exageración una u otra idea que nos llame la atención mientras estudiamos el
consejo de Dios a su Iglesia. Debemos
asegurarnos que hemos leído extensamente lo que Elena de White ha presentado
sobre un tema y que hemos estudiado aquellas declaraciones que pueden parecer
extremas a la luz de aquellas que las moderan. Todo este estudio, por su
puesto, debe ubicarse en el contexto histórico y literario de cada declaración.
Cuando
leemos todos los consejos que da Elena de White sobre un determinado tema, el
cuadro frecuentemente es bastante diferente que cuando se trata con solo una
parte de su material o con citas aisladas.
Muchas veces, durante su largo ministerio, Elena de White tuvo que
tratar con aquellos que sólo tomaron parte de sus consejos. “Cuando os conviene”, les dijo a los
delegados de
A
lo largo del tiempo, encontramos dos maneras de abordar los escritos de Elena
de White. Uno ordena todo su material
por temas. El otro solamente selecciona
aquellas frases y párrafos que pueden ser utilizados para apoyar un tema
específico. La única manera correcta es
la primera. Un paso importante para ser
fiel a los escritos de Elena de White es leer ampliamente los consejos
disponibles sobre un tema.
Pero
no sólo debemos basar nuestra conclusión en la amplia gamma de sus pensamientos
sobre un tema, nuestra conclusión debe armonizar con el contexto general de sus
escritos. No solo el prejuicio, también
los razonamientos equivocados y otros malos usos de sus escritos nos pueden
llevar a falsas conclusiones.
La
historia de
Aunque
el equilibrio caracterizó los escritos de Elena de White, no necesariamente
esta actitud caracteriza a las personas que los leen. Elena de White tuvo que tratar con
extremistas durante su ministerio. En
1894 ella destacó que “Hay una clase de personas que está siempre; lista a
escaparse, por alguna tangente, que desea captar alguna cosa extraña,
maravillosa y nueva; pero Dios quiere que todos se muevan con calma, en forma
considerada, eligiendo nuestras palabras de acuerdo con la sólida verdad para
este tiempo, lo cual requiere que éstas sean presentadas a las mentes libres de
todo lo que sea emocional, hasta donde sea posible, aunque tengan la intensidad
y la solemnidad que es propio que
tengan. Debemos precavemos contra los
extremos y guardamos de animar a aquellos que, aun quisieran estar en el fuego
o en el agua.” [9]
Casi
cuatro décadas antes,
Parte
de nuestra tarea al leer los escritos de Elena de White es evitar las
interpretaciones extremas y comprender su mensaje con un equilibrio
adecuado. Esto, a la vez, significa que
necesitamos leer los consejos de ambos puntos de la gama de consejos de un
determinado tema.
Un
ejemplo son sus fuertes palabras concernientes al juego. “Involucrándose en
juegos y diversiones, pugilismo”, ella escribió, los alumnos del Colegio de
Battle Creek “declararon al mundo que Cristo no es el líder en estas
actividades y esto lleva a la advertencia por Dios.” Una declaración fuerte, esta y otras
declaraciones han llevado a muchos a creer que Dios no aprueba todos los
juegos, pero aquí, como en todas las interpretaciones extremas, se debería
tener cuidado. Después de todo, la frase
siguiente es: “Lo que me preocupa es el peligro de irse a los extremos de ambos
lados.” [11]
Como
demuestran las siguientes frases, la posición de Elena de White no estaba en
ninguno de los dos extremos. Hablándole
a los profesores y apoderados, ella escribió: “Si tan sólo quieren conseguir
que éstos se acerquen a ellos, demostrándoles que los aman y manifestando
interés en todos sus esfuerzos, y aun en sus juegos, siendo a veces hasta niños
entre ellos, harán a los niños muy felices, y conquistarán su amor y
confianza”.[12]
Como
notamos en la sección anterior, es importante leer todo el material de lo que
escribió Elena de White acerca de un tema antes de llegar a conclusiones. Esto significa tomar en consideración
aquellas declaraciones que aparentan ser conflictivas con otras que parecen
contradecirlas, cuando en realidad se equilibran. Por supuesto, como se demuestra en las
siguientes dos secciones, los contextos históricos y literarios le dan la razón
a las declaraciones “extremas” de Elena de White. Cuando comprendemos la razón por la cual ella
dijo algo de una cierta manera, podemos ver que lo que aparenta ser
contradictorio frecuentemente se equilibra.
Entendiendo esto apropiadamente estaremos listos para examinar los
principios básicos del tema que estamos estudiando.
Cuando
leemos los pasajes que rodean una declaración y que la equilibran, más que
aquellas que refuerzan nuestros prejuicios, podemos llegar más cerca de la verdadera
perspectiva.
Necesitamos considerar el tiempo y lugar en que fueron hechas las declaraciones de Elena de White. Ella no escribió en un vacío. La mayoría de esas declaraciones tiene que ver con problemas, con personas y grupos específicos en contextos históricos específicos.
Por ejemplo, en la década de 1860, Elena de White sugirió que las
mujeres deberían acortar sus faldas.
¿Por qué? Porque sus vestidos se arrastraban en el piso. En el proceso, la suciedad de los caballos y
de los carruajes se arrastraba en sus faldas.
Estas faldas también tenían otros problemas que ella y otros reformistas
contemporáneos destacaron. Ella
escribió: “Uno de los disparates más dispendiosos y perjudiciales de la moda es
la falda que barre el suelo, por lo sucia, incómoda, inconveniente y
malsana. Todo esto y más aún se puede
decir de la falda rastrera”.[13]
Pero lo que fue verdadero en
su tiempo generalmente no es verdad actual. Por supuesto, podemos pensar en
algunas culturas que se asemejan a la del siglo XIX. En esas culturas, los consejos de Elena de
White, son totalmente válidos. Sin
embargo, debemos adaptar sus consejos al tiempo actual.
Parte de la adaptación
necesaria se refleja en la cita que leímos anteriormente en el Ministerio de Curación. Si el problema de las faldas fue que eran
sucias, incómodas, inconvenientes e insalubres, podemos asumir que algunos
principios para el vestido adecuado son: limpieza, comodidad, conveniente y
saludable. Tales principios son universales, aunque la idea de acortar la falda
tiene sus raíces en el siglo XIX. La
lectura de las escrituras nos da otros principios de vestimenta que podemos
utilizar en nuestros días.
Enfatizar exageradamente que
el tiempo y lugares son factores cruciales para nuestra comprensión mientras
leemos los escritos de Elena de White es importante. Una manera de utilizar incorrectamente los
escritos de Elena de White es ignorar las implicancias de tiempo y de lugar, y
buscar aplicar universalmente todas sus declaraciones.
En los escritos de Elena de White
hay consejos tales como el de aconsejar a las escuelas a que enseñen a las
niñas a “ensillar y conducir un caballo” para que estén “mejor preparadas para
hacer frente a las emergencias de la vida”;[14]
advirtiendo a jóvenes y ancianos contra la “influencia hechizante” de la
“locura de las bicicletas”;[15]
y aconsejando a un administrador en
Otro aspecto del tiempo y
lugar en los escritos de Elena de White es que para muchos de sus consejos, el
contexto histórico es más bien personal, ya que le escribió a algunos
individuos o a una situación específica.
Siempre recordemos que detrás de cada consejo encontramos una situación específica, cada
una con sus propias peculiaridades, posibilidades y problemas. Su situación
puede no ser paralela a la nuestra.
Entonces, el consejo puede o no ser aplicable para nosotros dada la
circunstancia.
En la sección anterior
notamos que es importante comprender los consejos en su contexto histórico original.
En esta sección examinaremos la importancia de leer sus declaraciones en su
contexto literario.
Frecuentemente aparecen
personas que basan su comprensión de las enseñanzas de Elena de White sobre un
fragmento de un párrafo o sobre una declaración aislada removida por entero de
su contexto. Por esto ella escribe que
“Muchos estudian las Escrituras con el propósito de demostrar que sus propias
ideas son correctas. Cambian el significado de
Elena de White estuvo
molesta repetidamente con aquellos que escogen una “una frase aquí y otra allí,
sin su contexto, y luego, después de haber insertado sus propias ideas”.[19] En otra ocasión ella observó que “extractos
de sus escritos pueden dar una impresión diferente de la cual daría si fuesen
leídos en conjunto con su conexión original”.[20]
El hijo de Elena de White,
W. C. White, frecuentemente tuvo que tratar con el problema de personas que
utilizaban material fuera de su contexto literario. En 1904 él notó que muchos “malentendidos
vienen del mal uso de los pasajes aislados en los testimonios, en casos donde,
si todo el testimonio o todo el párrafo hubiese sido leído, la impresión en sus
mentes hubiese sido distinta a la impresión hecha por los pasajes selectos”.[21]
El estudio del contexto literario no es un lujo opcional, es una parte crucial de la lectura fiel de los escritos de Elena de White. Es imposible sobreestimar la importancia del estudio de los artículos y libros de Elena de White en su contexto. No basta leer solamente compilaciones o selección de citas de éste u otro tema a través del uso de los computadores. Aquellas herramientas son útiles, pero deben ser utilizadas en conjunto con la lectura amplia que nos ayuda a estar al tanto no sólo del contexto literario sino también del equilibrio general presente en todos sus escritos.
La obra de Elena de White se encontró plagada por aquellos de quienes, ella dijo, “seleccionan de los testimonios las declaraciones más fuertes, sin explicar o prestar atención a las circunstancias en las cuales las palabras de alerta y amonestación fueron dadas, y las aplican en todos los casos... Escogen algunas declaraciones de los testimonios, las aplican a todo el mundo, y disgustan a las personas en vez de ganarlas”[22]
Sus observaciones no sólo destacan el hecho que al leer sus consejos necesitamos tomar el contexto histórico de las declaraciones de Elena de White en consideración, sino también indican que ella hizo algunas declaraciones de forma más fuerte o con lenguaje de mayor fuerza que otras. Esa idea nos lleva al concepto de lo ideal y lo real en los escritos de Elena de White.
Cuando Elena de White habla de lo ideal, ella usa lenguaje fuerte. Es como si necesitase hablar fuertemente para ser escuchada. Una declaración de ese estilo aparece en Fundamentals of Christian Education. “Nunca”, exhortó, “puede darse la adecuada educación a los jóvenes de este país, u otro país, a no ser que estén separados a una gran distancia de las ciudades”.[23]
Esta declaración es fuerte. Parece implicar universalmente términos de tiempo y espacio. No existe una palabra más fuerte que “nunca”. En su sentido más estricto, su significado no permite excepciones. Ella utiliza el mismo lenguaje fuerte para referirse a la ubicación: “en este país, u otro país”. Una vez más una lectura simple de estas palabras no permite excepción. Estamos tratando con lo que aparenta ser una prohibición universal con relación a la construcción de escuelas en las ciudades. Pero la declaración es mucho más fuerte aún. Tales escuelas no sólo deben estar fuera de las ciudades, sino, separadas por una larga distancia. Aquí hay un lenguaje inflexible que no sugiere excepciones.
En este punto, es importante
examinar el contexto histórico en el cual ella hizo esta declaración. De acuerdo con una referencia aportada en el
libro,[24]
este consejo fue publicado por primera vez en 1894. Ya en 1909, el trabajo en las grandes
ciudades estaba aumentando. Y aquellas
ciudades tenían familias que no podían pagar la educación de sus hijos en
instituciones rurales. Como resultado, Elena de White aconsejó sobre la
construcción de escuelas en las ciudades.
“En la medida de lo posible”, leemos, “... las escuelas deben ser
establecidas fuera de las ciudades. Pero
en las ciudades hay muchos niños que no pueden asistir a los colegios, y para
los beneficios de éstos, se deben abrir escuelas en las ciudades, al igual que
en el campo”.[25]
Con lo anterior, es seguro
que se debe estar preguntando como la misma mujer puede decir que la educación
adecuada “nunca” puede ser dada en Australia, “o en otro país a no ser que estén
separados a una gran distancia de las ciudades”[26]
y también apoyar el establecimiento de escuelas en las ciudades.
La respuesta es la
siguiente, la educación rural para todos los niños fue el ideal al cual
la iglesia debería apuntar “tanto como sea posible”. Pero la verdad es que ese tipo de educación
es imposible para muchos. Esta realidad
dictó un compromiso, si la educación cristiana debía alcanzar a los hijos de
familias pobres. Elena de White
comprendió y aceptó la tensión entre lo ideal y lo real.
Desafortunadamente, muchos
de sus lectores no toman este hecho en consideración. Se enfocan meramente en las declaraciones
“más fuertes” de Elena de White, aquellas que expresan lo ideal, e ignoran los pasajes moderadores. Como resultado, como hemos notado
anteriormente, “Escogen algunas declaraciones de los testimonios, las aplican a
todo el mundo, y disgustan a las personas en vez de ganarlas”[27].
Elena de White tiene mucho
más equilibrio que sus “seguidores”. Los
seguidores genuinos deben tomar en consideración la comprensión de Elena de
White entre lo ideal y lo real al aplicar su consejo.
Elena de White tuvo más
flexibilidad que sus seguidores en la interpretación de sus propios
escritos. Ella no sólo estaba preocupada
con los factores contextuales en la aplicación de consejos en distintas
situaciones, sino que también tenía una comprensión distintiva de la diferencia
entre el plan Ideal de Dios y la realidad presente en la humanidad, lo cual
hace necesario modificar el plan ideal.
Es por esta razón que es importante no sólo operar sobre las
“declaraciones más fuertes” en sus escritos y buscar aplicarlas “a todo el
mundo”.[28]
Los Adventistas del Séptimo
Día son conocidos por no estar de acuerdo entre sí y discutir acerca de algunos
escritos de Elena de White. Esta
situación es especialmente verdadera en aquellas declaraciones que parecen muy directas
y claras. Una declaración de este estilo
aparece en Testimonios, tomo 3: “Los padres deben ser los únicos
maestros de sus hijos hasta que éstos lleguen a la edad de ocho o diez años”.[29]
Este pasaje es un candidato
excelente para una interpretación inflexible.
Después de todo, es bien categórico.
No ofrece condiciones o excepciones.
No contiene “si”, ni “o”, o “pero” para modificar su impacto, solo
declara claramente que “los padres deben ser los únicos...” Esta declaración fue publicada por primera
vez en el año 1872. El hecho de que reaparezca en su trabajo en 1882 y 1913 sin
duda tuvo el efecto de apoyar lo que aparenta ser de naturaleza incondicional.
Sin embargo,
interesantemente, una lucha sobre esa declaración proveyó el mejor registro de
auto-interpretación que poseemos por parte de Elena de White.
Los adventistas que vivían
cerca del Sanatorio de Santa Helena en el norte de California habían construido
un colegio de la iglesia en 1902. Los
niños mayores concurrían a esta escuela, mientras otros padres despreocupados
dejaban vagar a sus hijos por las calles sin recibir la adecuada instrucción y
disciplina. Una parte de la directiva
creía necesaria la construcción de una nueva sala para los niños menores, pero
el resto sostuvo que sería errado, ya que
Una parte de la directiva
pensó que era más importante ayudar a los niños, cuyos padres no se preocupaban
por ellos, antes que tomar la declaración al pie de la letra. Los demás creían que era un mandamiento
inflexible, un testimonio irrefutable que se debía obedecer. Este tema dividió a la directiva. Se concertó una entrevista con
Al principio de la
entrevista,
Pero, como descubrimos en la
primera sección, el ideal no siempre es lo real. En otras palabras, la realidad es menor a lo
ideal. Elena de White continuó: “Las
madres deben ser capaces de instruir a sus pequeñuelos durante los
primeros años de la infancia. Si todas las madres pudieran hacer esto, y se
tomaran el tiempo para enseñar a sus hijos las lecciones que éstos deberían
aprender en sus primeros años, entonces todos los niños podrían
mantenerse en la escuela del hogar hasta que tuvieran ocho, nueve o diez años
de edad”.[31]
Nos encontramos a
Durante la entrevista, ella
destacó que “Dios desea que tratemos estos problemas cuerdamente”.[32] Elena de White se molestó con aquellos
lectores que tomaron una posición inflexible hacia sus escritos y que buscaron seguir al pie de la letra su
mensaje mientras perdían de vista los principios básicos. Se evidenció su desaprobación de la actitud y las palabras de
sus lectores inflexibles cuando dijo: “he estado bien preocupada con
respecto a la idea: "
Lo que menos fue Elena de
White es ser inflexible hacia sus propios escritos, y es importante que nos
demos cuenta de este hecho. Ella no
tenía duda que el uso ilógico de sus escritos podría hacer daño. Es por eso que dijo que era la voluntad de
Dios que usásemos el sentido común al interpretar sus escritos, aunque ella
haya hecho tales declaraciones en un lenguaje fuerte y claro.
En julio 1894, Elena de
White envió una carta a la oficina denominacional de la iglesia de Battle
Creek, Michigan, en la cual condenaba la compra y el uso de bicicletas.[34] A primera vista parece extraño que este tema
sea considerado lo suficientemente importante para que un profeta lo
trate. Parece realmente extraño cuando
notamos que las bicicletas habían sido especialmente reveladas en visión.
¿Cómo podemos aplicar hoy
tal consejo? ¿Significa que los Adventistas del Séptimo Día no deben andar en
bicicleta?
Al contestar estas
preguntas, primero necesitamos examinar el contexto histórico. En 1894 la bicicleta moderna estaba
comenzando a ser manufacturada y luego se esparció la moda de comprarlas, no
por el propósito de un transporte económico, sino para estar a la moda, para
concursar en carreras de bicicletas y mostrarlas por la ciudad. El andar en bicicleta estaba “in”, si era una
persona de un cierto status social.
Extractos de un artículo
titulado “When the world went wheeling” nos ayuda a insertarnos en el contexto
histórico del consejo sobre las bicicletas.
“Hacia fin de siglo” leemos, “el pueblo americano fue absorbido por una
pasión de consumo que los dejó sin dinero y tiempo para otra cosa... ¿Qué es
esta gran distracción? Para la respuesta sólo se debía mirar por la ventana y
observar a la gente pasar rápidamente sobre sus bicicletas. América había descubierto la bicicleta y la
gente la estaba aprovechando... la bicicleta se convirtió en el juguete del
hombre rico.”
“La primera bicicleta y la mejor
costaba $150, una inversión comparable a la compra de un automóvil en nuestros
tiempos... cada miembro de la familia quería un par de ruedas... y los ahorros
enteros de una familia se dedicaban a la compra de la bicicleta”.[35]
En la luz de este contexto
histórico, la declaración de Elena de White en 1894 con respecto a la bicicleta
toma un nuevo significado. “Parece haber”, escribió, “una locura por las
bicicletas, el dinero era invertido en satisfacer un entusiasmo en esa
dirección cuando podría haber sido invertido en la construcción de casas de
adoración tan necesitadas..... una influencia hechizante se está apoderando de
nuestro pueblo... Satanás trabaja intensamente para inducir a nuestro pueblo a
invertir su tiempo y dinero en deseos materiales. Esta es una especie de idolatría... mientras
cientos tienen hambre, mientras la pestilencia está presente y se siente...
¿actuarán de la misma forma los que profesan amar a Dios? ¿Así como en los días
de Noé, cuando siguieron la imaginación de sus corazones?”
“Había algunos que se
esmeraban por su maestría, tratando de superar en velocidad y belleza la
bicicleta del otro. Había un espíritu de
contención entre ellos para determinar quien tenía la mejor... Dijo mi guía:
estas cosas son ofensivas para Dios...”
“¿Que carga”, ella pregunta,
“tienen estas personas para el avance del trabajo de Dios?... es esta inversión
de dinero y el andar en bicicleta a través de las calles de Battle Creek una forma
de dar evidencia de lo genuino de la fe...”. [36]
Su consejo sobre las
bicicletas tiene fecha. Unos años después, el costo de la bicicleta disminuyó
notoriamente y llegó a ser un económico medio de transporte para aquellos sin
recursos, mientras la atención se enfocó sobre el sucesor de cuatro ruedas de
la humilde bicicleta.
Mientras es verdad que
algunos consejos específicos ya no se aplican, los principios de base
permanecen aplicables a través del tiempo y espacio.
¿Cuales son estos
principios? En primer lugar, que los cristianos no deben gastar tanto dinero en
la egoísta gratificación propia. En
segundo lugar, que los cristianos no deben esforzarse por manejar algo que
genere un espíritu de competencia y contención.
En tercer lugar, los cristianos deben enfocar sus valores primarios en
el reino que vendrá y a ayudar a otros en el presente y en cuarto lugar, que
Satanás siempre tendrá un plan para descarriar a los cristianos a la
indulgencia egoísta.
Estos principios son
incambiables. Se aplican a cada lugar y
espacio y tiempo de la historia. Las
bicicletas fueron meramente el punto de contacto entre los principios morales y
la situación espiritual local de Battle Creek durante 1894.
Nuestra responsabilidad como
cristianos no sólo es leer el consejo de Dios, sino aplicarlo fielmente a
nuestras vidas personales. La tarea del
cristiano es buscar la revelación de Dios y luego buscar ponerla en práctica en
el diario vivir sin hacerle daño a los principios básicos. Esto trae una dedicación personal así como
sensibilidad a la ayuda del Espíritu Santo.
El Dr. David Paulson le
escribió a Elena de White el 19 de Abril de 1906. “Fui llevado a la conclusión y a creer
firmemente que cada palabra que usted habló tanto en público o en
privado, que cada carta que usted escribió bajo cualquier
circunstancia, fue inspirada, al igual que los 10 mandamientos. Sostuve este punto de vista con absoluta
tenacidad contra innumerables
objeciones hechas por muchos que ocupan posiciones importantes en nuestra causa
(Adventista)”. Muy preocupado de la
naturaleza de la inspiración de Elena de
White, Paulson se preguntó si debiera seguir manteniendo tal opinión tan
rígida. En el proceso, se cuestionó
acerca de la inspiración verbal y los temas relacionados a la infalibilidad y
la inerrancia. Ya que la comprensión correcta de estos temas es de importancia
crucial al leer
Tales sentimientos
representan el testimonio consistente de Elena de White a lo largo del
tiempo. “
“No son las palabras de
Vemos la naturaleza
problemática de este tema ilustrado en la vida de D. M. Canright, en cierta
época uno de los principales ministros en la denominación, pero también el
primer crítico entre 1887 y 1919.
Canright se opuso tenazmente a Elena de White. En 1919, su libro contra ella afirmaba que
“cada línea que ella escribía, en artículos, cartas, testimonios o libros, ella
afirmaba que había sido dictada por el Espíritu Santo, y por lo tanto, era
infalible“.[39] Hemos visto que Elena de White tomó la
posición contraria, pero esto no tenía el propósito de dañar a quienes tenían
una falta teoría de la inspiración.
Antes de continuar,
deberíamos definir términos. El Webster´s New World Dictionary describe “infalible”
Con respecto a la
infalibilidad,
En la introducción de El
Gran conflicto, ella cita su posición claramente: “Las Santas Escrituras
deben ser aceptadas como dotadas de autoridad absoluta y como revelación
infalible de su voluntad”.[41] Ella no sostuvo que el trabajo de los
profetas de Dios es infalible en todos sus detalles, sino que es infalible en
términos de la revelación de la voluntad divina a cada hombre y mujer. En una declaración similar, Elena de White
comentó que “Su palabra es clara en cada punto esencial para la salvación del
alma”.[42]
W.C White trata el mismo
tema cuando comentó: “donde ella ha seguido la descripción de los historiadores
o la exposición de escritores adventistas, creo que Dios le ha dado
discernimiento para usar lo que es correcto y lo que está en armonía con la
verdad referente a todos los asuntos esenciales para la salvación. Si se
encontrara mediante un estudio fiel, que ella siguió algunas exposiciones de la
profecía que en algunos detalles de fechas no podemos armonizar con nuestra
comprensión de la historia secular, esto no disminuiría mi confianza en sus
escritos como un todo, más de lo que mi confianza en
En resumen, parece que la
utilización del término infalible por Elena de White tiene relación al
carácter confiable de
Por lo tanto, la fe del creyente
fiel no es alterada si él o ella descubre que Mateo atribuyó una profecía
Mesiánica, escrita cuatro siglos antes del nacimiento de Cristo, a Jeremías
cuando fue en realidad Zacarías quien dedujo que Cristo sería traicionado por
treinta piezas de plata (ver Mateo 27:9; Zacarías 11:12, 13). Ni será
consternada sobre el hecho de 1 de Samuel 16:10, que en el versículo 11 señala
a David como el hijo número 8 del Isaí, sin embargo, 1 de Crónicas 2:15 se
refiere a él como el séptimo. Tampoco nuestra fe será afectada porque el
profeta Natán sinceramente aprobó que el Rey David construyera el Templo, pero
al otro día tuvo que retroceder y decir a David que Dios no quería que él lo
construyese (ver 2 Samuel 7; 1 Crónicas 17). Los profetas se equivocan.
La misma clase de errores
factuales pueden ser descubiertos en los escritos de Elena de White como pueden
ser encontrados en
Lo que es importante
recordar en este punto es que aquellos que luchan con tales problemas, como la
inerrancia y la absoluta infabilidad, están luchando con problemas de hechura
humana. En ninguna parte Dios reclama
eso para
En la sección previa notamos que Elena
de White no reclamó la inspiración verbal para sus escritos o
Como resultado, encontramos individuos qu