LAS POSICIONES TEOLÓGICAS EXTREMAS
EN LOS PRIMEROS
AÑOS DE LA HISTORIA DE LA IGLESIA ADVENTISTA DEL SÉPTIMO DÍA
Y SU INCIDENCIA
EN LA MISIÓN
Las posturas teológicas extremas,
nominadas en algunos casos como fanatismo, siempre han existido en la historia de
la iglesia cristiana en sus manifestaciones más tempranas desde la época de
nuestro Señor Jesucristo hasta la actualidad.
Esto se puede apreciar ya en el
enfrentamiento que sufrió Cristo de parte de las diferentes facciones
religiosas y dirigentes de su época, las ideas teológicas erradas que
enfrentaron los apóstoles en varias de sus cartas y que causaban daño a la
iglesia y su misión.[1]
Llegando más cerca del tiempo del
surgimiento y desarrollo de la Iglesia Adventista del Séptimo Día, también se
hace notorio en los distintos registros históricos las diferentes
circunstancias que debieron enfrentar los pioneros de este movimiento.[2]
En este estudio en particular se
utilizan los escritos de Elena de White para conocer cuáles fueron algunas de
estas ideas o posturas teológicas extremas, cómo reaccionan quienes sustentan
estas posturas, cómo afecta esto al desarrollo y crecimiento de la iglesia y
entonces intentar obtener algunas ideas y consejos de cómo enfrentar estas
situaciones en la actualidad ya que se ha observado que varias de esas ideas
aún continúan permeando el pensamiento y perturbando el crecimiento de la IASD
en este nuevo siglo.
En los primeros años del surgimiento de
la IASD, los pioneros tuvieron que enfrentar varias situaciones que los
llevaron finalmente a comprender que era necesario tener organización, orden y
un sistema de doctrinas para evitar situaciones difíciles con quienes se
identificaban como parte del movimiento pero adoptaban algunas posturas teológicas
novedosas o extrañas.
Pero este problema continuó aún después
que los miembros del movimiento adventista se unieron como iglesia con el
nombre de Adventistas del Séptimo Día.
La preocupación por esto se puede
apreciar en las siguientes declaraciones de Elena de White:
Nada me alarma
más que ver el espíritu de desavenencia manifestado por nuestros hermanos. Estamos en
terreno peligroso cuando no podemos unirnos como cristianos y examinar
cortésmente los puntos controvertidos. Siento el deseo de huir del lugar,
no sea que reciba el molde de aquellos que no pueden investigar sinceramente
las doctrinas de la Biblia... Cuando el Espíritu de Dios descanse sobre
vosotros, no habrá sentimientos de envidia o celos al examinar la posición ajena.
No habrá un espíritu de acusación y crítica, tal como Satanás inspiró en el
corazón de los dirigentes judíos contra Cristo.
Hay muchos que
no pueden distinguir entre la obra de Dios y la del hombre. Diré la
verdad como Dios me la da a mí, y digo ahora: Si continuáis encontrando faltas
y teniendo un espíritu de desavenencia, nunca conoceréis la verdad. ... Si hay
un punto de verdad que no comprendéis, en el cual no estáis de acuerdo,
investigad, comparad texto con texto, introducid profundamente el barreno de la
verdad en la mina de la Palabra de Dios. Debéis colocaros a vosotros mismos y
vuestras opiniones en el altar de Dios, poner a un lado vuestras ideas
preconcebidas y dejar que el Espíritu del cielo os guíe a toda verdad.
Hay muchos
entre nosotros que tienen prejuicios contra las doctrinas que ahora se
discuten. No quieren venir para escuchar, no quieren investigar tranquilamente,
sino que a ciegas presentan sus objeciones. Están perfectamente satisfechos con
su posición.[3]
El hombre es falible,
pero la Palabra de Dios es infalible. En vez de discutir uno con otro, exalten
los hombres al Señor. Hagamos frente a la oposición como lo hizo nuestro
Maestro, diciendo: >Escrito está=. Levantemos el
estandarte en el cual diga: La Biblia, nuestra norma de fe y disciplina.[4]
Toda asociación
en la vida requiere el ejercicio del dominio propio, la tolerancia y la
simpatía. Diferimos tanto en disposición, hábitos y educación, que nuestra manera
de ver las cosas varía mucho. Juzgamos de modos distintos.[5]
Para poder
abarcar esta propuesta de estudio, se ha hecho una revisión en los escritos de
Elena de White en todas sus obras publicadas y se extractaron las ideas
principales utilizando el recurso de la enumeración. Esto facilitará la
comprensión ágil de lo que se desea exponer junto con una breve explicación o
detalle del punto enunciado.
Los registros
dejados por Elena de White en sus escritos describen algunas actitudes de
personas que tienden a adoptar ideas extremas o fanáticas. Se enumeran a
continuación algunas:
1. Desordenada, no trabaja, obstinada,
impetuosa.
2. Rehúsa subordinarse a quienes tienen posiciones
de autoridad en la iglesia.[6]
3. No se someten a la disciplina, el sistema ni
el orden.[7]
4. Celosa en extremo.
5. Desequilibrada.
6. No tolera ni la más leve contradicción,
requiere que sin cuestionamientos reconozcan sus reclamos.[8] Hace de sus
propias ideas y nociones un criterio o norma. Obstinada, que no se deja
enseñar.[9]
7. Mente no santificada (ver Luc. 20:21).[10]
8. Revela en general en su vida diaria un
contraste con lo que profesa.(ver Luc. 20:19)[11]. Obedece sus
instintos carnales. Gana la confianza de otros mediante una influencia
mesmérica (hipnótica).[12] Dice sentir cargas e impresiones que son de
Dios, pero no es así pues guían a la corrupción en lugar de la pureza y
santidad.[13]
9. Sus sentidos están nublados por el error. No
pueden comprender el carácter divino del gran Ejemplo. Concibe a Cristo como
alguien tal como su propia persona. Realmente sabe poco sobre sí misma y menos
de Cristo.[14]
10. Habla de su propia perfección de santidad
con un alto grado de satisfacción.[15]
11. Se arroga el derecho (exclusivo de Dios) de
decir quien se va a salvar y haciendo qué.[16]
12. Magnifica cosas de menor importancia y las
usa como pruebas de compañerismo cristiano. Coloca pesadas cargas sobre otros.
Tienen espíritu de crítica, de buscar faltas y de disensión [17]
13. Se va por la tangente, le gusta encontrar
algo extraño, maravilloso y nuevo.[18]
14. Es gobernada por las impresiones.[19]
15. Va a grandes extremos.[20]
16. Piensa siempre en forma negativa.[21]
El estudio de
la Palabra de Dios y también los escritos de Elena de White dan idea de qué o
quiénes son causantes de estas actitudes. Recurrimos nuevamente a la
enumeración:
1. Satanás.[22]
2. Mentes enfermas - con facultades morales
nubladas por la enfermedad.[23]
3. Personas que no sienten que es un deber
religioso el disciplinar la mente para que se espacie en cuestiones felices.[24]
4. Quienes cayeron anteriormente en doctrinas
fanáticas.[25]
5. Tendencia seres humanos de ir de un extremo
al otro.[26]
6. Dejarse controlar sólo por los sentimientos.[27]
7. No aceptar la gracia de Cristo.[28]
8. Reavivamiento religioso.[29]
9. Inclinación constante a trabajar en forma
independiente.[30]
10. Hombres y mujeres que cultivan sólo un
aspecto de sus facultades y las otras quedan inactivas.[31]
11. Hermanos que no ponen su mirada en Cristo
como modelo, sino se miden con sus hermanos.[32]
12. Se toman pasajes de la Biblia y de los
testimonios para interpretarlos de tal manera que se conformen a sus ideas.[33]
Estas
actitudes, sumadas a las causas, tienen por lógica sus consecuencias. Algunas
de éstas son:
1. Arruinan la vida de oración de la congregación.
2. Dejan una influencia oscura (negativa).
3. Causan gran daño a la causa de Dios.[34]
4. Desaliento
5. Abandono de la iglesia.[35]
6. Se produce un espíritu de crítica, de
encontrar faltas, y disensión .
7. Da impresión a otros que los Adventistas son
unos fanáticos y extremistas.[36]
8. Se introducen falsos maestros. Caso de
iglesia de Gálatas.[37]
9. Algunos no escucharán.[38]
10. Algunos terminan con sus mentes
desequilibradas.[39]
Hasta aquí sólo
se han visto actitudes, causales y consecuencias de posturas extremas
existentes durante los inicios de la IASD, según descripciones hechas por Elena
de White. Pero es de interés poder conocer cuáles eran algunas de esas
posiciones o doctrinas sustentadas por extremistas o fanáticos. En la siguiente
enumeración se podrán apreciar que algunas coinciden con problemáticas también
presentes en otras épocas de la historia cristiana y en la actualidad.
1. Dejar completamente de trabajar.
2. Creer que la verdadera santidad hace que la
mente se eleve por encima de todo pensamiento terrenal y por lo tanto se llega
a la conclusión que sólo hay que dedicarse a las cosas espirituales.[40]
3. Ideas extrañas sobre santificación. Creer
que se está sin pecado.[41]
4. Producen temor entre los meticulosos y
débiles.[42]
5. A almas preciosas y honestas se les dice que
son rechazadas por Dios. Estas palabras crueles, cuando vienen de hombres que
dicen ser de Dios, desalientan.[43]
6. Creen que la religión consiste en gran
excitación y fanatismo.[44]
7. Profesan gran humildad, creen que Mat.
18:1-6 debe tener un cumplimiento literal en este tiempo.[45]
8. Fijan fechas para la venida del Señor.[46]
9. Hacen que la reforma pro salud ocupe el lugar
que le corresponde al mensaje del tercer ángel, en lugar de ser parte de él.[47]
10. Crean excitación y alarma: ej. salir de las
ciudades.[48]
11. Hacen de la cuestión de la vestimenta algo
de suprema importancia.
12. Condenan el uso de láminas.[49]
13. Dicen que la IASD es Babilonia y exhortan a
salir de ella.[50]
14. No le ven razón a la fundación de sanatorios
de salud adventistas.[51]
15. Buscan hablar en lenguas desconocidas.[52]
16. Realizan ejercicios extraños clamando por
poder para echar fuera demonios.[53]
17. Practican el control mental.[54]
18. Consideran que debe uno arrastrarse como
señal de humildad voluntaria.[55]
19. Hay quienes enseñan que ni los insectos
deben ser eliminados.[56]
A esta altura
del trabajo cabe buscar una respuesta para la inquietud de cómo hacer frente a
esta problemática de la iglesia que causa realmente serias dificultades para el
crecimiento, no sólo numérico sino en la fe, y también afecta a la misión de la
iglesia.
Al continuar
con el estudio de histórico de los primeros momentos de la historia y
particularmente del ministerio de Elena de White se puede apreciar cómo ella
tuvo que hacer frente a estas situaciones y cuál es su consejo al respecto.
Nuevamente se recurre a una enumeración de algunos consejos:
1. Velar y probar todo fanatismo cuando surge.
Los hombres de experiencia en la causa deben resguardarla.[57] No dejar que
avance pues es difícil de erradicar si no se está atento a su surgimiento y
crecimiento.[58] No dejar que
se difunda ningún mensaje hasta que se lo haya investigado bien.[59]
2. Reprender el espíritu del mal[60]. Pablo
solicitó respeto por quienes ocupan posiciones de autoridad en la iglesia.[61] Enseñanza y
ejemplo de Pablo (Pablo en Tesalónica; obrero de sostén propio)[62]
3. Presentar la Averdad presente@ a la iglesia.[63] Predicar la
verdad presente para este tiempo.[64]
4. Reforma en la presentación y exposición de
la Palabra.[65] Explicar las verdades
de las Escrituras, como lo hizo Cristo, de varias formas pero descartando todo
lo que tenga apariencia de fanatismo.[66] Tener
reuniones agradables para el desarrollo espiritual, caracterizadas por una
profunda introspección personal y por una intensa búsqueda por aprender de
Cristo.[67] Ni el frío
formalismo ni el liberalismo descuidado.[68] Evitar las
expresiones extravagantes.[69]
5. Contrastar la verdad con el error.[70]
6. Enseñar al pueblo a estudiar y buscar en la
Palabra de Dios por sí mismos.[71] Características
de quienes siguen la verdad de Dios.[72] Los que sean
estudiantes cuidadosos de las Escrituras no irán a los extremos, teniendo la
humildad de Cristo. Su comportamiento no violará las leyes del buen gusto ni
perderán el dominio propio.[73] Ocuparnos de nuestra
salvación y no criticar.[74]
7. Dar testimonio.[75]
8. Confiar en Dios quien conducirá el gran
movimiento adventista y no permitirá que termine en la oscuridad y el chasco.[76] Se requiere
que tengamos una fe firme en la Palabra de Dios como la carne y la sangre de
Cristo.[77]
9. Considerar las cosas con mucha oración.[78]
10. Los que ayudan en la iglesia deben poner
primero sus ideas en orden.[79] Se necesita
lograr el equilibrio entre las distintas formas de pensar.[80]
11. No debemos tomar un curso de acción
descuidado que provoque diferencias o cause división. No debemos causar la
impresión de que si nuestras ideas particular no se aceptan, es porque los
ministros carecen de comprensión.[81] No alentar un
espíritu de entusiasmo que trae celo por un momento y pronto decae, dejando
desaliento y depresión; el sentimiento no es fe.
12. Tener una actitud imparcial y optimista.[82]
13. Tener orden, sistema y unidad .[83]
Conclusión
Cómo conclusión
a este trabajo se desea agregar que el estudio de la Palabra de Dios revela la
actitud de Dios, en la vida de Cristo, al tratar con quienes no estaban de
acuerdo con él: exhortación, amor, consideración, su oración final registrada
en el evangelio de Juan indica que la única forma en que los seguidores de
Cristo darán un testimonio que lo glorifiquen, será mediante un conocimiento de
Dios, de la verdad, de la manifestación de la unidad y el amor de y en Dios (Jn
17).
El apóstol
Pablo da consejos importantes en su primera epístola a los Corintios, en ella
se destacan exhortaciones similares a la de Cristo que llama a la unidad y a la
manifestación del amor (1 Cor. 2, 3, 13, 14).
Pero hay un
detalle que es importante dejar en claro y es que todo este tipo de
manifestaciones se seguirán produciendo hasta el tiempo en que el Señor venga
en su manifestación gloriosa. Siempre habrá falsos Cristos, falsos profetas
(Mat 24), o falsos maestros, o lobos entre ovejas o cizaña entre el trigo.
Para ayudar a
evitar estas situaciones es importante tener un espíritu de auto evaluación
para entender el comportamiento personal o propio en relación con el espíritu
que se debe manifestar en el estudio de la Palabra de Dios y en el trato con
los demás miembros de la iglesia de Dios.
Lic. Silvia
Cristina Scholtus de Roscher
Licenciada en
Teología de la Universidad Adventista del Plata
Centro de
Investigación White y Facultad de Teología de la Universidad Adventista del
Plata.
Castelli 172, Libertador
San Martín, Entre Ríos, Argentina.
cwhite@uapar.edu
[1]Elena de White, Los
Hechos de los Apóstoles (HAp) (Florida, Buenos Aires: Asociación Casa
Editora Sudamericana [en adelante ACES], 1977), 281.
[2] Elena de White,
Notas Biográficas (NB) (Mountain
View, California: Publicaciones Interamericanas, 1981), 198. La siguiente cita
ilustra el punto: ADespués de 1844 tuvimos que hacer frente a toda especie de fanatismos... Lo
experimentado en lo pasado se repetirá.
En lo porvenir las supersticiones satánicas cobrarán formas nuevas. El error será presentado de un modo
agradable y halagüeño. Falsas teorías,
revestidas de luz, serán presentadas al pueblo de Dios. Así procurará Satanás engañar a los mismos
escogidos, si fuere posible. Se
ejercerán influencias extremadamente seductoras e hipnotizarán las mentes@ (Elena de White, (Maranata: el Señor viene! (Mar) [Florida,
Buenos Aires: ACES, 1976], 57). Véase
además Elena de White, Joyas de los Testimonios (JT) (Florida, Buenos
Aires: ACES, 1975), 3:272.
[3]Elena de White,
Mensajes selectos (MS) (Mountain View, California: Publicaciones
Interamericanas, 1966), 1:481-483, énfasis añadido. Véase Apoc. 3:17-19.
[4]Ibíd., 487.
[5]Elena de White, El
ministerio de curación (Florida, Buenos Aires: ACES, 1976), 384.
[6]White, HAp,
213. Hay una declaración para un caso específico: AYour influence in ‑‑‑‑‑ has
been injurious. You were opposed to organization, and preached against it in an
indefinite manner, not so boldly as some might have done, but you went just as
far as you dared to go. By your noncommittal position, and by your course in
this fanaticism you have done more injury to the cause of God in Wisconsin than
you have done good in all your life....@ (Elena de White, Testimonies
for the Church [T] [Mountain View, California: Pacific Press Publishing
Association, 1948), 1:317.
[7]ASon muchos los espíritus inquietos que no quieren someterse a la
disciplina, el sistema y el orden. Piensan que sus libertades quedarían
cercenadas si pusieran a un lado su propio juicio y se sometiesen al de
personas de experiencia. La obra de Dios no progresará a menos que decidan
someterse al orden y expulsar de las reuniones el espíritu temerario y
desordenado del fanatismo@ (Mar, 153). Véase JT, 1:163.
[8]ASus ideas peculiares han ejercido un control tan poderoso sobre su mente
que Ud. no puede explayarse en ninguna otra cosa. En una reunión consideró que era su obligación especial imponer
sus opiniones. Se ha colocado por
encima de la iglesia como si hubiera sido exaltada y estuviera en la luz, y
ellos deban ascender hasta su posición y aceptar sus puntos de vista. Ud. es fanática; su imaginación no es
sana. Su influencia hará daño, sólo
daño, a menos que se vuelva humilde y dócil para ser instruida...@ (Elena de White, Alza tus Ojos (ATO), [Florida, Buenos Aires: ACES, 1982], 230). Véase NB, 144.
[9]AHis combativeness,
firmness, and self‑esteem, are large. He cannot bless any church with his
influence until he is converted. He can see the faults of others, and question
the course of this one and that one, if they do not fully endorse what he may
present; but if any one receives what he advocates, he cannot, and will not,
see their faults and errors. This is not right. He may be correct upon many
points, but he has not the mind which dwelt in Jesus Christ. When he can see
himself as he is, and will correct the defects in his character, then he will
be in a position to let his light so shine before men that they, by seeing his
good works, may be led to glorify our Father who is in Heaven. His light has
shone in such a manner that men have pronounced it darkness, and turned from it
in disgust. Self, in him, must die, and he must possess a teachable spirit, or
he will be left to follow his own ways, and be filled with his own doings...
Bro. Miller wants his mind to control others; and unless he can have this
privilege, he is dissatisfied. He is not a peacemaker. His course will cause
more confusion and distrust in a church than any ten can counteract. His
peculiar temperament is such that he will be picking flaws, and finding fault
with all around but himself@ (Elena de White, Pamphlet 101 [PH], 24, 25). Véase además PH 101, 19, 21, 22.
[10]AWiclef, Lutero, y muchos otros que beneficiaron al mundo por su influencia
y fe, afrontaron los ardides por los cuales el enemigo procura arrastrar a un
fanatismo excesivamente celoso las mentes desequilibradas y profanas@ (White, HAp, 281). Véase además Elena de White, El Gran
Conflicto (GC) (Florida, Buenos
Aires: ACES, 1975), 202, 203.
[11]Elena de White, Life
Sketches (LS), (Battle Creek: Steam Press, 1888), 210-211.
[12]White, NB, 91.
"During family prayer that night the Spirit of the Lord rested upon me,
and I was shown many things in vision. These professed ministers were presented
to me as doing great injury to the cause of God. While professing
sanctification they were transgressing the sacred law. They were corrupt at
heart, and all those in unison with them were under a Satanic delusion and
obeying their own carnal instincts instead of the word of God. These two men
exerted a marked and peculiar power over the people, holding their attention
and winning their confidence through a baneful mesmeric influence that many who
were innocent and unsuspecting attributed to the Spirit of the Lord. Those who
followed their teachings were terribly deceived, and led into the grossest
errors.@ (White, LS, 210).
[13]AJ. T. and J. H., who were
leaders in this rank fanaticism, followed impressions and professed to have
burdens from God. These impressions and burdens the Lord had nothing to do
with, for they led to corruption, instead of purity and holiness@ (White, LS, 213).
[14]APero los que están lejos de Jesús, aquellos cuya percepción espiritual está
tan nublada por el error que no pueden comprender el carácter de gran Ejemplo,
lo consideran a él como si fuera sencillamente uno de ellos, y se atreven a
hablar de la perfección de su propia santidad.
Mas están lejos de Dios; se conocen poco a sí mismos, y conocen mucho
menos a Cristo@ (White, NB, 93).
[15]APersons in whom we had
placed confidence, J. T. and J. H., under a cloak of godliness were casting
fear among the trembling, conscientious ones. I saw that it was duty to go and
bear our testimony in Maine@ (White, LS,
213).
[16]AWhen we arrived at Portland,
he told me that my father was a doomed man; that my mother and sisters might be
saved, but my father would be lost. The reason offered was that my father would
not give him possession of his house when he left it.@ (White, LS, 214).
[17]AAlgunos habían estado trayendo falsas pruebas, y habían transformado sus
propias ideas y nociones en criterio único, magnificando asuntos de pequeña
importancia hasta hacerlos pruebas de discipulado cristiano, y colocando cargas
pesadas sobre los demás. Así se había
infiltrado un espíritu de crítica, un espíritu que encuentra faltas, un
espíritu de disensión, que había sido no gran perjuicio para la iglesia. (Elena
de Whtie, El Evangelismo [Ev]
[Florida, Buenos Aires: ACES, 1978], 161).
AEs el deseo y el
plan de Satanás introducir entre nosotros a personas que vayan a grandes
extremos: hombres de mentes estrechas, que son críticos e incisivos, y muy
tenaces en sostener sus propias concepciones sobre lo que la verdad
significa. Serán muy exigentes y
tratarán de poner en vigencia deberes rigurosos, exagerando muchos asuntos de
menor importancia, mientras descuidan los problemas de más peso de la ley: el
juicio y la misericordia de Dios. Por
la obra de unas pocas personas de esta clase, todo el cuerpo de observadores del
sábado será catalogado como fanático, farisaico y exagerado. Se pensará que la obra de la verdad, a causa
de estos obreros, no es digna de atención@ (White, Ev,
159).
AUd. es naturalmente combativo. No le preocupa mucho si armoniza con los
hermanos o no. Ud. quisiera entrar en controversia, le gustaría luchar por sus
ideas particulares, pero Ud. debiera poner esto a un lado, pues eso no
desarrolla las virtudes cristianas. Trabaje con todo su poder para responder a
la oración de Cristo de que sus discípulos sean uno, así como él es uno con el
Padre. Ni una sola alma se salva a menos que aprendamos diariamente de Jesús,
su humildad, su mansedumbre de corazón@ (White, MS,
1:213).
[18]ASiempre hay una clase de gente que está dispuesta a escaparse por alguna tangente,
que desea aprehender algo extraño, maravilloso y nuevo; pero Dios desea que
todos nos movamos con calma y consideración, eligiendo nuestras palabras en
armonía con la verdad sólida para este tiempo.
La verdad debiera presentarse a la mente tan libre como sea posible de
lo que es emocional, pero al mismo tiempo con la intensidad y solemnidad que
corresponden a su carácter. Debemos
tener cuidado de no estimular a los extremistas, los que están propensos a ir al
fuego o al agua. Os ruego que saquéis de vuestras enseñanzas toda expresión
extravagante, todo aquello que las mentes inestables y los inexpertos pudieran
tomar y utilizar para llevar a cabo movimientos descabellados y faltos de
madurez. Es necesario que cultivéis la
precaución en cada declaración a fin de no lanzar a nadie por una vía
equivocada, y causar confusión que requerirá mucha labor penosa para corregir,
desviando así la fuerza de los obreros hacia campos de actividad en los cuales
Dios no desea que se entre. Una
manifestación de fanatismo entre nosotros cerrará muchas puertas a los sólidos
principios de la verdad (Manuscrito sin fecha, N1 111)@ (White, Ev, 444, 445).
[19]ALas impresiones y los sentimientos no son evidencia segura de que una
persona es conducida por el Señor.
Satanás creará sentimientos e impresiones, si no se sospecha de él. Estas cosas no son una guía segura. Todos deben familiarizarse cabalmente con
las evidencias de nuestra fe, y el gran objeto de su estudio debe ser cómo
adornar la profesión de fe con frutos dignos de la gloria de Dios...@ (White, Mar, 153).
ASi la bendición que aseguran haber recibido los que se dicen santos, los
lleva a confiar en una determinada emoción y a declarar que no necesitan
escudriñar las Escrituras para conocer la voluntad revelada de Dios, esa
supuesta bendición es una impostura, pues hace que sus poseedores den
importancia a sus emociones y fantasías no santificadas, y cierren sus oídos a
la voz de Dios manifestada en su Palabra...@ (White, Mar,
232) .
[20]ALa fuente de la verdadera felicidad. Hay personas de imaginación enfermiza
para quienes la religión es un tirano, que las gobierna con vara de
hierro. Las tales lamentan
constantemente su propia depravación, y gimen por males supuestos. No existe amor en su corazón; su rostro es
siempre ceñudo. Las deja heladas la
risa inocente de la juventud o de cualquiera.
Consideran como pecado toda recreación o diversión, y creen que la mente
debe estar constantemente dominada por pensamientos austeros. Este es un extremo. Otros piensan que la
mente debe dedicarse constantemente a inventar nuevas diversiones a fin de
tener salud. Aprenden a depender de la
excitación, y se sienten intranquilos sin ella. Los tales no son verdaderos cristianos. Van a otro extremo@ (Elena de White, Mente, Carácter
y Personalidad [MCP] [Florida, Buenos Aires: ACES, 1989], 1: 49).
ALos verdaderos
principios del cristianismo abren ante todos una fuente de felicidad, la altura
y la profundidad, la anchura y la amplitud de la cual son
inconmensurables. Es Cristo en nosotros
una fuente de agua que brota para vida eterna.
Es una fuente permanente de la cual el cristiano puede beber a voluntad
sin agotar nunca esa fuente@ (Elena de White, Consejos
sobre salud (CSS) [Coral Gables, Florida: Asociación Publicadora Interamericana,
1989], 633). Véase además White, GC, 203, 204.
ALa falsa piedad y la falsa santificación siguen haciendo su obra de engaño.
Bajo diversas formas dejan ver el mismo espíritu que las caracterizara en días
de Lutero, pues apartan a las mentes de las Escrituras e inducen a los hombres
a seguir sus propios sentimientos e impresiones en vez de rendir obediencia a
la ley de Dios. Este es uno de los más eficaces inventos de Satanás para
desprestigiar la pureza y la verdadA (White, GC,
205). Véase además Elena de White, La Historia de la Redención (HR)
(Florida, Buenos Aires: ACES, 1980), 387.
[21]ASi Ud. pudiera ver el resultado de estar siempre del lado negativo, como lo
ha hecho en mayor o menor grado por años, entendería mejor las palabras del
Salvador registradas en el capítulo 18 de Mateo... Hermano mío, eche fuera todo
pensamiento malo. Humille su corazón
delante de Dios. Entonces, con los ojos
abiertos, usted ya no se pondrá del lado negativo... La fe se sobrepone al
negativismo. Tendremos éxito si avanzamos con fe, decididos a hacer la obra de
Dios con inteligencia.