EL ‘ALFA Y LA OMEGA’ DE UNA HISTORIA DE ENGAÑOS
Las posturas teológicas erradas, siempre han existido
en la historia de la iglesia cristiana, desde sus manifestaciones más tempranas
en la época de nuestro Señor Jesucristo hasta la época actual.
Esto ya se pudo apreciar en (1) el enfrentamiento que
sufrió Cristo, de parte de las diferentes facciones religiosas y dirigentes de
su época; y (2) en las exposiciones que
hicieron los apóstoles en varias de sus cartas, a causa de las ideas teológicas
erradas y que causaban daño a la iglesia y su misión.[1]
Al llegar el siglo XIX, siglo en el que surgió y se
desarrolló la Iglesia Adventista del Séptimo Día, se observa, en los distintos
registros históricos, que los pioneros de este movimiento tuvieron que hacer
frente a fanatismos y extremismos de todo tipo.[2]
Pero en este estudio en particular, se verán algunos
detalles de lo que Elena de White denominó el “alfa” de una situación de
peligros que tuvo que enfrentar la Iglesia Adventista.
¿Qué quiso decir Elena de White con “el alfa”
y “la omega” de la apostasía?
Elena de White solía usar expresiones particulares
para dar a entender una idea de comienzo de alguna actividad y también su
madurez. Una de esas expresiones es “alfa y omega”.[3]
Es esta expresión, usada en un momento especial de la
historia de la Iglesia Adventista del Séptimo Día, la que despierta inquietud
respecto a lo qué realmente quiso decir cuando la uso.
Ya en 1886, en un manuscrito titulado “Construyendo
sobre la Roca”,[4] Elena de
White hizo una advertencia sobre algunas ideas engañosas que se presentarían en
medio de la iglesia y contra las cuales habría que estar atentos. Luego de dar
esa advertencia, insta a familiarizarse con la Palabra de Dios, haciendo de
ella la regla de vida y poniendo diligentemente en práctica los principios que
ésta enseña. En este manuscrito menciona dos de esas doctrinas falsas, a
saber: (1) una doctrina que habla de
“una falsa santificación”[5]
y (2) otra doctrina “que sostiene que lo único que tenemos que hacer es creer
en Cristo”.[6] Es decir,
que Elena de White recalca la importancia de entender el concepto correcto
sobre la salvación y cómo opera para evitar ser engañados con falsas ideas.
Unos
8 años después, durante el año 1904, Elena de White se encontraba algo delicada
de salud. Este estado de salud se produjo por los problemas que había estado
enfrentando la iglesia, particularmente durante los últimos cuatro años. No
obstante, viajó para colaborar y apoyar algunas actividades en la Iglesia, que
consideraba importantes según las revelaciones que había recibido. Durante este
año escribió varias cartas y manuscritos que aconsejaban cómo evitar las
situaciones de engaño.[7]
Pero hay una declaración de Elena de White que aparece en la Carta 263 de 1904,
y que se encuentra en el primer tomo del libro Mensajes selectos, en la
que ella usa la expresión “alfa” y “omega” para denominar a las situaciones de
engaño satánico que estaba enfrentando y que enfrentaría la iglesia.
No os engañéis, muchos se apartarán de la fe
prestando atención a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios. Tenemos
ahora delante de nosotros el alfa de ese peligro. La omega será de una
naturaleza asombrosísima.[8]
En realidad las experiencias vividas por la Iglesia
Adventista en sus años formativos y, con un clímax especial durante las décadas
de 1890 a 1910, hicieron que Elena de White produjera mucho material sobre la
forma de enfrentar el fanatismo, ideas extremas y varias teorías o enseñanzas
erróneas que no estaban contenidas en la Palabra de Dios.[9]
En 1904, en un artículo para el Southern Watchman [El
centinela del sur] que salió publicado el 5 de abril de ese año, escribió que
el pueblo adventista necesitaba comprender cuáles eran las razones de su fe, sus
pilares o hitos antiguos, y conocer su experiencia en el pasado. En ese
artículo menciona que se debe censurar la obra de “engaño” [10]
y en algunos de sus escritos aconseja cómo se debe hacer esta obra.[11]
Es, en las décadas mencionadas, que se genera especialmente
un conjunto de situaciones que Elena de White denominó la experiencia del
engaño alfa, diciendo que luego seguiría la omega con las mismas
características.[12] Ella
menciona en qué consistió esa experiencia y enfatizó que,
Toda forma de
mal espera una oportunidad para atacarnos. Serán empleadas asiduamente
lisonjas, sobornos, incitaciones, promesas de una maravillosa exaltación.[13]
Y exhortó a los siervos de Dios a obrar decididamente
para contrarrestar el esfuerzo satánico.[14]
Conceptos
existentes en “el alfa”
El Dr. John H. Kellogg
escribió un libro de unas 568 pp., editado en 1903, en el cual se divulgaban
filosofías panteístas. Los conceptos erróneos del engaño alfa, que Elena de
White menciona y que aparecen particularmente en este libro de Kellogg, son de
tal naturaleza que las aflicciones que experimentó Elena de White por este
asunto casi le costaron la vida.[15]
Pero no sólo se trataba de ideas extrañas sino de
metodologías de trabajo. Esto se puede advertir en las siguientes
declaraciones:
Durante la reunión de la Asociación General de 1901,
el Señor me advirtió contra ciertos modos de pensar que sostenían entonces los
hermanos Prescott y Waggoner. Estos modos de pensar han sido como levadura en
la masa. Muchas mentes las han recibido. Las ideas de algunos respecto a una
gran experiencia que consideran como santificación ha sido el alfa de una
cadena de engaño.[16]
Fui guiada a expresar palabras con la intención de contrarrestar su influencia.[17]
Si alguna vez hubo un tiempo cuando nuestros hermanos
debieran unirse, es ahora. Están encargados de realizar una gran obra en
Washington. Estoy muy ansiosa de que la obra en ese lugar sea llevada adelante
exactamente como el Señor lo desea. Pero Satanás está presentando algunas
teorías falsas que no deben recibirse. Los pastores Waggoner y Prescott están
fuera del camino.[18]
Se me prohibió hablar con el Dr. Kellogg sobre este
asunto, porque no es un tema sobre el cual se deba hablar. Y fui instruida que
ciertas opiniones en Living Temple eran el alfa de una larga lista de
teorías engañosas. Estas opiniones han tenido un efecto sobre todo nuestro
pueblo en todas partes. Algunos piensan que es extraño que escriba, “No envién
sus hijos a Battle Creek”.[19]
Por
su declaración de la última cita se puede apreciar que el tono de las
advertencias indicaban una situación grave y delicada.
Ya se mencionó que no sólo contenía ideas erradas
sino metodologías de trabajo en la exposición de las ideas. Los conceptos
erróneos del engaño alfa, que Elena de White menciona, se pueden resumir en
dos.
1. Conceptos erróneos en cuanto a la personalidad y la
presencia de Dios. En 1904, Elena de
White escribió:
Finalmente, mi hijo me dijo: "Mamá, debes leer
por lo menos algunas partes del libro para que puedas ver si está en armonía
con la luz que Dios te ha dado". Se sentó a mi lado, y juntos leímos el
prefacio y la mayor parte del primer capítulo y también párrafos de otros
capítulos. A medida que leíamos, reconocí las mismas opiniones contra las
cuales se me había ordenado que hablara en forma de advertencia durante los
primeros días de mis trabajos públicos. Cuando salí del estado de Maine, fue
para ir por Vermont y Massachusetts para dar un testimonio contra esas
opiniones. Living Temple contiene el alfa de esas teorías. Sabía que la omega
seguiría poco después, y temblé por nuestro pueblo. Sabía que debía advertir a
nuestros hermanos y hermanas que no debían entrar en controversias en cuanto a la
presencia y personalidad de Dios. Las declaraciones presentadas en Living
Temple acerca de este punto son incorrectas. Los textos empleados para
apoyar la doctrina presentada son pasajes mal aplicados.[20]
He sido instruida por el mensajero celestial de que
parte del razonamiento del libro Living Temple [Templo viviente] es malsano y
que ese razonamiento descarriaría la mente de aquellos que no están plenamente
establecidos sobre los principios
fundamentales de la verdad presente. Introduce aquello que no es nada sino
especulación en cuanto a la personalidad de Dios y dónde está su presencia.
Nadie en esta tierra tiene derecho a especular sobre esta cuestión. Mientras
más se discutan las teorías fantásticas, los hombres sabrán menos de Dios y de
la verdad que santifica el alma.
Muchos vienen a mí pidiéndome que les explique los
puntos de vista presentados en Living Temple. Contesto: "Son
inexplicables". Las opiniones expresadas no dan un verdadero
conocimiento de Dios. En todo el libro hay pasajes de las Escrituras. Se
presentan esos textos de tal forma que el error parece verdad. Teorías erróneas
se presentan de una manera tan agradable, que a menos que se tenga cuidado,
muchos serán descarriados.
No necesitamos del misticismo que hay en este libro.
Los que fomentan esos engaños pronto se encontrarán en una posición donde el
enemigo puede entenderse con ellos y apartarlos de Dios. Me ha sido mostrado
que el autor de este libro está en un sendero falso. Ha perdido de vista las
verdades características para este tiempo. No sabe hacia dónde tienden sus
pasos. El sendero de la verdad se halla al lado y cerca del sendero del error,
y ambas sendas pueden parecer ser una para las mentes que no son guiadas por el
Espíritu Santo y que, por lo tanto, no están prontas para discernir la
diferencia entre la verdad y el error”.[21]
Angustiada porque se decía que este libro proclamaba
las mismas opiniones que ella sostenía, dijo: “Living Temple contiene el alfa
de esas teorías. Sabía que la omega seguiría poco después, y temblé por nuestro
pueblo. Sabía que debía advertir a nuestros hermanos y hermanas que no debían
entrar en controversias en cuanto a la presencia y personalidad de Dios”.
[22]
Se me ha instruido que hable con claridad.
"Hazle frente", es el mensaje que se me ha dado. "Hazle frente
firmemente y sin demora". Pero no hemos de hacerle frente sacando a
nuestros obreros del campo para que investiguen doctrinas y puntos de
diferencia. No hay tal investigación que debamos hacer. En el libro Living
Temple se presenta el alfa de herejías mortíferas. La omega seguirá y será
recibida por los que no estén dispuestos a prestar atención a la amonestación
que Dios ha dado.[23]
2.
Suposición de que se ha de realizar una gran reforma entre los ASD.
“El enemigo de las almas ha procurado introducir la
suposición de que había de realizarse una gran reforma entre los adventistas
del séptimo día, y que esa reforma consistiría en renunciar a las doctrinas que
están en pie como las columnas de nuestra fe y que había de comenzar un proceso
de reorganización.[24]
Elena
de White no está diciendo que no se necesita una reforma sino que aclara el
tipo de reforma que algunos pretendían realizar. Ella misma había indicado dos
años antes, en 1902, en qué consiste la reforma,
Deben producirse un reavivamiento y una reforma bajo
el ministerio del Espíritu Santo. El reavivamiento
y la reforma son dos cosas diferentes.
El reavivamiento significa una renovación de la vida espiritual, un
avivamiento de las facultades de la mente y el corazón, una resurrección de la
muerte espiritual. La reforma significa
una reorganización, un cambio en ideas y teorías, en hábitos y prácticas. La reforma no producirá el buen fruto de
justicia a menos que esté conectada con el reavivamiento del Espíritu. El reavivamiento y la reforma han de hacer
su obra designada, y al hacerlo, deben fusionarse.[25]
Durante los últimos años de su vida, al preparar su
último libro escribió:
Los cristianos deben prepararse para lo que pronto ha
de estallar sobre el mundo como sorpresa abrumadora, y deben hacerlo estudiando
diligentemente la Palabra de Dios y esforzándose por conformar su vida con sus
preceptos. Los tremendos y eternos
resultados que están en juego exigen de nosotros algo más que una religión
imaginaria, de palabras y formas, que mantenga a la verdad en el atrio
exterior, Dios pide un reavivamiento y una reforma. Las palabras de la Biblia, y de la Biblia sola, deben oírse desde
el púlpito.[26]
Lewis Walton[27]
menciona algunas características del engaño alfa. Estas características dan
razón de porqué Elena de White lo denominó engaño, a saber, porque su
metodología, es decir, la forma de promover las ideas y su contenido, no tenía
el sello divino.
1. El engaño. Una de las
características más sobresalientes de la apostasía alfa fue el engaño. Se
presentaban ideas que no eran verdad, a veces se presentaban errores mezclados
con la verdad en una forma muy sutil, y eso hacía que la verdad fuera
interpretada de una forma falsa. Elena de White advirtió que algunas personas
no serían honestas en relación con su creencia en el espíritu de profecía y en
las doctrinas básicas de la iglesia. En visión vio grupos de personas en Battle
Creek reunidos en sesiones de consulta y planeando específicamente ocultar su
antagonismo hacia los escritos de ella y contra ciertas creencias fundamentales.
Al ocultar de ese modo sus verdaderos sentimientos, creían que podrían apelar
con mayor eficacia a los adventistas que eran básicamente leales a la iglesias
y quienes jamás los escucharían si es que revelaban desde el comienzo sus malas
intenciones.[28]
2. Ataque
disimulado contra la estructura de la iglesia: Una de las acusaciones
más asombrosas efectuadas por Elena de White era que había “espías” que hacían
su obra, procurando subvertir aun la estructura básica de la iglesia.[29]
Se habían trazado planes para obtener control de las instituciones más
importantes de la iglesia adventista en esa época.
3. Esfuerzos especiales por
atraer a la juventud: John Harvey Kellogg escribió un libro en el que presentaba
ideas que podrían “barrer con toda la economía cristiana”. Insistió en
publicarlo aún después que Elena G. de White había advertido contra las
sutilezas del panteísmo, después que la Asociación General había votado no
llevar a cabo la publicación y después que la Review and Herald -que iba a publicar
el libro- se quemó completamente, Kellogg efectuó todos los esfuerzos posibles
para alcanzar a los jóvenes y señoritas.
4. Una atmósfera de ataque personal: En la apostasía alfa se advierte repetidamente una coerción autoritaria de parte de los que defienden las nuevas enseñanzas. La oposición a sus ideas despierta una reacción muy personal, que induce a responder con ataques personales. La oposición a la apostasía alfa era la señal de ataque contra cualquier persona, incluyendo los dirigentes de los niveles más elevados de la iglesia, que se oponían a las nuevas enseñanzas.
5. Ataques contra las normas de la iglesia: Los principios de la Iglesia Adventista han sido siempre elevados, lo que constituye un mensaje práctico para el mundo, indicando que la humanidad pronto tendrá que comparecer ante la presencia de un Dios justo. Frecuentemente esas normas han sido atacadas por gente que pretende que los adventistas son legalistas y que procuran ganar la entrada al cielo mediante las obras. Cuando esa acusación procede de fuera de la iglesia, la mayor parte del pueblo de Dios es capaz de reconocerla sin dificultad. ¿Pero cuál sería el efecto si ese ataque procediera de dentro de la iglesia?[30]
Elena de White indica claramente cuales serían los
resultados de este engaño “alfa”.
1. Destruyen todo el sistema cristiano.
2. Anulan la verdad de origen divino.
3. Despojan al pueblo de Dios de su experiencia
pasada.
4. Le da al pueblo un falsa ciencia.[31]
5.
Los principios de verdad recibidos de Dios serían descartados y considerados
como error.
6. Se establecería una nueva organización.
7. Se escribirían libros con una nueva orientación.
8. Se introduciría un sistema de filosofía
intelectual.
9. Los fundadores irían a las ciudades y harían una
obra maravillosa.
10. Se tendría poco en cuenta al sábado y a Dios.
11. No se permitiría que nada se interpusiese en el
camino del nuevo movimiento.
12. Enseñarían que la virtud es mejor que el vicio,
pero dependerían del poder humano y no divino.
13. Su estructura no permanecería pues se edifica
sobre la arena.[32]
En
una visión que Elena de White recibió de parte de Dios, Él le muestra un barco
que debe enfrentar un iceberg y al que se le indica que debe hacerle
frente. Elena de White explica la
ilustración para dar a entender que ese barco es la iglesia y que ésta debe
hacer frente a los movimientos alfa que intenten destruirla, y concluye:
¿Qué influencia es la que induciría a los hombres en
esta etapa de nuestra historia para proceder en una forma solapada y poderosa
para derribar el fundamento de nuestra fe: el fundamento que fue colocado en el
principio de nuestra obra mediante estudio de la Palabra acompañado de oración
y mediante revelación? Sobre este fundamento hemos estado construyendo durante los
últimos cincuenta años. ¿Os sorprende que cuando veo el comienzo de una obra
que desplazaría algunas de las columnas de nuestra fe, tenga yo algo que decir?
Debo obedecer la orden "¡Hazle frente!". . .
Debo dar los mensajes de amonestación que Dios me da
y luego dejar con el Señor los resultados. Debo presentar ahora el asunto con
todo lo que implica, pues el pueblo de Dios no debe ser despojado.
Somos el pueblo que guarda los mandamientos de Dios.
Durante los últimos cincuenta años toda suerte de herejías han sido presentadas
para dominarnos, para nublar nuestras mentes acerca de la enseñanza de la
Palabra: especialmente acerca de la ministración de Cristo en el santuario
celestial y el mensaje del cielo para estos últimos días, como es dado por los ángeles
del capítulo 14 del Apocalipsis. Mensajes de toda especie han sido presentados
a los adventistas del séptimo día para ocupar el lugar de la verdad que, punto
por punto, ha sido descubierta mediante estudio con oración, y testificada
mediante el poder del Señor que obra milagros. Pero los hitos que nos han hecho
lo que somos, han de ser preservados y serán preservados, como Dios lo ha
manifestado mediante su Palabra y el testimonio de su Espíritu. El nos insta a
aferrarnos firmemente, con el vigor de la fe, a los principios fundamentales
que están basados sobre una autoridad incuestionable”.[33]
Satanás ha tomado todas las
medidas posibles para evitar que se produzca algo entre nosotros, como pueblo,
que nos reprenda, nos reproche y nos exhorte a dejar a un lado nuestros
errores. Pero hay un pueblo que llevará el arca de Dios. Algunos que no querrán
seguir llevando el arca saldrán de entre nosotros. Pero éstos no podrán
levantar vallas para obstruir la verdad; ésta irá hacia adelante y hacia arriba
hasta el fin.[34]
Y en esto yace la esperanza
de la iglesia de Dios, aun durante los poderosos desafíos de la apostasía
omega.... “Los que están en armonía con Dios y mediante la fe en él reciben
poder para resistir y se levantan para defender lo recto, siempre tendrán
conflictos severos y frecuentemente se encontrarán casi solos. Pero ganarán
admirables victorias mientras dependen únicamente de Dios. Su gracia será su
fortaleza. Su sensibilidad moral será aguda y clara, y su poder moral podrá
resistir las influencias perjudiciales. Su integridad, como la de Moisés, será
del carácter más puro”.[35]
Levantarse en defensa de la verdad y la justicia cuando la mayoría nos abandona, pelear las batallas del Señor cuando hay pocos campeones, en esto consistirá nuestra prueba.[36]
Es evidente por lo visto hasta aquí que el engaño
alfa era algo que indicaba el brote, el comienzo de un trabajo de engaño
satánico que alcanzaría su madurez plena al final del tiempo: “el engaño
omega”. Es decir que puede que tenga los mismos contenidos y la misma
metodología de trabajo, pero en forma más amplia y madura. No de balde aconsejó
que sólo quienes conozcan la Palabra de Dios y pongan su vida en armonía con
sus preceptos podrán estar a salvo al final del tiempo.
Bibliografía
La
siguiente aclaración figura en el libro MS, 1:226. Incluye bibliografía
de consulta para ampliar este tema.[37]
[Durante el verano de 1904, en un punto crítico de la
crisis provocada por la difusión de las teorías panteístas del Dr. J. H.
Kellogg, y en un tiempo cuando él apoyaba procedimientos ilegítimos acerca de
la forma de manejar nuestra obra médica, Elena G. de White hizo resonar varias
amonestaciones que fueron reunidas y "publicadas por cuenta de la autora"
en un folleto de 60 páginas, Special Testimonies, Serie B, No. 2, titulado:
"Testimonios para la iglesia que contienen cartas a médicos y ministros,
que dan mensajes de amonestación y palabras de consejo y admonición acerca de
nuestra situación actual". En dos de esas comunicaciones, ella se refiere
a "El Alfa y la Omega". He aquí las dos declaraciones completas,
tales como fueron tomadas del folleto. Más consejos, en los que se hace
referencia al panteísmo, se pueden encontrar en Joyas de los testimonios, tomo
3, págs. 259- 279 y en El ministerio de curación, págs. 334- 345. Para los
antecedentes de lo que sucedió con el panteísmo, véase El permanente don de
profecía, de Arturo G. Daniells, págs. 387- 402 (edición de 1962), y The
Fruitage of Spiritual Gifts (El fruto de los dones espirituales), de L. H.
Christian, págs. 277- 296. -Los compiladores.]
Para
hacer frente a estos engaños Elena de White recomienda la lectura de sus libros
Testimonies for the Church, tomos 7 y 8 (publicados entre 1902 y 1904)
donde habla sobre los siguientes temas:[38]
Por Lic. Silvia Scholtus de Roscher
Centro de Investigación White
Universidad Adventista del Plata
Entre Ríos, Argentina
Septiembre de 2003
cwhite@uapar.edu
[1]Elena de
White, Los Hechos de los Apóstoles (HAp) (Florida, Buenos Aires:
Asociación Casa Editora Sudamericana [en adelante ACES], 1977), 281.
[2] Elena de
White, Notas Biográficas (NB)
(Mountain View, California: Publicaciones Interamericanas, 1981), 198.
La siguiente cita ilustra el punto:
“Después de 1844 tuvimos que hacer frente a toda especie de
fanatismos... Lo experimentado en lo pasado se repetirá. En lo porvenir las supersticiones satánicas
cobrarán formas nuevas. El error será
presentado de un modo agradable y halagüeño.
Falsas teorías, revestidas de luz, serán presentadas al pueblo de
Dios. Así procurará Satanás engañar a
los mismos escogidos, si fuere posible.
Se ejercerán influencias extremadamente seductoras e hipnotizarán las
mentes” (Elena de White, (Maranata: el Señor viene! (Mar) [Florida,
Buenos Aires: ACES, 1976], 57). Véase
además Elena de White, Joyas de los Testimonios (JT) (Florida, Buenos
Aires: ACES, 1975), 3:272.
[3] “Estamos
ahora en medio de los peligros de los últimos días, y algo más es esencial que
ustedes tengan además de lo que ya tienen ahora. Es difícil para ustedes
desaprender cosas que han aprendido, y aprender aquellas cosas que debieran
haber sido el mismo alfa de su educación. La omega nunca la alcanzarán en este
mundo” (Carta a los hermanos Griggs y Howe, 23 de agosto de 1898, aparece en
Elena G. de White, Manuscript Releases (MR) [Silver Spring, Maryland:
E.G.White Estate], 4:157).
“A veces
es difícil saber cómo expresar mi gratitud a Dios porque ya ha comenzado la
obra en este lugar. Debemos recordar que lo que ahora vemos es simplemente el
alfa; deseamos ver la omega. Al haberse iniciado, no cesemos en nuestros
esfuerzos hasta completar la obra. Cristo declara, ‘Yo soy el Alfa y la Omega,
el Principio y el Fin’. El ha estado con nosotros desde el comienzo: y
completará toda la obra que hagamos, si por fe continuamos caminando en el
camino por el que nos conduce” (Elena de White, Review and Herald, 26 de
mayo de 1904, párrafo 31).
[4] Elena de White, Manuscrito 27, 1886.
[5]
“Encontraremos doctrinas falsas de toda clase, y seremos descarriados a menos
que estemos familiarizados con lo que Cristo ha dicho y estemos siguiendo sus
instrucciones. Una de las más
peligrosas de estas doctrinas es la qué aboga por una falsa santificación. Algunos pretenden ser santos y sin embargo
están quebrantando los mandamientos de Dios.
Su pretensión de que están sin pecado es falsa y no debe aceptarse”
(Elena G. de White, El evangelismo [Ev] [Florida, Buenos Aires: ACES,
1978], 432).
[6] Otra
doctrina que se presentará es la que sostiene que lo único que tenemos que
hacer es creer en Cristo: creer en que él ha perdonado nuestros pecados y que
después de que hemos sido perdonados ya es imposible que pequemos. Esto constituye una trampa de Satanás. Es cierto que debemos creer en Cristo. El es nuestra esperanza de salvación. Pero también es cierto que cada día debemos llevar a cabo nuestra salvación
individual con fe, sin jactancia pero con temor y temblor. Debemos utilizar en su servicio todo el
poder de que disponga nuestro ser, y después de haber hecho lo mejor posible,
debemos considerarnos como siervos inútiles.
El poder divino se unirá con nuestros esfuerzos, y al aferrarnos a Dios
con la mano de la fe Cristo nos impartirá su sabiduría y justicia. Así es como mediante su gracia seremos
capacitados para edificar sobre un fundamento seguro (White, Ev,
432-433).
[7] Son de particular interés las que escribió en junio
y julio de 1904. Estaba viajando y ocupándose de la fundación del Colegio de
Madison y de otro sanatorio. El Señor le había mostrado hacía tiempo que no se
debía concentrar toda la obra en Battle Creek, especialmente después de los
problemas suscitados con la Review and Herald y la obra médica y educativa en
ese lugar. (Ver Manuscrito 64, del 23 de junio de 1904 publicado en Special
Testimonies (ST), Serie B [Battle Creek, Michigan: Review and Herald, 1903;
reimpresión en Payson, Arizona: Leaves of Autumn Books, 1977], 6:41-45; y las
Cartas 259 y 263 de ese año)
[8] Elena de White, Carta 263 de 1904 [To Our Leading
Physicians, July 24, 1904]; Mensajes selectos (MS) (Mountain View,
California: Publicaciones Interamericanas, 1969), 1:231.
[9] Ver un resumen de algunas de estas ideas en Silvia
Scholtus, “Las posiciones teológicas extremas y su incidencia en la misión de
la IASD”, en Gerald Klingbeil, Martín Klingbeil y Miguel Ángel Núñez, eds., Pensar
la Iglesia hoy: Hacia una eclesiología adventista (Libertador San Martín, Entre Ríos: Universidad Adventista del
Plata, 2002), 303-318.
[10] “Nuestro
pueblo necesita comprender cuáles son las razones de nuestra fe y nuestra
experiencia pasada. ¡Cuán triste es que tantos de sus miembros coloquen una
confianza ilimitada en hombres que presentan teorías que tienden a desarraigar
nuestras experiencias del pasado y a eliminar los hitos antiguos! Aquellos que
con tanta facilidad pueden ser conducidos por un espíritu falso demuestran que
durante algún tiempo han estado siguiendo al capitán equivocado, y lo han hecho
por tanto tiempo, que ya no disciernen que se están alejando de la fe o que ya
no están edificando sobre un fundamento firme. Necesitamos instar a todos que
se coloquen sus lentes espirituales, a que unjan sus ojos para que vean
claramente y disciernan los verdaderos pilares de la fe. Entonces sabrán que
‘el fundamento de Dios está firme, teniendo este sello: Conoce el Señor a los
que son suyos’ (2 Tim. 2:19). Necesitamos hacer revivir las antiguas evidencias
de la fe que una vez fue dada a los santos.
“Hombres
que piensan tener la verdad presentarán toda clase de doctrinas concebibles,
fantásticas y engañosas. Algunos están enseñando ahora que en la tierra nueva
habrá nacimientos. ¿Es esto verdad presente? ¿Quién ha inspirado a estos
hombres para que presenten semejante teoría? ¿Dio Dios tales conceptos a alguno
de ellos? No; las cosas que han sido reveladas son para nosotros y nuestros
hijos, pero el silencio es elocuencia en lo que atañe a temas no revelados y
que no tienen nada que ver con nuestra salvación. No habría que mencionar
siquiera esas extrañas ideas, y mucho menos enseñarlas como verdades
esenciales.
“Hemos llegado a un tiempo cuando hay que llamar a las cosas por su
verdadero nombre. Tal como lo hicimos en los primeros días, debemos levantarnos
ahora, dirigidos por el Espíritu de Dios, para censurar la obra de engaño.
Algunos de los sentimientos [ESTA PALABRA SIGNIFICA: “CRITERIOS, MODOS DE
PENSAR, OPINIONES] que ahora se expresan constituyen el comienzo de las ideas
más fanáticas que podrían presentarse. Algunos que ocupan cargos importantes en
la obra de Dios están impartiendo enseñanzas similares a las que tuvimos que
combatir después de 1844” (White, The Southern Watchman [El centinela
del sur], 5 de abril de 1904; MS, 2:28-29).
[11] “Se me advirtió que les dijera a nuestros ministros
que no entren en discusión sobre estas teorías [LAS DE KELLOGG Y SUS
SEGUIDORES], sino que las dejara solas. Cuando uno se traba en discusión sobre
estas teorías, sus defensores tomarán las palabras expresadas para oponerse a
ellas y las harán aparecer en una forma totalmente opuesta a la que quiso dar a
entender quien las expresó.” (White, “A warning again deceptive teaching”, en ST,
Series B, 6:42).
[12] White, MS, 1:237.
[13] White, MS, 1:227.
[14] “¿Qué
están haciendo los siervos de Dios para levantar la barrera de un "Así
dice Jehová" contra este mal? Los instrumentos del enemigo trabajan
incesantemente para prevalecer contra la verdad. ¿Dónde están los fieles
guardianes de la grey del Señor? ¿Dónde están sus centinelas? ¿Están encima de
la alta torre, dando la señal de peligro, o permiten que pase el peligro sin
ser advertido? ¿Dónde están los que hacen obra médico - misionera? ¿Son
colaboradores con Cristo, que llevan su yugo, o llevan un yugo de origen humano?
“Satanás y
sus ángeles están haciendo todo esfuerzo posible para dominar las mentes a fin
de que los hombres sean descarriados por la falsedad y por fábulas agradables”
(White, MS, 1:227).
[15] White, MS, 1:232.
[16] Los editores agregan: “En este mensaje, presentado
en la reunión de la Asociación General de 1901, el pastor E. J. Waggoner
defendía varios conceptos que no estaban enteramente en armonía con las
enseñanzas adventistas. Éstas eran: (1)
que cada cristiano podía “tener el testimonio de Jesús” o el espíritu de
profecía, (2) que la santificación sanidad corporal, al igual que una vida
santa, y (3) que la vida de Dios nos llega mediante el aire y otros medios
naturales.” Invitan a leer las declaraciones que Elena de White hace en tres de
sus sermones en el Boletín de la Asociación General de 1901.
[17] White, MR,
10:87.
[18] Elena de White, Carta 269 del 14 de diciembre de 1903, pp. 1, 2 (MR, 10:356).
[19] Elena de White, Sermons and Talks (Silver
Spring, Maryland: E.G. White Estate, 1990), 1:343; véase además MS,
1:235-243, por un contexto similar aunque no idéntico de este sermón.
[20] White, MS, 1:237.
[21] Ibíd.,
1:235-236.
[22] Ibíd., 1:237.
[23] Ibíd.,
1:233.
[24] White, MS, 1:238, 239.
[25] White, Review
and Herald, Febrero 25, 1902 (Eventos de los últimos días [EUD]
[Buenos Aires: Asociación Casa Editora Sudamericana, 1992], 194).
[26] White, Profetas y reyes (PR) (Mountain View, California: Publicaciones
Interamericanas, 1957), 461.
[27] Lewis Walton, Omega (Mountain View, California: Publicaciones Interamericanas, 1982), pp. 77-85.
[28] Ver White, MS, 1:267; Testimonios para los
ministros (TM) (Buenos Aires:
Asociación Casa Editora, 1977), 42. Estas citas fueron escritas en 1893 y 1905.
[29] White, ST, serie B, Nº 6, p. 41 (escrito en junio de 1904)
[30] Ver White TM, 474 (advertencias dadas ya en
1884 en Spirit of Prophecy, 337-340 titulado “Las trampas de Satanás).
[31] “Pocos
pueden discernir el resultado de fomentar las falsedades defendidas por algunos
en este tiempo. Pero el Señor ha levantado la cortina y me ha mostrado el
resultado que se produciría. Las teorías espiritualistas acerca de la
personalidad de Dios, seguidas hasta sus conclusiones lógicas, destruyen todo
el sistema cristiano. Anulan la luz que Cristo, al descender del cielo, dio a
Juan para que éste diera a las gentes. Enseñan que las escenas que están
precisamente delante de nosotros no son de suficiente importancia para que se
les preste atención. Anulan la verdad de origen divino y despojan al pueblo de
Dios de su experiencia pasada, dándole en cambio una falsa ciencia” (White, MS,
1:238).
[32] “Si se
efectuara esta reforma, ¿qué resultaría? Los principios de verdad que Dios en
su sabiduría ha dado a la iglesia remanente serían descartados. Sería cambiada
nuestra religión. Los principios fundamentales que han sostenido la obra
durante los últimos cincuenta años serían considerados como error. Se
establecería una nueva organización. Se escribirían libros de una nueva
orientación. Se introduciría un sistema de filosofía intelectual. Los
fundadores de ese sistema irían a las ciudades y harían una obra maravillosa.
Por supuesto, se tendría poco en cuenta el sábado y también al Dios que lo
creó. No se permitiría que nada se interpusiera en el camino del nuevo
movimiento. Los dirigentes enseñarían que la virtud es mejor que el vicio, pero
habiendo puesto de lado a Dios, resolverían depender del poder humano, que no
tiene valor sin Dios. Su fundamento estaría edificado sobre la arena, y la
tormenta y la tempestad barrerían la estructura. ¿Quién tiene autoridad para comenzar
un movimiento tal? Tenemos nuestras Biblias. Tenemos nuestra experiencia,
testificada por la operación milagrosa del Espíritu Santo. Tenemos una verdad
que no admite transigencias. ¿No repudiaremos todo lo que no esté en armonía
con esa verdad?” (White, MS, 1:239).
[33] White, MS, 1:242, 243.
[34] White, TM, 411.
[35] White,Testimonies
for the Church (T) (Mountain View, California: Pacific Press Publishing
Association: 1948), 3:302-303.
[36] White, T, 5:136.
[37] Véase
además: MS, tomo 1, caps. 24 y 25; MR,
11:211-215, 247-253; Arturo White, Ellen G. White: The Early Elmshaven Years,
volumen 5, pp. 198-339; Lewis Walton, Omega (Mountain
View, California: Publicaciones Interamericanas, 1982).
[38]Algunos de los títulos de las secciones de estos
libros se encuentran traducidos en JT, 3:81-279.