DOCUMENTO OFICIAL
UNA FILOSOFÍA ADVENTISTA DEL SÉPTIMO DÍA ACERCA DE LA MÚSICA
Dios ha entretejido la música en la trama misma de su creación. Leemos
que cuando hizo todas las cosas, “alababan todas las estrellas del alba, y se
regocijaban todos los hijos de Dios” (Job 38:7). El libro del Apocalipsis
describe el cielo como un lugar de alabanza incesante, que resuena con cánticos
de adoración a Dios y al Cordero por parte de todos (Apoc. 4:9‑11; 5:9‑13;
7:10‑12; 12:10‑12; 14:1‑3; 15:2‑4; 19:1‑8).
Debido a que Dios hizo al ser humano a su imagen, compartimos el amor
y el aprecio por la música con todos los seres creados. De hecho, la música
puede tocarnos y conmovernos con un poder que va más allá de las palabras o
cualquier otro tipo de comunicación.1 La mejor música, la más pura,
eleva nuestro ser hasta la misma presencia de Dios, donde los ángeles y los
seres no caídos lo adoran con cánticos.
Pero el pecado ha lanzado una plaga sobre la creación. La imagen
divina ha sido desfigurada y casi borrada; en todos los aspectos, este mundo y
los dones de Dios nos llegan con una mezcla de bien y de mal. La música no es
moral ni espiritualmente neutra. Puede elevarnos hasta la experiencia humana
más sublime o puede ser usada por el príncipe del mal para rebajarnos y degradarnos,
para despertar sensualidad, pasiones, desesperación, ira y odio.
La mensajera del Señor, Elena de White, continuamente nos anima a
elevar nuestra perspectiva en cuanto a la música. Ella nos dice: “Cuando no se
abusa de la música, ésta es una gran bendición; pero mal empleada, es una
terrible maldición” (El hogar cristiano, p. 371).2 “Debidamente
empleada es un precioso don de Dios, destinado a elevar los pensamientos hacia
temas más nobles, y a inspirar y levantar el alma” (La educación, p. 167).
En cuanto al poder del canto, ella escribe: “Es uno de los medios más
eficaces para grabar en el corazón la verdad espiritual. (Cuán a menudo la
memoria recuerda alguna palabra de Dios al alma oprimida y a punto de
desesperar (mediante el tema olvidado de algún canto de la infancia), y
entonces las tentaciones pierden su poder, la vida adquiere nuevo significado y
nuevo propósito, y se imparte valor y alegría a otras almas! [...] Como parte
del servicio religioso, el canto no es menos importante que la oración. En
realidad, más de un canto es una oración. [...] Al conducirnos nuestro Redentor
al umbral de lo infinito, inundado con la gloria de Dios, podremos comprender
los temas de alabanza y acción de gracias del coro celestial que rodea el
trono, y al despertarse el eco del canto de los ángeles en nuestros hogares
terrenales, los corazones serán acercados más a los cantores celestiales. La
comunión con el cielo empieza en la tierra. Aquí aprendemos la clave de su
alabanza” (La educación, p. 169).
Como adventistas del séptimo día, creemos y predicamos que Jesús
pronto vendrá otra vez. En nuestra proclamación mundial de los mensajes de los
tres ángeles de Apocalipsis 14:6 al 12, llamamos a todos los pueblos a aceptar
el evangelio eterno, alabar a Dios el Creador y prepararse para encontrarse con
nuestro Señor en su pronto regreso. Desafiamos a todos a elegir lo bueno y no
lo malo, para que “renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos
en este siglo sobria, justa y piadosamente, aguardando la esperanza
bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador
Jesucristo” (Tito 2:12, 13).
Creemos que el evangelio afecta todos los aspectos de la vida. Por
eso, sostenemos que, dado el vasto potencial de la música para el bien o para
el mal, no podemos ser indiferentes ante ella. Aunque percibimos que los gustos
en música varían en gran manera de un individuo a otro, creemos que la Biblia y
los escritos de Elena de White sugieren principios que pueden moldear nuestras
elecciones.
“Música sacra” (también llamada música religiosa) es una expresión que
se usa en este documento para designar a la música que se centraliza en Dios, y
en temas bíblicos y cristianos. En la mayoría de los casos, es música compuesta
para ser utilizada en los cultos, en las reuniones de evangelización o en la
devoción personal, y puede ser música vocal e instrumental. Sin embargo, no
toda música considerada sacra/religiosa puede ser aceptable para un adventista
del séptimo día. La música sacra no debe evocar asociaciones seculares o
invitar a la conformidad con normas mundanas de pensamiento o comportamiento.
“Música secular” es la música compuesta para ambientes ajenos al
servicio de culto o de devoción personal. Apela a los asuntos comunes de la
vida y a las emociones básicas del ser humano. Proviene de nuestro ser interior
y expresa la reacción del espíritu humano ante la vida, el amor y el mundo en
el que el Señor nos ha colocado. Puede elevar o degradar moralmente al ser
humano. Aunque no está destinada a alabar a Dios, puede tener un lugar legítimo
en la vida del cristiano. En su elección debe seguirse los principios
presentados en este documento.
Principios
para guiar al cristiano:
La música con la que se deleita el cristiano debe ser dirigida por los
siguientes principios:
1. Toda la música que el cristiano escuche, interprete o componga, ya
sea sacra o secular, glorificará a Dios: “Si, pues, coméis o bebéis, o hacéis
otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios” (1 Cor. 10:31). Éste es el
principio bíblico fundamental. Cualquier cosa que no pueda satisfacer esta
norma elevada debilitará nuestra experiencia con el Señor.
2. Toda la música que el cristiano escuche, interprete o componga, ya
sea sacra o secular, debe ser lo más noble y lo mejor: “Por lo demás, hermanos,
todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo
amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de
alabanza, en esto pensad” (Fil. 4:8). Como seguidores de Jesucristo que
esperamos y anhelamos unirnos a los coros celestiales, consideramos la vida en
esta tierra como una preparación para, y un anticipo de, la vida por venir.
De estos dos fundamentos (glorificar a Dios en todas las cosas, y
elegir lo más noble y lo mejor) dependen los demás principios que se presentan
a continuación para la selección musical:
3. La música debe caracterizarse por ser de calidad, equilibrada,
apropiada y auténtica. Fomentará nuestra sensibilidad espiritual, psicológica y
social, y nuestro crecimiento intelectual.
4. Apelará tanto al intelecto como a las emociones y tendrá un efecto
positivo sobre el cuerpo.
5. La música revelará creatividad y estará compuesta con melodías de
calidad. Cuando utiliza armonía, ésta debe ser usada de una forma interesante y
artística, con ritmos que la complementen.
6. La música vocal empleará letras que estimulen positivamente
nuestras habilidades intelectuales así como nuestras emociones y nuestra fuerza
de voluntad. Las buenas letras son creativas, ricas en contenido y de buena
composición. Se concentran en lo positivo y reflejan valores morales; educan y
elevan; y se corresponden con una teología bíblica sólida.
7. Los elementos musicales y literarios deben obrar armoniosamente
unidos para influir sobre el pensamiento y la conducta, en concordancia con los
valores bíblicos.
8. La música debe mantener un equilibrio prudente de los elementos
espirituales, intelectuales y emocionales.
9. Debemos reconocer y aceptar la contribución de diferentes culturas
en la adoración a Dios. Las formas y los instrumentos musicales varían en gran
manera dentro de la familia adventista del séptimo día mundial, y la música
proveniente de una cultura puede sonar extraña para alguien de una cultura
diferente.
Hacer música adventista del séptimo día implica elegir lo mejor y,
sobre todo, acercarnos a nuestro Creador y Señor para glorificarlo. Enfrentemos
el desafío de tener una visión musical alternativa viable y, como parte de
nuestro mensaje profético, hagamos una contribución musical adventista distintiva
como un testimonio al mundo respecto de un pueblo que espera el pronto regreso
de Cristo.
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Referencias
1 “Es uno de los medios más
eficaces para grabar en el corazón la verdad espiritual” (La educación,
p. 168).
2 Ella también dice que “justamente
antes de la terminación del tiempo de gracia [...] habrá vocerío acompañado de
tambores, música y danza. El juicio de algunos seres racionales quedará
confundido de tal manera que no podrán confiar en él para realizar decisiones
correctas. Y a esto consideran como la actuación del Espíritu Santo. El
Espíritu Santo nunca se manifiesta en esa forma, mediante ese ruido
desconcertante. Esto constituye una invención de Satanás para ocultar sus
ingeniosos métodos destinados a tornar ineficaz la pura, sincera, elevadora,
ennoblecedora y santificadora verdad para este tiempo” (Mensajes selectos,
t. 2, p. 41).
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Este
documento fue aprobado por la Junta Ejecutiva de la Asociación General de la
Iglesia Adventista del Séptimo Día en el Concilio Anual en Silver Spring,
Maryland, el 13 de octubre de 2004, y por la Junta Directiva Plenaria de la
División Sudamericana realizada en Brasilia el 3 de mayo de 2005.
La Iglesia Adventista del Séptimo Día surgió en cumplimiento de la
profecía con el objetivo de preparar a un pueblo para el regreso de Jesús. Fue
escogida como un instrumento divino para proclamar a todo el mundo las buenas
nuevas de salvación por la fe en el sacrificio de Cristo y la obediencia a sus
mandamientos.
La vida de aquéllos que aceptan esa responsabilidad debe ser tan
consagrada como su propio mensaje. Este principio se aplica, de manera
especial, a aquéllos que, por medio de la música, tienen la misión de conducir
a la iglesia de Dios en la adoración, en la alabanza y en la evangelización, ya
que “la música sólo es aceptable a Dios cuando el corazón es consagrado,
enternecido y santificado” (Elena G. de White, Carta 198-1895). Es necesario
recibir primero, para ofrecer después. Es necesario tener un compromiso
personal con el mensaje, para poder transmitirlo después. Es necesario tener un
encuentro personal con Dios, para entonces reconocer su santidad, desarrollando
así una sensibilidad musical adecuada.
Ante esta realidad, los que producen, seleccionan o interpretan la
música usada en la iglesia, necesitan mucha comunión, sabiduría, orientación y
apoyo. Deben tener una visión de la grandeza del ministerio que tienen en sus
manos y también el máximo cuidado al hacer sus elecciones. “No es suficiente
entender los rudimentos del arte de cantar, sino que, junto con la comprensión
y el conocimiento, debe haber tal conexión con el Cielo que los ángeles puedan
cantar por intermedio de nosotros” (Mensajes selectos, t. 3, p. 383).
La música es uno de los dones más grandes dados por Dios y, por eso
mismo, es un elemento indispensable en el proceso de crecimiento cristiano. “La
música es uno de los grandes dones que Dios concedió al hombre, y uno de los
elementos más importantes en un programa espiritual. Es una avenida de
comunicación con Dios, y es uno de los medios más eficaces para grabar en el
corazón la verdad espiritual” (La educación, p. 168).
Ejerce influencia sobre asuntos de consecuencias eternas. Puede elevar
o degradar, y ser empleada tanto para el bien como para el mal. “Tiene poder
para subyugar naturalezas rudas e incultas, para avivar el pensamiento y
despertar simpatía, para promover la armonía en la acción, y desvanecer la melancolía
y los presentimientos que destruyen el valor y debilitan el esfuerzo” (La
educación, p. 167).
La música es uno de los elementos más importantes en cada actividad de
la iglesia, y por eso debe ser usada siempre de manera edificadora. “El canto
es uno de los medios más eficaces de impresionar el corazón con la verdad
espiritual. A menudo, por las palabras del cántico sagrado, fueron abiertas las
fuentes del arrepentimiento y de la fe” (El evangelismo, p. 365).
Las siguientes orientaciones son presentadas procurando el crecimiento
del área de la música, de cada músico involucrado y de la iglesia como un todo.
Complementan los principios presentados por la Asociación General y deben
dirigir la música dentro de la Iglesia Adventista en Sudamérica. Su aceptación
proporcionará elecciones sabias, el cumplimiento de la misión y la conquista de
mejores resultados.
A fin de identificar correctamente el papel de la música y de los
músicos adventistas, toda la actividad musical de la iglesia deberá ser llamada
Ministerio de la Música. Los músicos adventistas tendrán una
visión clara de su papel como ministros; y la iglesia, una visión distinta de
la música, su objetivo y su mensaje como un ministerio.
I.
El músico
1. Debe cultivar una vida de devoción, a la altura de un cristiano
auténtico, basada en la práctica regular de la oración y la lectura de la
Biblia.
2. Necesita expresar su encuentro personal con Cristo por medio de la
música.
3. En consecuencia, trata a la música como una oración o un sermón,
preparándose espiritualmente para cada presentación (El evangelismo, p.
371).
4. Debe representar correctamente los principios de la iglesia en su
vida y reflejar el mensaje de la música que presenta, edita o compone.
5. Debe estar en armonía con los principios de la iglesia, viviendo
los principios de la mayordomía cristiana y siendo miembro activo de una
iglesia local.
6. Precisa desarrollar el arte, en todas sus actividades, como un
ministerio. No resalta su imagen personal, sino el mensaje que será
transmitido.
7. Cuida su apariencia personal, para reflejar el patrón de modestia y
decencia presentado por la Biblia.
8. Canta con entonación clara, pronunciación correcta y articulación
distinta (Obreros evangélicos, p. 370).
9. Evita todo lo que pueda apartar la atención del mensaje de la
música, como gesticulación excesiva y extravagante, y orgullo en la
presentación (El evangelismo, p. 365).
10. En sus presentaciones evita la amplificación exagerada, tanto
vocal como instrumental.
11. Evita el uso de tonos estridentes, distorsiones vocales o
instrumentales, así como también el estilo de los cantantes populares.
12. Respeta el ambiente de la iglesia y las horas del sábado al vender
sus materiales.
13. Debe recibir orientación y apoyo espiritual del liderazgo del Ministerio
de la Música, líderes de la iglesia y del pastor local.
II.
La música
1. Glorifica a Dios y ayuda a los oyentes a adorarlo de manera
aceptable.
2. Debe ser compatible con el mensaje, manteniendo el equilibrio entre
el ritmo, la melodía y la armonía (1 Crón. 25:1, 6, 7).
3. Debe armonizar la letra con la melodía, sin mezclar lo sagrado con
lo profano.
4. No sigue tendencias que abran la mente hacia pensamientos impuros,
que llevan a comportamientos pecaminosos o que destruyan el aprecio por lo que es
santo y puro. “La música secular o aquélla que sea de naturaleza dudosa o
cuestionable nunca debiera introducirse en nuestros cultos” (Manual de la
iglesia, p. 74).
5. No se deja guiar sólo por el gusto y la experiencia personales. Los
hábitos y la cultura no son guías suficientes en la elección de la música. “En
algunas de nuestras iglesias he escuchado solos que eran inapropiados para el
servicio de culto en la casa de Dios. Las notas prolongadas y los sonidos
peculiares tan comunes en el canto de ópera no agradan a los ángeles. Éstos se
complacen en oír los sencillos cantos de alabanza expresados en un tono natural”
(El evangelismo, p. 372).
6. No debe rebajarse a fin de obtener conversiones, sino que debe
elevar al pecador hacia Dios (El evangelismo, p. 105). Elena de White
dice que “[...] volverían a ocurrir justamente antes de la terminación del
tiempo de gracia. [...] vocerío acompañado de tambores, música y danza. El
juicio de algunos seres racionales quedará confundido de tal manera, que no
podrán confiar en él para realizar decisiones correctas. Y a esto consideran
como la actuación del Espíritu Santo. El Espíritu Santo nunca se manifiesta en
esa forma, mediante ese ruido desconcertante. Esto constituye una invención de
Satanás para ocultar sus ingeniosos métodos destinados a tornar ineficaz la
pura, sincera, elevadora, ennoblecedora y santificadora verdad para este tiempo”
(Mensajes selectos, t. 2, p. 41).
7. Provoca una reacción positiva y saludable en aquéllos que la oyen.
III.
La letra
1. Debe ser de fácil comprensión y estar en armonía con las enseñanzas
de la Biblia.
2. Debe tener valor literario y teológico consistente. No usar letras
livianas, vagas y sentimentales, que apelen sólo a las emociones.
3. No debe ser superada por los arreglos o los instrumentos de
acompañamiento.
4. Debe mantener el equilibrio entre himnos dirigidos a Dios y
cánticos que contienen peticiones, llamados, enseñanzas, testimonios,
amonestaciones y ánimo (Col. 3:16; Efe. 5:19).
5. Se debe evitar su presentación en otro idioma, que no sea el local,
para que pueda ser comprendida y los oyentes sean edificados.
IV.
La alabanza de la congregación
1. Debe ser más valorada, porque por medio de ella toda la iglesia
participa. AEl canto no siempre debe ser hecho sólo por algunos. Permítase que
toda la congregación participe, tanto como sea posible” (Testimonies, t.
9, p. 144). Los momentos de alabanza de la congregación:
a. Involucran la participación de todos en el culto.
b. Armonizan el corazón del hombre con Dios.
c. Ejercen una influencia unificadora del pueblo de Dios en un solo
pensamiento.
d. Dan oportunidad para expresar las emociones y los sentimientos
personales.
e. Fortalecen el carácter.
f. Tienen gran valor educativo.
g. Resaltan un buen principio de mayordomía, al desarrollar un talento
dado por Dios.
h. Dirigen al oyente hacia Cristo.
2. No debe ser usada para llenar espacios vacíos, o un imprevisto.
Debe estar incluida dentro de cualquier culto o programa, en un momento
especial, valorando su importancia.
3. No debe ser realizada de manera fría, automática o con falta de
preparación. Los himnos que serán cantados y el mensaje que será expuesto deben
estar unidos entre sí, fruto de la planificación y de la cuidadosa organización
entre los líderes y el Ministerio de la Música (Joyas de los testimonios,
t. 1, p. 458).
4. Siempre y cuando sea posible, el ministro de la alabanza debe
ocupar un lugar en la plataforma, como uno de los participantes en el culto de
adoración.
5. Deben ser estimulados grupos musicales que involucren a una buena
cantidad de personas. A[...] Muy pocas veces convendrá que los cantos sean
ofrecidos por unos pocos” (Consejos sobre la salud, p. 481).
6. Debe haber cuidado especial para no usar músicas que apenas agraden
a los sentidos, tengan conexión con lo carismático o den prioridad al ritmo.
V.
Los instrumentos
1. Los instrumentistas de la iglesia siempre deben ser estimulados a
participar de los cultos de adoración, con instrumentos en vivo. Hablando del
canto, Elena de White recomienda: A[...] Acompáñese entonces el canto con
instrumentos musicales tocados con habilidad. No hemos de oponernos al empleo
de instrumentos de música en nuestra obra” (El evangelismo, p. 370).
2. Debe haber mucho cuidado al utilizar instrumentos asociados con la música
popular y folclórica o que necesiten amplificación exagerada. Cuando son mal
utilizados, hacen competencia al mensaje de la música y lo debilitan.
3. El uso de play-backs para números especiales debe ser
alternativo. Deben ser usados de manera equilibrada, siempre en apoyo al canto
de la congregación.
4. Los instrumentos deben ocupar su papel de acompañamiento, dando
prioridad al mensaje. ALa voz humana que canta la música de Dios con un corazón
lleno de gratitud y agradecimiento, es para él mucho más agradable que la
melodía de todos los instrumentos musicales que han sido inventados por manos
humanas” (El evangelismo, p. 369).
5. La presentación de música que esté dentro de las recomendaciones de
la iglesia y que edifique a los oyentes, debe tener prioridad antes que las
orquestas, las bandas y otros grupos.
VI.
Las producciones musicales
1. Las producciones musicales adventistas deben caracterizarse por
resaltar nuestro mensaje distintivo.
2. Los compositores, los arregladores, los productores y los
directores deben dar prioridad, valorar y trabajar con músicos que estén
comprometidos con los principios musicales de la iglesia.
3. Las producciones musicales de las instituciones adventistas deben
ser referencias de los valores musicales de la iglesia.
4. Se debe dar atención y cuidado especial a las producciones vendidas
en locales de propiedad de la iglesia, para que reflejen nuestros valores
musicales.
5. La música presentada en las estaciones de radio y los canales de
televisión que son propiedad de la iglesia, también debe reflejar nuestros
valores musicales. Ella posee una gran influencia, forma la cultura musical de
la iglesia, y llega a ser una referencia musical de la iglesia para los oyentes
y los telespectadores.
VII.
La educación musical
1. Debe considerarse la posibilidad de apoyar a los niños en su
entrenamiento musical, a fin de preparar futuros músicos que servirán a la
iglesia. Este apoyo podrá ser dado por medio de maestros de música de la propia
iglesia o patrocinar clases de música para algún interesado.
2. La música debe ser valorada y bien trabajada en los hogares
cristianos. La instrucción y la formación de un gusto musical saludable debe
comenzar temprano en la vida de los niños. Los padres deben conversar, orientar
y ser un modelo positivo para sus hijos, al escoger con sabiduría la música que
será escuchada en casa.
3. La educación adventista debe estimular a los alumnos en el
aprendizaje de instrumentos musicales, lectura de partituras y canto vocal en
coros o grupos.
4. Las presentaciones musicales, en todas las instituciones educativas
adventistas del séptimo día, deben estar en armonía con las directrices de la
iglesia. Esto se aplica a los talentos locales como también a artistas y grupos
visitantes. Lo mismo se aplica al uso de los medios de comunicación para
entretenimiento (películas y otros) patrocinados oficialmente por la
institución.
1. Cada iglesia debe tener su comisión de Música debidamente
organizada y que mantenga reuniones regulares. La administración del Ministerio
de la Música no debe estar en manos de una sola persona.
2. Deben realizarse charlas, sermones, seminarios o festivales de
alabanza que involucren a cantantes o grupos, y fortalezcan el compromiso con
la iglesia y sus principios musicales.
3. El liderazgo de la iglesia debe animar a sus miembros a desarrollar
sus talentos musicales, al establecer un coro, un cuarteto, un grupo musical,
una orquesta o fortalecer un talento individual.
4. La iglesia debe, dentro de lo posible, tratar de adquirir algún
instrumento musical propio para fortalecer la alabanza y la formación musical.
5. La comisión directiva del Ministerio de la Música debe organizar y
preparar música especial, y un responsable de la alabanza de la congregación
para todos los cultos de la iglesia.
6. La salida o la recepción de grupos musicales o cantantes debe tener
una recomendación oficial de la iglesia de la que es miembro. Esta actitud
valora a los buenos músicos y da seguridad a la iglesia.
7. La música no debe ser motivo de discusiones o actitudes radicales.
La búsqueda del patrón divino debe ser guiada por el amor y la oración, y no
por la imposición.
IX.
La música en la evangelización
1. Toda presentación musical debe contener, siempre y cuando sea
posible, un mensaje bíblico y un llamado u ofrecimiento de un curso bíblico a
aquéllos que aún no sean bautizados, tratando de llevarlos a Jesús.
2. Los grupos musicales y los cantantes deben buscar maneras de actuar
directamente, y de forma sistemática, en las campañas misioneras y
evangelizadoras de la iglesia; o desarrollar sus propios proyectos para cumplir
la misión.
X.
La música en el culto
1. La música debe ocupar un lugar tan especial como la oración y el
mensaje de la Biblia, dentro del culto y la adoración a Dios. Ésta es un
sacrificio de alabanza, un medio de promover el crecimiento espiritual, de
glorificar a Dios y dirigir al oyente hacia él.
2. El mensaje musical especial y la alabanza de la congregación deben
estar en armonía con el mensaje bíblico que será presentado. Eso fortalece su
impacto.
3. La música para el culto debe tener belleza, majestad y poder (Joyas
de los testimonios, t. 1, p. 458).
4. La música debe ser escogida de manera específica para cada
ambiente, programa o culto de la iglesia. ALos que hacen del canto una parte
del culto divino, deben elegir himnos con música apropiada para la ocasión, no
de notas fúnebres, sino alegres y, con todo, melodías solemnes” (El
evangelismo, p. 370).
XI.
El equipo de audio y vídeo
1. Debe trabajar en sociedad con el Ministerio de la Música en la
planificación y la organización del programa musical de la iglesia.
2. Mantiene los principios presentados en este documento,
especialmente en lo que se refiere al uso de materiales sonoros y visuales en
la adoración, la alabanza y la liturgia.
3. Ofrece apoyo técnico a los cantantes, los músicos, los grupos
vocales y los instrumentales, antes y durante las presentaciones, con el
objetivo de tener una buena calidad en la adoración y la alabanza.
XII.
La música secular
1. Los principios de elección musical deben servir tanto para la
música Asacra” como para la Asecular”. En ningún momento dejamos de ser hijos e
hijas de Dios que tratan de glorificarlo en todas las cosas. Siempre escogemos
sólo lo mejor.
2. La elección de la música Asecular” debe estar caracterizada por un
equilibrio saludable en los elementos del ritmo, la melodía y la armonía, con
una letra que exprese ideales de gran valor.
3. Debe haber cuidado especial en la elección de la música en
programas especiales dentro de la iglesia, tales como: ceremonias de
matrimonio, cultos de acción de gracias, seminarios y otros.
Conclusiones
Vivimos en un momento difícil, en el que cada vez más las personas y
las sociedades expresan sus sentimientos religiosos sin una clara orientación
cristiana y bíblica. La música ha llegado a ser un asunto fundamental, que
requiere discernimiento y decisión espirituales.
En consecuencia, debemos formularnos las siguientes preguntas
importantes mientras tratamos de hacer buenas elecciones musicales:
1. La música que estamos escuchando o presentando, ¿tiene consistencia
moral y teológica tanto en la letra como en la melodía?
2. ¿Cuál es la intención que está detrás de esta música? ¿Transmite un
mensaje positivo o negativo? ¿Glorifica a Dios (1 Cor. 10:31) y ofrece lo que
es más noble y mejor (Fil. 4:8)?
3. ¿Está la música comunicando su intención eficazmente? ¿Está el
músico promoviendo una atmósfera de reverencia? La letra y la música ¿dicen la
misma cosa?
4. ¿Estamos buscando la orientación del Espíritu Santo en la elección
de la música religiosa y secular?
El consejo de Pablo es claro: “[...] Cantaré con el espíritu, pero
cantaré también con el entendimiento” (1 Cor. 14:15). No hay duda de que la
música es una expresión artística, que toca los sentimientos. Esto nos lleva a
evaluar, escoger y producir la música de manera racional, teniendo en cuenta su
poder, y tratando de cumplir el propósito de Dios para la edificación de la
iglesia y la salvación del mundo.
No podemos olvidar que Ala música es de origen divino. Hay gran poder
en ella. Fue la música de la hueste angelical la que emocionó el corazón de los
pastores en las llanuras de Belén y alcanzó el mundo entero. Es mediante la
música como nuestras alabanzas se elevan a aquél que es la personificación de
la pureza y la armonía. Es con música y con cantos de victoria como los
redimidos entrarán finalmente en la recompensa eterna” (Mensajes selectos,
t. 3, p. 382).
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Este
documento fue aprobado por la Junta Directiva Plenaria de la División
Sudamericana realizada en Brasilia el 3 de mayo de 2005.